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UN NUEVO MICROCUENTO Y UN NUEVO BLOG
¡Sí amigos/as! (como diría un mensaje standard de felicitación navideña o una de esas/os feministas/os que tanto adora mi buen amigo Jaime.
¿Que por qué empiezo hablando de mi querido amigo Jaime? ¡Porque él también acaba de ingresar en eso que ahora llaman la "comunidad bloguera" "/o" !
El nuevo blog de Jaime, Vaquin y sus circunstancias , ya está listo/a y/o/u preparado/a para recibir visitas/os.
Teniendo en cuenta quién lo escribe, promete ser un rincón interesante, hilarante, reconfortante... y todas esas cosas que terminan en "ante"/"a" (o "después"/"as") (Disculpen el chiste/a malo/zorra)
Podrán llegar al blog desde la columna de la izquierda, como siempre. También podrán llegar pinchando en el nombre del blog escrito un poco más arriba, que para eso me he molestado en poner un link muy mono/zorra.
Y si usted es:
a) Subnormal profundo.
b)/a Vago, holgazán, perezoso, aquejado de desidia o simplemente nihilista.
También pueden entrar pinchando:
AQUÍ /A
Y aunque el blog de Jaime ya es un regalo de reyes lo suficientemente bueno/puta, hoy los reyes atacan por partida doble, pues nos dejan también el segundo microcuento de fantasmas de la temporada, escrito nada más y nada menos que por el siempre agradecible Rubén.
He aquí/allá:
LAS HERMOSAS "MÁXIMO 100 PALABRAS" DE RUBÉN/Wendolyn:
Han pasado ya varios meses desde la muerte de mama, ahora estoy aqui,
en mi cuarto, me han despertado gemidos en el cuarto de mi padre, como
cuando ella vivia. Los sonidos se apagan, escucho a mi padre decir Te
quiero, como se lo decia a ella, oigo sus paso descalzos acercandose a
la puerta, las lagrimas nublan mis ojos, me asomo a la cerradura y
tras las lagrimas la veo caminar hacia la cocina con su bata blanca.
Es ella.
FIN/teprefierocomoamigo
Sí. A mí también me ha gustado. Que sepáis que Rubén escribió tres relatos. Éste es mi favorito y lo he puesto aquí con su permiso.
Si él me da el consentimiento, yo no tengo ningún inconveniente/uña rota en colgar los otros dos.
ABRAZOS A TODOS/OS ADORO A TODAS!
AUTOESTOPISTAS, ZOMBIES Y KUNG-FU
¡De nuevo estoy aquí! ¡Afectuosísimos saludos!
Ayer cayó en mis manos (porque mis manos se dedicaron a buscarlo) un curioso libro, que al parecer es algo así como el Santo Grial de los freakies más freakies, y que lleva por título:
GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO
Se trata de un libro escrito por un inglés llamado Douglas Adams, en el año chino de la cabra 1979.
En otras palabras: el librito tiene la misma edad que yo (y que la mitad de los visitantes de este blog).
Si bien la calidad y el ritmo de la novela me parecen irregulares, creo que he llegado a la conclusión de que merece la pena su lectura. Es un libro interesante, a medio camino entre la ciencia ficción y el surrealismo más absurdo, homogéneamente regado por un exquisito humor inglés muy en la línea de Terry Pratchet. De hecho basta leer una página de la guía del autoestopista galáctico para llegar a la conclusión de que uno de los dos (Terry Pratchet o Douglas Adams) le debe muchísimo al otro, o de que se podría tratar perfectamente de un mismo escritor con dos pseudónimos distintos.
Del mismo modo en que ocurre en las obras de Partchet o de los propios Monthy Python, el sentido del humor y las situaciones e imágenes propuestas son la mitad de las veces brillantemente elegantes e ingeniosas y la otra mitad de las veces demasiado grotescas, bizarras y facilonas incluso para alguien como yo.
A pesar de ello (y de que la historia no es precisamente un paradigma de percepción narrativa) uno llega a la última página con muy buen sabor de boca.
Adams nos propone un mundo simpatiquísimo, que nos permite evadirnos del nuestro y al mismo tiempo critica y satiriza el nuestro con ese afilado y flemático bisturí que sólo está al alcance de los habitantes de la Gran Bretaña.
Es cortito y rápido de leer. No creo que haya cambiado mi vida de forma significativa, aunque eso es algo difícil de determinar. De un modo u otro, es un equipaje con el que cargo gustoso durante el resto de mi existencia.
Investigando sobre el autor, encontré una lista de sus otros títulos. Uno de ellos llamó poderosamente mi atención: "El restaurante del fin del mundo". Ya ha caído también ese segundo título en mis manos. Se trata de un libro publicado un año más tarde, en 1980, y todo parece indicar que se trata de la secuela del autoestopista galáctico. Probablemente será mi próxima lectura.
En cuanto a películas vistas últimamente, me vienen a la memoria tres:
El dragón rojo: Precuela de la exitosa "El silencio de los corderos". En mi opinión no iguala a su oscarizada parienta en ningún aspecto. Si bien no está mal realizada, ni mal fotografiada, ni mal escrita... no logra sobrepasar el altísimo listón de su predecesora.
Sus mejores bazas son: Un increíble plantel de actores entre los que se cuentan, además de Anthony Hopkins agotando a Lecter, el fabuloso Edward Norton (desaprovechado), una ciega interpretada por Emily Watson (tan adorable como siempre), un jefe del FBI interpretado por Harvey Keitel (siempre a la altura) y un psicópata encarnado por Ralph Fiennes (muy eficazmente). Por otro lado, se agradece el hecho de que todas las brillantes deducciones del FBI están repartidas entre los diferentes miembros del equipo. No se le ocurren todas al protagonista.
Por último, una mención especial a una banda sonora de gran calidad en la que basta escuchar tan sólo un par de acordes para percibir la mano (o la batuta) de Danny Elfman.
El efecto mariposa: Una trama interesante. Bien construida, aunque con un ritmo desigual. La realización no es impecable pero está bastante a la altura. No es la mejor película que podía haberse hecho con ese tema, pero está bastante a la altura. De un modo u otro, me alegré de haberme enfrentado a ella sin saber nada acerca de la trama.
Dellamorte Dellamore
Conocida también como Cementery Man y llegada a España con el casposísimo título de Mi novia es un zombie.
Se trata de una producción italo francesa que, como ya habéis podido deducir, se encuadra (por encuadrarla en algún sitio) en el género de zombies.
La dirige Michelle Soavi, un italiano que fue director de la segunda unidad para Terry Gilliam en "Las aventuras del varón Munchaussen", y que ha hecho otras muchas pelis de las que no sé nada de nada.
Ver Dellamorte Dellamore ha sido toda una experiencia. Todavía no entiendo como una peli puede ser al mismo tiempo tan cafre y tan poética. Por mucho que me cueste, he de reconocer que sólo un italiano es capaz de hacer algo así.
La historia está contada con un sentido del humor bastante simpático. El ritmo tiene algún que otro bajón, pero nada serio. El prota es Ruppert Everett, interpretando a un personaje conseguidísimo, y con un aspecto de italiano paleto del pueblo más profundo de Italia.
La mujeres bellísimas, y el paisaje digno de ensoñación, lleno de lápidas de cementerio romántico, lunas llenas, zombies con raíces enredadas en los cabellos, sudarios y demás elementos dignos de la literatura de Allan Poe.
A la historia no se le puede exigir demasiada coherencia (recordemos que hablamos de italianos herederos del Giallo) pero... ¡Dios mío! ¡Hay boy-scouts zombies! ¿Acaso se puede pedir más?
La realización es exquisita, repleta de ese tipo de planos que le hacen a uno exclamar: "¡Coño, qué pedazo de plano!"
Hero
Nunca le agradeceré a Ang Lee lo suficiente eso de decidir un buen día hacer Tigre y Dragón. Desde entonces, parece ser que se desencadenó la moda de que los directores más intimistas y coleccionistas de las palmas de oro de Cannes se pusiesen a realizar pelis de Kung fu.
Porque Hero es precisamente eso: Otra peli de kung fu al más puro estilo Tigre y Dragón.
En esta ocasión el director de prestigio encargado de dirigir el tinglado es Zhang Yimmou, famoso por películas minimalistas de esas que son carne de cine de versión original subtitulado.
Zhang Yimmou se ganó mi aprecio cuando vi una peli suya titulada "Ni uno menos". Era una peli muy sencilla, pero, quizás por eso mismo, consiguió emocionarme. Con Hero ha conseguido una deliciosa peli de kung fu que, si bien no llega (en mi opinión) al nivel de Tigre y Dragón, se queda muy cerca. Quizá en algunos aspectos la iguale, y puede que en otros (muy pocos), incluso la supere.
Los personajes son bastante sencillos, pero al mismo tiempo creíbles e interesantes. Las escenas de artes marciales están muy bien conseguidas (aunque eso no es nada nuevo en el cine chino) y muy bien realizadas (aunque eso no es nada nuevo en el cine de Zhang Yimmou).
Es especialmente digno de ser resaltado el uso expresivo, simbólico y poético del color. Se trata de algo habitual en el cine de Yimmou, según tengo entendido.
Al igual que en Tigre y Dragón, encontramos en Hero una película muy china. Hay que estar un poco familiarizado con la cultura china y con el espíritu de las artes marciales para comprender enteramente la película. Aparecen temas habituales como la búsqueda de armonía en la música y las artes marciales, el combate de artes marciales como algo más relacionado con el duelo de mentes que con la interacción de los cuerpos, las similitudes entre el arte de la caligrafía y el arte de la espada, la fusión entre la espada y el corazón del luchador, y mil cosas más.
En cuanto a los actores, Jet Li hace un protagonista muy convincente, no sólo por su calidad de artista marcial, más que demostrada ya en su filmografía anterior, sino por una interpretación bastante creíble.
El ídolo chino Tony Leung también hace un papel mítico.
Y las actrices... Preciosas ambas.
Una de ellas es Zhang Ziyi, la exquisita y jovencísima heroína de Tigre y Dragón. Y la otra es una actriz china de la que me he enamorado: Maggie Cheung.
En definitiva, Hero es una película que recomiendo encarecidamente a los amantes del género que todavía no la han visto. Aunque he de advertir que algunas personas la consideran lenta y intragable. Es lógico si tenemos en cuenta que, como ya he dicho, hay que estar uu pelín familiarizado con la cultura china para poder entenderla.
Con respecto a aquellos que la han acusado de contener un mensaje fascista, he de decir lo mismo: No se puede juzgar el mensaje de la película sin estar familiarizado con la tradición china, ni se debe confundir el mensaje de la historia con la forma de pensar o actuar de los personajes que hay dentro de ella.
De una forma o de otra, estoy deseando ver la próxima peli de Kung Fu de Zhang Yimmou: La casa de las dagas voladoras.
Tiene muy, muy buena pinta. El otro día vi el TRAILER
y casi llegué al orgasmo.
¡Ah! ¡Y se me olvidaba! También volví a visitar el otro día "Parque Jurásico 2: El mundo perdido". No había vuelto a ver la peli desde el cine, No recordaba lo buena que era. Spielberg sigue siendo Spielberg.
Ya me he agenciado Parque Jurásico 1 para verla en otro rato libre. Ésa tampoco la he visto desde el cine, es decir, desde hacer diez o 15 años. Tengo ganas de comprobar cómo ha envejecido, o cómo he envejecido yo...
Otras pelis que estoy pidiendo prestadas al señor Razorback son "Aullidos" de Joe Dante, "Mallrats" de Kevin Smith (ésa sí la vi hace tiempo, y tengo muy buen recuerdo de ella) y Rocketeer que, aunque parezca mentira, nunca ha llegado a mis manos, o a mis retinas.
Creo que eso es todo de momento.
Eso... y nos cuantos abrazos!
REGALOS DE FIN DE AÑO Y EL PRIMER MICROCUENTO
Un tipo tan raro como yo tiene que tener una familia a juego.
Y como en mi familia somos tan raros, los regalos de Reyes nos los damos en fin de año. De esa manera luego podemos pasar tranquilos y sin agobios ese último tramo de la pesadilla navideña que va desde el 1 al 5 de enero.
Los regalos que han recaído sobre mi humilde e insigne persona han sido los siguientes:
Un juego de té muy mono, de esos estilo Zen, con una teterita, un par de tazas, esterillas, voles de arroz, palillos...
Un calendario del señor de los anillos
Un par de camisetas
Un incensario mú mono pa poner conos de incienso
Y los conos de incienso a juego, con olor a cítrico
Cuatro cactus, que a partir de ahora me harán compañía mientras os escribo, y que absorberán las radiaciones de mi monitor
Un cenicero que tiene enroscado una especie de esqueleto de dragón.
Yo no fumo, pero el cenicero era tan "de mi estilo" que mi madre no pudo evitar comprarlo.
Por otra parte, mi amigo invisible me regaló:
Una espada china para practicar mi mortífero y brutal Tai Chi
Y un poster de Bruce Lee, de su peli "Big Boss" (Karate a muerte en Bangkok)
Y mi querida Ariadna me regaló La edición del I Ching de Richard Wilhelm, al parecer la más completa y cariñosa que se ha publicado para occidente, con prólogo de Jung y un poema introductorio de Jorge Luis Borges.
Y yo, por mi parte, os pongo como regalito el primero de los microcuentos de fantasmas que me ha llegado. Lo ha escrito mi estimadísimo Jaime. 100 palabras justas. Disfrutadlas:
EL MICROCUENTO DE JAIME
“Creo que ha ido por ahí” dijo Teté. Lolo sabía que Teté tenía razón. Había cruzado la esquina rápidamente. Sabía que los dos lo habían visto. Pero no quería dar la razón a su hermana. “¿Ves? Te lo dije”. El pasillo estaba oscuro. Sólo el haz débil de la linterna de promoción de pilas alcalinas de Teté rompía un poco la negrura. “Vamos a decírselo a papá y mamá” respondió Lolo finalmente. Teté le miró con esa cara de pero-qué-dices tan suya. Lolo encogió los hombros. “Esto es para nosotros” dijo sonriendo Teté. Lolo sonrió también. Ambos cruzaron la esquina.
TINGO
¡Hola de nuevo!
¡Gracias por vuestra colaboración! Hay más gente interesada en mandar microcuentos de la que había imaginado. Y mientras ellos tejen sus historias de fantasmas, yo también deseo compartir algo con vosotros. Algo especial para mí.
Ayer fui con Kino, Efrén y Enrique a ver SKY CAPTAIN. La peli me pareció muy mejorable en lo que se refiere a guión y realización narrativa, pero se deja ver, está repleta de ideas geniales y mucha espectacularidad a nivel de planificación, diseño de producción, etc.
¿Por qué no hacen más pelis Pulp?
De todos modos, como ya he dicho, no me parece ni de lejos una peli impecable, y eso me trajo anoche una larga discusión con mis compañeros de sala. Por lo tanto, no es esa peli con ese impagable Jude Law lo que quería compartir.
Lo realmente importante para mí es que el visionado de Sky Captain hizo que retornaran mis ganas de escribir aquella historio Pulp que tenía entre manos, y que lleva el título de:
Su nombre es... ¡Tingo!
Y hoy, para romper el sello de la inactividad navideña, he escrito el brevísimo prólogo que inicia la novela.
Lo voy a colgar aquí, para ver qué os parece.
¡Ah! ¡También dejo colgada la dedicatoria!
Dedicado a los descendientes de Tolstoi.
Dedicado a mis cómplices del clan.
Dedicado a Kurt Russell.
Dedicado al western con momias judokas que Gabriel García Márquez nunca escribió.
Dedicado a Kate Blanchet, Thora Birch, Winona Ryder, Katie Holmes, Cristina Ricci y Nicole Kidman.
Dedicado a todos aquellos que quisieron ser James Joyce y terminaron siendo John Carpenter.
Dios los tenga en su gloria.
Satán los tenga en su nómina.
El autor.
NOTA DEL TRADUCTOR INTERPLANETARIO
Que no os engañen.
El planeta rojo no es rojo, ni son de ácido las lágrimas de Venus. Hay más de cincuenta y dos lunas bailando en torno a Júpiter, y más de un anillo desposando a Saturno.
Todo lo que sabemos acerca de nuestro Sistema Solar es inventado. Una enorme mentira, fabricada para que puedan dormir en paz los ingenuos ciudadanos del planeta azul.
Pero al otro lado de la atmósfera terrestre acecha la Verdad, desnuda... siniestra... despiadada... como un puñal de sílex.
No somos la única vida inteligente del Sistema Solar.
Todos los planetas están habitados, y todos son hostiles.
Júpiter intenta conquistarnos.
Saturno desea devorarnos.
Marte quiere venganza.
Mercurio experimenta con nosotros.
Plutón nos transforma en combustible.
Venus planta sus vainas en los cuerpos humanos.
Neptuno planta pesadillas en las mentes.
Los mercenarios de Urano prestan su servicio al mejor postor, y el mejor postor siempre desea nuestra muerte.
Todos los días hay cien maniobras alienígenas haciendo peligrar nuestro planeta Tierra.
Y sólo unas pocas personas conocen todo eso. Un grupo selecto de seres humanos, especialmente entrenados para evitar la catástrofe, día a día, minuto a minuto... Defendiendo, investigando, disparando, pilotando...
Pero cuando las cosas se ponen realmente feas... Cuando todo atisbo de esperanza se desvanece como un jirón de niebla... Entonces... en esos casos... día a día... minuto a minuto... solamente existe un hombre en el que se puede confiar.
Y su nombre es:
¡¡TINGO!!
200 FANTASMAGÓRICAS PALABRAS
¡Hola a todos!
U hola a nadie... Últimamente he tenido el blog un poco abandonado, y no sé si todavía se pasa por aquí algún alma humana.
Ahora que más o menos vuelvo a vivir en mi casa, intentaré retomar este reducto violeta. Le limpiaré un poco el polvo poco a poco y soltaré alguna que otra descarga eléctrica con la esperanza de que vuelva a palpitar como las ranas muertas.
Y...
... como ahora mismo no tengo ni demasiado tiempo ni demasiadas fuerzas para retornar como Dios manda, se me ha ocurrido una manera para que vosotros... o los pocos "vosotros" que todavía visitáis este rincón violáceo... me ayudéis a entrar con buen pie... si queréir...
No creo que a todos os seduzca la idea, pero aquí va mi propuesta:
¿Quién se anima a escribir un microcuento para mi blog?
Ésa es mi propuesta. Todo el que quiera podrá enviarme un microcuento, atendiendo a las poquísimas reglas que os voy a decir:
1 Van a ser micro, micro... Muuuy micro. Ése es el reto. Como en el concurso ese de relatos de té de los cojones. Es decir, que el máximo de palabras permitido es: 100 palabras
2 ¿Qué ocurrirá si alguien se excede en el número de palabras y escribe más de cien? Pues que en ese caso, tendrá que comprometerse a escribir tantos relatos extras como palabras haya escrito de más.
3 Y como esto tendrá más gracia si hay un hilo conductor entre todos los relatos, propongo una temática común: Todos los relatos han de ser... historias de fantasmas
Ésas son las reglas. ¿Alguien las escucha? Y, si es así... ¿Alguien se anima?
En caso afirmativo, los que quieran escribir un microcuento de fantasmas, me lo pueden enviar a jjramasc@yahoo.es, y lo colgaré en el blog en cuanto pueda.
¡Estáis todos invitados!
GRITOS EN EL PASILLO ACTUALIZADA
Supongo que a estas alturas ya no será un secreto para nadie, pero la web de nuestra peli, Gritos en el pasillo, ha sido actualizada.
Ahora podrán encontrar en ella imágenes, información, explicaciones vitales, videos, fondos de escritorio... y mucho, mucho más...
Pueden ver la página pinchando en el enlace que tienen a su izquierda, abajo del todo... O, por esta vez, y sólo por esta vez... pinchando...
¡¡AQUÍ!!
UN NOVELA ESCORPIO
¡Sí, amigos!
Mi última novela, Lira delira ha decidido nacer bajo el signo de escorpio. Me parece buena señal.
La he escrito con muchísimo cariño. Todavía no sé si hes buena o mala. Tendré que releerla de aquí a un tiempo, pero mientras la escribía tenía la sensación de estar haciendo algo entrañable.
Pero este mundo de la literatura es tan incierto...
Y ahora... ¿Ahora qué? Ahora una vida relajada de trabajar en un largometraje por las mañanas y en una serie de televisión por las tardes, teniendo el mediodía para comer y echar una buena siesta, porque ya no tendré que aprovechar la hora de sobremesa para escribir en la novela... Descansar... Recargar pilas para la jornada de la tarde...
¡Y una mierda!
Ya me estoy viendo... Me estoy viendo empezando mañana mismo la próxima novela. ¡No puedo parar! A veces me da la sensación de escupirlas una tras otra sin parar, como cuando Neville (¿O era Ron?) en Harry Potter echaba babosas por la boca sin parar.
Empecé Lira delira el día después de terminar "Los vientos que te nombran"... y no me extrañaría empezar el día después de Lira la novela siguiente.
Creo que me voy a meter con uno de mis proyectos pendientes: Una novela de pulp y serie B (géneros que nos apasionan aquí a los cafres majoreros). Hace un tiempo les comenté la idea a Enrique y Alby y vieron simpaticonas posibilidades en ella. Se titulará:
Su nombre es... ¡TINGO!
Y promete ser tan barata como el título.
Y hablando de Literatura Pulp, he leído hace poco los cuatro capítulos de La roca del cuervo del Artesano de la Luz, y promete... ¡vaya si promete! Si sigue por el camino que ha iniciado, será una gran novela. Muy bien redactada, con belleza y fluidez al mismo tiempo. Con un pie en la literatura decimonónioca de Allan Poe y otro pie en el papel amarillento del Pulp de los cincuenta.
La película va muy bien. Esta semana tenemos previsto terminar el rodaje, y luego almacenaremos el material en la bodega para que coja consistencia, como el vino... para montarlo en cuanto terminemos la serie.
A ver cuándo nos quitamos de encima los diez capítulos de la serie y la película. Son como los malos de fin de fase de un Double Dragon... Hasta que no nos los quitemos de en medio, no podremos pasar a la siguiente fase...
y la siguiente fase...
... es el resto de nuestra vida...
FLORES EN LOS ESCOMBROS
Si mis cálculos no fallan, hoy hace exactamente un mes que mi querida Ariadna y yo dejamos de ser novios.
De todos modos, los cálculos no importan. No me gusta mezclar el cálculo en las cuestiones del corazón.
No fue una ruptura trágica, ni triste, ni dolorosa... Creo que ni siquiera fue una ruptura. Estuvo todo tan lleno de amor... Fue raro, pero porque siempre es raro tener que quitarse una etiqueta social de encima... pero el tiempo ha demostrado, y sigue demostrando, que lo que sentimos Ari y yo está más allá de cualquier etiqueta o convención social.
Me atrevería a afirmar que seguimos igual de unidos. Nuestro amor sigue uniendo nuestros corazones con hilos que trascienden el tiempo y el espacio. Nos hemos librado de la parte social, del contrato de obligaciones y compromisos... pero la parte del Amor, la parte de lo eterno... sigue ahí, y está demostrando ser el verdadero pilar de nuestra relación.
Y aunque ahora todo sea libertad y se haya desvanecido el compromiso, seguimos teniendo las mismas ganas de coincidir, de estar juntos, de hablar, de compartir maravillas y seguir dándonos el uno al otro un montón de cosas que quizá no podamos encontrar en ningún otro lugar.
Espero, mi querida Ariadna, que no te importe que hable tanto de esto aquí. Es que... me surgió de repente la necesidad de escribir esto en este rinconcito violeta. Y como es 100% amor lo que me inspira a escribir esto... pues lo estoy haciendo!
No hemos decidido dejarlo porque estuviésemos mal. ¡Todo lo contrario! Para mí los últimos meses de relación fueron quizá los más bonitos, dentro de dos años y pico que fueron probablemente los más hermosos de mi vida.
Simplemente la vida nos lleva por caminos distintos, y hemos sido consecuentes con nuestra naturaleza y nuestro Destino, sabiendo que jamás nos podremos perder el uno al otro, pues cada uno lleva ya al otro en su interior.
Ariadna tiene una suite en mi corazón. Una suite de cinco estrellas, y con espléndidas vistas al resto de mi ser. A los paisajes hermosos y también a los oscuros, pues sé de buena tinta que ella acepta en mi ambas realidades.
Ya dije antes que no considero esto una ruptura. Es más bien como emerger de una crisálida. Tal vez así era nuestra relación: Una crisálida en la que ambos estábamos metidos juntos, abrazaditos, ayudándonos y apoyándonos continuamente el uno al otro, alimentándonos mutuamente para poder crecer, cada uno a su manera... Y con nuestro mutuo esfuerzo, y siempre unidos por un amor preciosísimo, conseguimos finalmente abrir la crisálida, cada uno con sus alas recién inauguradas...
Ahora los dos hemos salido volando de esa estrecha crisálida y cada uno va volando por los cielos, siguiendo su camino, dejándose llevar por los vientos que llevan su nombre, aprendiendo poco a poco a usar esas alas de luz que el Destino nos ha forjado a base de risas, lágrimas, sudor, latidos, miel, té verde, chocolate...
Surcamos cielos que otras personas acaso ni siquiera conocen, pues no se atreven a mirar hacia arriba.
Y muchas veces, al doblar una esquina de una nube, mi querida Ariadna y yo nos seguimos encontrando en nuestro vuelo... y charlamos... bailamos... sonreímos... y nuestros latidos subliminales se dicen en su idioma que, efectivamente, el amor sí es suficiente.
AMO A ARIADNA
Es así de sencillo. No hay más. No hace falta más. El resto viene solo. Después de todo, San Agustín tenía razón, mal que le pese al Vaticano. Y es que cuando un hombre ha llegado a la Iluminación después de una vida plagada de orgías y bacanales, debe ser a la fuerza una Iluminación muy sabia.
La vida es hermosa, mágica, terriblemente incierta y misteriosa...
Tal vez alguna vez me pregunté cómo reaccionaría si me encontrase en una situación como ésta.
Si les soy sinceros, no tengo tiempo de reaccionar de ninguna manera. La vida se ha empeñado en hacer el trabajo por mí. Yo sólo puedo tomar aire y disfrutar de la montaña rusa. Tal vez eso sea lo que nos pasa a todos. De un modo u otro, estoy seguro de que la montaña rusa me llevará por un precioso escaparate de todo lo que es la vida, con sus poesías, con sus miedos, con sus arrecifes y sus cantos de sirena, con sus sombras, con sus setas venenosas y sus fieras cariñosas, con su ley de la selva, y con esas orquídeas tan bellas que sólo crecen en lo más profundo de la selva.
Tengo que hacer algunas cosas en esta vida que no quiero hacer. Pero puedo hacerlas como las quiero hacer... y aunque la corriente me arrastra, voy encontrando poco a poco la manera de fabricarme un timón que me ayude a chocarme sólo con los pedruscos que a mí me interesen.
Sólo los dioses tienen el poder para decidir en nuestras vidas. Pero... espera... ¿qué es eso que hace cosquillas en mi interior? A ver... ¡vaya, pero si son los dioses! ¡Los llevo dentro!
EL DESIERTO VIOLETA
¿Sigue alguien paseando por aquí?
No es que falten cosas que escribir. Hay muchísimo que escribir.
Mi vida está cambiando demasiado, a ritmo de terremoto dulce y silencioso.
El futuro es un laberinto impenetrable, y las paredes del laberinto son cajas de sorpresas.
Hay muchas cosas que contar, pero no hay tiempo, ni energías.
Todo va bien. Todo sigue siendo violeta.
Mi vida es un tobogán. Más que transitarla, me deslizo por ella, pero no tengo miedo de lo que espera al final.
Tampoco existe el final.
Mi novela está paralizada por falta de tiempo. A algún cabrón del ministerio del tiempo se le ocurrió poner sólo 24 horas a los días. Pero creo que ya está escrita en mi cabeza, así que, a no ser que el Destino tenga intenciones de matarme, LIRA DELIRA será una realidad en cuanto el tiempo libre también empiece a serlo.
La peli: Lenta y bien, igual que siempre.
El viernes probable viaje a Tenerife, como un relámpago. Ir, hacer una entrevista para "Buenos días Canarias" y volver el mismo día.
Y al día siguiente, vuelo a Madrid, con muchos seres queridos a los que tengo ganas de ver y muchas ocupaciones que no me dejarán ver a tantos como me gustaría, ni durante la cantidad de tiempo que se merecen.
La vida es rara y hermosa. Es, como dijo alguien hace años o décadas, un misterio dentro de otro misterio que envuelve a otro misterio, o algo así.
Amo a mucha gente, y creo que mucha gente me ama.
Cada vez estoy más cerca de encontrarme a mí mismo. Ya me empiezo a vislumbrar al trasluz del papel de regalo que me envuelve. Lo que veo de mi verdadero yo me asusta a veces, otras veces me maravilla, otras veces me asusta y maravilla a tiempos iguales, pero en ningún caso pretendo rechazarlo. Me encanta masticar mis sombras. Saben a amargura y a misterio, pero en el buen sentido de la palabra, como tomarse un té verde cargadito.
Me estoy volviendo un friki de los tés. Y mi querida Ariadna ha contribuido a incrementar mi frikismo dándome a conocer algunas maravillas como el té blanco o el té de chocolate.
Chocolate... Sí. Mi vida también sigue sabiendo a chocolate. A chocolate y a miel y a mazapán. Son igual de sabrosos que las sombras amargas.
Escucho ahora mismo música de Philip Glass, y me entran ganas de escribir y dirigir una película de zombies con la ambientación que la música de Glass me sugiere. Es raro que me entren esa clase de apetencias cuando tengo todavía una largometraje que terminar y una serie de animación que entregar antes del 1 de diciembre.
Si todo sigue como hasta ahora, empezaremos el año 2005 con mucho más equipaje artístico audiovisual del que traíamos.
Lucho por abrirme camino entre la maleza. Los caminos asfaltados de la sociedad no me sirven. Todos conducen a sitios que no he elegido yo. Mi camino está en algún lugar entre las zarzas y las cuestas arriba, esperando ser abierto, descubierto... Es un camino tan maravillosamente pequeño que sólo yo quepo por él, y para poder caber si rozarme con las paredes y dejarme la piel en los recodos, me estoy teniendo que quitar algunas etiquetas que no son de mi talla.
No soy director, ni guionista, tal vez ni siquiera soy escritor, puede que ni siquiera sea Juanjo. Pero hay muchos escombros de los que cuesta desprenderse, porque los han dejado ahí las personas queridas.
Afortunadamente, me considero lo suficientemente fuerte para cargar escombros. Tengo mi mochila llena de ellos.
Sí. Mi mochila sigue siendo una gruta misteriosa, como en los días en que empece a escribir en este blog. Uno mete la mano ahí dentro y puede encontrar poemas, dibujos, piedrecitas y semillas, postales de hadas, un corazón de peluche que me regaló hace tiempo mi querida Ariadna, con una mitad roja... con una mitad negra... una bola roja que me regaló hace tiempo mi buen amigo Kino, formularios del registro de la propiedad intelectual, a veces calcetines, libros, própolis, preservativos, storyboards de cortos y de largos...
Naufragan muchas cosas en el interior de mi cartera. Todas ellas adorables...
Y esta entrada llega al blog también como una ola con bocación de naúfrago... levemente... ya casi sin fuerzas después de navegar a través de una semana ajetreada... cargada de espuma... una ola con vocación de escultora de castillos de arena... Castillos de arena con el puente levadizo bajado en una eterna reverencia, para que puedan entrar todas las personas... o todas aquellas personas que crean lo suficiente en los caminos mágicos como para encontrar ese lugar...
Violeta... Es todo violeta... Siento mucho el violeta... Y es dulce... Me mezo en él... como en una ola... una ola violeta...
... y siempre que hay una ola...
....luego hay un....
....adiós........
ENTRRRANDEEEENNNN STZPITCHWEGG UND GÖORRRMUUNNDDD
Stzkrüuuunggggg tie nesch farttzennnn. Öooogt nur töoominuennn und karttzsnowwienn escortnum die lassschë. Stuuurm arcaaaanodiummm litszschii num a dei cornitziemmm. Cöoonttz büuurr estinguernoveim Urnulinlïiiriëee.
Aaaastchz nork estrümini carlunizieeem Gritztzien und da pasilliemskut ard grüuunem. Stimming natch cornutten turbotinnemmm drag die prestch norkatiummm sooooli mekiemmm pluimen himen rafennnn.
Ringeerrr… Stzplaaafsch??? *;) Güuurgen drëeever kartzsin no küurenn porkïiimmm estalinariusinnn Alby krïeeeguer.
Küuumennn töoonemmm silum kartatznäaantchziaaaa. Sin cuanom Lüuubinam pergravitam espermatozineitschteinn. Und keinemmm merovingia.
Esputznic nestlesichextrafinemmm vas lactumchënnn und cienum tablischë.
Drïbenn nivënnn orgen pulciriem erdinastuviniem glosolali cornucopiemus chakra mil. Estubinem orc cabinieri lacur no sin tai carlitöooom curgui kordo kurdam kurdae glubis glanditszstein pork kültini.
BLUUUUUNU CARUMAA!!!
CUADERNO DE BITÁCORA: AL OTRO LADO DEL ECUADOR
Sí amigos... Tras un mes y medio de fatigosa navegación, el navío de Gritos en el pasillo ha cruzado el ecuador del rodaje más surrealista/cutre de la historia del “cine seco”.
¿Estamos contentos? ¡Sí! Como “capitán forzoso” de este navío, es mi deber declarar que por el momento estamos muy contentos. La navegación está siendo más lenta y dura de lo que esperábamos. Nos estamos encontrando todos los obstáculos y bancos de colar que figuraban en los mapas y también otros que nadie imaginaba que existiesen.
A pesar de ello, las islas vírgenes que vamos descubriendo por el camino son tan hermosas que nos ayudan a continuar con la arriesgada travesía.
La estética de la película está funcionando incluso mejor de lo que imaginábamos. La iluminación de Alby (el otro conductor de este navío) es realmente bonita, llamativa y continuamente desfilando entre lo arriesgado y lo imposible. En cuanto a la realización, decir que a pesar de los temores que suscitó en un principio el abanico de limitaciones técnicas inherentes al rodaje con frutos secos, la experiencia ha demostrado que, en efecto, todos los planos del storyboard se pueden hacer. Y el 5 ó 10% de planos inviables son fácilmente sustituibles por alternativas igual de buenas o mejores.
El montaje promete ser efectivo, las primeras pruebas de la banda sonora prometen hacer juego con dicho montaje...
... e impregnándolo todo, el sempiterno encanto de lo artesano, la tracción manual de las marionetas, el temblor del pulso que remite inevitablemente a Fragell Rock y sus habitantes de trapo.
A estas alturas de la singladura nos sentimos capaces de afrontar cualquier tormenta que se atreva a desafiarnos. Más de la mitad del tiempo la única tripulación del navío se reduce a Alby y yo.
En otras ocasiones, algunos marinos encuentran un hueco libre para venir a nuestro barco y regalarnos su ayuda desinteresada. Muchos planos no habrían podido realizarse sin la ayuda del Artesano, Efrén, Chindy o nuestros propios alumnos del instituto, que decidieron pasarse a echar una mano justo cuando más falta nos hacían. Llegaron apestando a Destino.
¿Vida social? No. No tenemos demasiada... Entramos por la mañana en nuestro laboratorio de sueños y salimos por la noche. Solamente una interrupción a mediodía para comer, dormir, duchar... y luego el tiempo justo para cenar decentemente y dormir el suficiente número de horas para poder rendir bien al día siguiente. Y entre la cena y el sueño, y tan bello e importante como el comer y el soñar, pasar también un rato con mi querida Ariadna.
Y por si eso no fuera suficiente, ahora, a partir de septiembre, simultanearemos el rodaje de la película con una mini-serie de dibujos animados que exigirá también una dedicación intensiva. Tenemos que idear, escribir, dibujar, animar y montar diez capítulos de aquí a diciembre. Será matador, pero un poco de presión nos ayudará a mantenernos despiertos. Además, estamos muy ilusionados también con ese proyecto.
Echo de menos la escritura. Tengo paralizada mi novela “Lira delira” por falta de tiempo. Me encantaría encontrar la serenidad, las energías y las horas necesarias para terminarla. Y el otro día en una conversación con el Artesano llegamos a la conclusión de que nos apetece escribir algo “pulp”. Si para noviembre estoy más despejado, a lo mejor me apunto al Nanowrimo ése y la escribo es ese curioso juego. Si para noviembre sigo tan ocupado como ahora (lo cuál, por otra parte, sería buena señal) a lo mejor me planteo la posibilidad de aplazar el Nanowrimo y volverlo a celebrar en otro mes posterior, junto a los que se quieran apuntar. Hablaba el otro día de la posibilidad de hacer un juego similar entre nosotros (o entre los “nosotros” que somos aficionados a escribir). Porque lo bonito que tiene eso del Nanowrimo, según mi opinión, es eso de escribir sintiéndose uno acompañado.
En fin... de momento Noviembre es lejano, incierto, inexistente... y el resto del futuro es un espejo empañado de Noviembre...
SED FELICES. Es tan fácil como decir “mermelada de frambuesa”.
COCINA, ALQUIMIA Y FRUTOS SECOS
Rodaje de Gritos en el Pasillo paralizado. El Destino se presentó en forma de avería, impidiéndonos seguir grabando planos. Creo que la intervención del Destino fue sabia. Necesitábamos unos días de descanso y distanciamiento. De acopio de energías y mirar las cosas desde otra perspectiva.
Si todo sale bien, mañana mismo llegará el cable que necesitamos para seguir rodando.
Hacía el otro día una reflexión acerca de la cantidad de elementos comunes que puede uno encontrar entre la cocina y la alquimia (o cualquier otro tipo de ritual o misa ancestral). Hay una serie de actos en el proceso de cocinar con un significado mágico-simbólico acojonante.
A saber:
La purificación y transmutación a través del fuego: Es muy normal en la cocina utilizar el fuego (o el calor) para preparar los platos. Los alquimistas y los sacerdotes de muchos cultos (incluida la misa cristiana) confieren un significado tremendamente espiritual al fuego y al humo, como símbolo de la purificación y ascensión espiritual. Es ésa una de las razones que justifican el uso de velas e inciensos en los ritos.
El bautizo: Es también común en la cocina el tener que lavar los alimentos. Para ello recurrimos al agua, el otro gran agente purificador por antonomasia. Al lavar los alimentos, no sólo los estamos limpiando físicamente. También estamos limpiando de una manera espiritual y simbólica. ¡Más magia!
La unción: Cuando aliñamos algo en la cocina, estamos ungiendo. Untamos los alimentos en aceites o esencias similares. Seguro que los cocineros hechiceros son conscientes del significado mágico inherente al acto de aliñar y especiar los alimentos con esencias de la madre naturaleza.
El acto de despedazar: Todo aquél que esté mínimamente familiarizado con la alquimia, ciertos ritos ancestrales o incluso el chamanismo o la propia simbología cristiana sabrán el enorme poder mágico-simbólico que tiene el acto de cortar, separar, dividir la materia... La espada y el cuchillo siempre han sido símbolos de la transmutación mágica. Cuando separamos la materia, liberamos la energía que la mantiene unida, extraemos la esencia, invitamos a la materia a obtener nuevas formas. También está muy presente en las misas y en los ritos alquímicos la idea de que el rito de cortar, partir, dividir... en el mundo material está relacionado con un proceso similar que se obra en nuestro propio interior como reflejo del rito material: También por dentro nos rompemos, nos despedazamos para poder liberar poderes prisioneros en estructuras rígidas... y para poder reconstruirnos con nuestros propios pedazos como personas nuevas. En la cocina es muy normal tener que cortar, despedazar... toda clase de alimentos. Y la forma de despedazar la materia confiere propiedades distintas e incluso sabores distintos a los platos.
El afeitado: Otro de los grandes símbolos de ascensión espiritual y renovación en todos los sentidos. El afeitado, como metáfora del cambio de piel, del ciclo de las cuatro estaciones, de la propia rueda de la vida y la muerte, con su continuo morir y renacer... morir y renacer... También hay quienes piensan que al mudar un ser de piel o al afeitarse los pelos, está deshaciéndose de sedimentos, de escombros kármicos que va arrastrando desde el pasado. A todo eso rendimos culto sin saberlo cada vez que pelamos una fruta o verdura, por ejemplo.
Y luego está el propio acto de comer. El hecho de comer materia externa y asumir en nuestro interior pedazos de seres que no somos nosotros es ya de por sí la esencia misma de los ritos. Es el asimilar “lo otro” en nuestra propia carne. Es la tendencia hacia la unidad. Incluso cuando el león se come al antílope, está ejecutando sin saberlo (a pesar del dolor y el sufrimiento) un acto de Amor, en la más visceral de sus manifestaciones. Los cristianos se comen simbólicamente a Cristo, y dice la esencia misma del sacramento que el resultado no se queda meramente en lo simbólico. Algunos guerreros de tribus se comían partes de sus enemigos con la creencia de que así asimilaban las propiedades de los mismos. Incluso ciertos aspectos de la experiencia sexual utilizan las distintas vertientes del acto de comer para expresar ese deseo de unir dos seres en un mismo ser. Una religación hacia el TODO del que se supone que todos formamos parte.
Por otro lado, el propio acto de mezclar sustancias y sabores es ya de por sí alquimia pura y dura.
Esto ha sido todo por hoy. No sé cuándo podré volver a pasearme por aquí.
Os dejo con esta pretenciosa disertación y con un MILLÓN DE ABRAZOS.
CIEN MIL GRADOS SOBRE CERO
Calor... boca seca... la piel bañada de sudor... No estoy en condiciones de escribir, pero no quería demorarme por más tiempo. Este blog necesitaba una actualización, por si todavía queda alguien que lo visite. He visitado el resto de los blogs y algunos están bastante muertos. He deducido que la mitad de ellos están muertos por la misma razón que el mío: El rodaje de "Gritos en el Pasillo" no nos deja tener demasiada vida. Nos absorbe...
Sí... Esa es la razón por la que ya no tengo internet... Estamos rodando. Un rodaje muy lento, con muchos obstáculos técnicos y carencia de personal. Hay bastantes ocasiones en las que sólo estamos Alby y yo en la sala de rodaje.
Jim Henson tenía 80 escayolistas cuando realizó el cristal oscuro. ¡Por el amor de Dios! ¡80 escayolistas! si empiezas a sumar también los carpinteros, los atrecistas, marionetistas, pintores, diseñadores, eléctricos, operadores... al final resulta que tenía un equipo de cientos o miles de personas.
Nosotros en los mejores días somos cuatro, y en los peores somos sólo dos.
Así que si la película no es tan buena como "Cristal Oscuro", tenemos más de una excusa. ¡Y eso que no hemos hablado del presupuesto!
El caso es que a pesar de la lentitud y lo tedioso y pantanoso del rodaje, llevamos ya rodados unos 130 planos, y nos gusta bastante el resultado. Creo que si las circunstancias no nos hacen perder el norte, será una peli muy muy interesante, con cosas que no se han visto nunca, y con otras que no se han visto desde ha veinte años.
Hoy describía lo que está resultando esta película con una comparativa que tal vez no vaya del todo desencaminada: "Una mezcla entre La bola de Cristal y los Fragell, solo que mucho más oscuro y con más intención cinematográfica".
No he investigado el número de personas que componían el equipo de los fragells, pero seguramente nos superan también en decenas o centenas. Y, una vez más, no hablemos del presupuesto...
Es tan duro ser un cineasta pobre...
Durante la primera semana de rodaje contamos con la inestimable y mágica ayuda de nuestras dos negartijas, Yoana y Sofi. Fue un enorme placer tenerlas por aquí, y esperamos que el placer se repita.
También nos deleitó con su presencia nuestro querido Jaime, y dentro de una semana llegan Laura y Naia. Así que, a pesar del aislamiento forzoso al que nos lleva el rodaje, no nos podemos quejar de nuestras compañías!!!
Yo, por mi parte, tengo que añadir a todo eso más magia, porque mi querida Ariadna ya está en la isla!!
Y ahora, damas y caballeros, les ruego que me disculpen. Tengo una vida que vivir más allá de este ordenador... y las dos cosas que se anuncian con más urgencia enn esa vida violeta son... una ducha y algo fresco para beber...
ABRAZOS PARA TODOS!!
ENCHUFADO MIL
Pues sí, Rubén… Parece ser que tengo enchufe. Acabo de meterme en Google y es cierto: Escribiendo “Los vientos que te nombran” el enlace a este blog aparece en tercer lugar.
También hay que decir, para no faltar a la verdad, que el tercer resultado es el último. ¡Sólo hay tres!
De todos modos esto me da pie para relatar otra cosa curiosa (al par que similar) que me pasó el otro día:
Quise buscar en Google letras de canciones de Yan Tiersen, así que escribí en el buscador: “letras canciones yan tiersen”.
Me salieron muchos resultados, y resulta que el último resultado de todos, el que estaba al fondo, era uno que decía lo siguiente:
Juanjo ya tiene blog
Y a continuación venía un extracto de alguna de las entradas de este rinconcito, hablando de las canciones de Alaska y sus letras freakies. ¡Ni siquiera mencionaba a Yan Tiersen! Y eso que no es la primera vez que se menciona a Yan Tiersen en “Demasiado Violeta”...
Pero sí. Parece que el Destino está tratando bien a “Los vientos que te nombran”. De momento lo han leído pocas personas, pero he recibido críticas muy buenas y alentadoras. Y las objeciones han sido pocas, leves y cariñosas (por cierto, Rubén: Prometo hacerte llegar cuando quieras algunas novelas más largas, con dimensiones más propias de una novela).
Otra sensación curiosísima ha sido la del Artesano, que al leer la novela experimentó una especie de sensación de deja vu pero a lo bestia. Afirma tener la sensación de haber leído anteriormente capítulos enteros. Si tenemos en cuenta que la novela empezó a escribirse el mes pasado y que nunca hice llegar ningún fragmento a nadie, todas las explicaciones existentes son desmedidamente interesantes. ¿He plagiado sin saberlo alguna novela de William Faulkner? ¿Flotaba esa novela en el insconsciente colectivo y yo la he rescatado con mi cazamariposas onírico para transcribirla en el papel? ¿Lo habrán hecho otras veinte personas al mismo tiempo en distintos puntos del planeta y por tanto debería darme prisa en registrarla? ¿Acaso mis ondas alfa volaban hacia Enrique mientras escribía y él soñaba con esos fragmentos de novela y luego (como sus sueños son paréntesis de negrura impenetrable) no se acordaba de ello y la lectura de la novela le refresca la memoria?
De un modo o de otro, la experiencia me ha maravillado a mí y ha horrorizado a Enrique.
Por otra parte, resulta que tener un ordenador para escribir en Puerto hace mi creatividad más temeraria. Al día siguiente de terminar “Los vientos que te nombran” se me ocurrió una idea para una nueva novela, y empecé a escribirla esa misma noche. Así que ya estoy embarcado en otro engendro. Esta vez se trata de un cuentecito menos pretencioso, que me tomaré con más calma, con más hueco para la improvisación, que estará dedicado a mi querida amiga (y también hermana de querida amiga mía) Sofi.
Y le he adjudicado a esa nueva novela un título que llevaba algún tiempo queriendo utilizar:
LIRA DELIRA
Seguiremos escribiendo...
Seguiremos informando...
¿Que por qué estoy aquí? Muy sencillo. Fui a trabajar a la sala. No encontré nada que hacer, salvo disfrazar de ninja una muñeca. Los demás no vinieron. Me aburría. Me sentía inútil. Abandoné la sala. Me encontré a mis padres. Se disponían a regresar a Corralejo. Me vine con ellos.
Que tengáis una existencia grata y mágica.
37.000 PALABRAS
Sí, amigos. Hoy soy 37.000 palabras más prolífico que el mes pasado.
Los vientos que te nombran ya es una realidad. No es una novela demasiado larga, pero últimamente novelas como “Nieve” de Maxence Fermine me han enseñado que a veces la brevedad es preferible.
Así lo espero, porque con mi falta de constancia y disciplina nunca podré escribir cosas inmensas. Hace algunas semanas decidí que mi misión en esta vida parece ser la de fabricar pastelitos.
Llevo recluido en Corralejo desde el viernes noche. Me vine un poco antes de tiempo a mi guarida porque estaba malito. Nauseas, mareos, dolores de cabeza... Posiblemente una intoxicación de restaurante chino.
Durante el viaje a Corralejo tuve algunas experiencias relacionadas con la relatividad del tiempo, pero no me siento con fuerzas para relatarlo ahora. Llegué a mi casa mucho mejor, después de hacer en la guagua lo más parecido a una meditación Zen que está al alcance alguien tan indisciplinado como yo.
Estaba en esa imitación del paraíso que uno alcanza cuando de pronto se siente normal después de haberse sentido durante horas como una rata envenenada.
Dormí... descansé satisfactoriamente... pero estaba demasiado débil y mareado para hacer algo productivo. Intenté continuar con la novela, pero no lograba concentrarme.
Pero al llegar la noche del sábado empecé a sentirme como nuevo y le metí un buen empujón a la novela.
La noche de ayer domingo también fue noche de nauseas y angustia en la garganta, pero logré descansar y por fin hoy, después de un mes de escribir a trompicones, he terminado la novela.
Estoy muy contento con el resultado, y me alegro de habérmela quitado por fin de la cabeza. Tenía tantas ganas de compartirla con el mundo (o con el trozo de mundo al que le pueda interesar) que notaba que no podía centrarme en casi nada hasta escupirla en el papel.
Pues bien... ya está escupida. Y encima un buen amigo y compañero de trabajos se ha ofrecido para mover mis libros. Así que ya más o menos puedo decir que... ¡¡ya tengo agente literario!!
Hoy es un buen día literario para mí. Ahora... tengo una capital isleña a la que regresar... tengo una película de cacahuetes con la que pelearme... y tengo la impresión de que debería de haber aprovechado también el fin de semana para descansar un poco y recuperarme por completo...
EL POEMA DEL SÁBADO 19
Acabo de tomarme el té rojo que mencionaba al final de la anterior entrada, y me ha sabido a bebida de dioses.
A continuación, y después de mucho tiempo, voy a volver a poner aquí uno de mis poemas. Se trata de un poema que le escribí a mi querida Ariadna el día de nuestro primer aniversario, y que hoy, con su consentimiento, lo voy a compartir con todos vosotros.
Se titula:
AMOR EN LILA
Quiero cruzar las fronteras del tiempo contigo.
Quiero entender que jamás te podré comprender.
Quiero sentir en tu voz el calor de un abrigo
tejido con hilos de Ariadna que conducen a ayer.
Quiero escuchar el Destino latiendo en tu pecho.
Quiero enredarme en tus rizos como un pez en su red.
Quiero mojarme en tu boca, anidar en tu lecho...
descubrir más allá de tu ropa la palabra “mujer”.
Quiero envolverte una lágrima en papel de caricias.
Quiero que asaltes mis muros y te pierdas en mí.
Quiero invitarte a comer un arroz tres delicias,
(pa rimar con “caricias”) y luego comerte yo a ti.
Quiero enseñar a mis cuervos a cantarte canciones.
Quiero barrer las arañas de la sala de estar.
Quiero plantar margaritas en mis negros balcones.
Que arrancando sus pétalos digas: “Te quiero yo más”.
Quiero decirte “¡te quiero, te quiero, te quiero!”
abrazarte, besarte, morderte, beberte, escribirte,
añorarte, esperarte, agotarte, mirarte y sentirte
ovillada en mis brazos calientes bajo el soplo de enero.
Quiero saber qué palabras te encienden el alma.
Quiero regar con mis risas tus sueños oscuros.
Quiero cambiar mi billete de barco a Las Palmas
por un tour del amour para dos por el mar del futuro.
Quiero invertir en la bolsa de las dudas eternas
esas pocas monedas de viento que son mis ahorros,
y adentrarme en mis propios confines con una linterna
cada vez que te atrapen mis sombras, y me pidas socorro.
Quiero amarte sin fríos contratos, en silencio y en lila...
y explorar tu universo mientras pintas mis negras paredes
con algunos brochazos ingenuos de “rosa Priscila”.
Unas horas antes del 16 de marzo de 2003.
DE VUELTA
Tras un período más o menos largo de tiempo, estoy de vuelta. Me encuentro estupendamente. Ahora mismo acabo de hacer un poco de esa improvisación mezcla de Aikido y Tai Chi que yo denomino Aiki Tao. Me he sentido mejor que nunca en eso. Hacía tiempo que no notaba mi “hara” o “dan tien” (que viene a ser el chakra que hay por debajo del ombligo) tan firme y equilibrado.
Escribir las últimas frases ha sembrado en mí de nuevo el deseo de bailar al son de las técnicas a Aikido (y de la música de Yan Tiersen que suena en estos momentos), así que lo he hecho y, un minuto más tarde, ya estoy aquí de vuelta. ¡Otra vez de vuelta!
¿En qué otras cosas estoy de vuelta? Pues, después de mucho tiempo, estoy de vuelta en el mundo de los ordenadores de más de dieciséis colores conectados a internet. Y, después de más tiempo todavía, en el mundo de los escritores de novelas.
El otro día, en mi casa de Puerto del Rosario, me retorcía en la cama por la noche, porque se me empezaban a ocurrir cosas para mi actual novela, ¡y no tenía ningún sitio donde escribirlas! Eso me dio una idea que puse en práctica a la mañana siguiente. Fui a la Asesoría de mi padre, pues creía recordar que dentro de poco se les quedaría un ordenador obsoleto y lo cambiarían por otro. Por muy obsoleto que fuese, yo, que lo quería simplemente para escribir, lo tomaría prestado como agua de mayo (o, a estas alturas, agua de junio).
Cuando se lo consulté a mi padre, me dijo que tenían allí desde hace tiempo un par de ordenadores viejos metidos en un armario y demás periféricos. Me subí a la casa uno de los ordenadores y, ayudado por la gente de la asesoría, busqué por todas partes un monitor, un teclado, un viejo ratón, un par de cables... Unos minutos más tarde estaba ensamblando todas esas piezas de su padre y de su madre en una especie de monstruo de Frankenstein. No sabía si iba a funcionar. Pero tras encontrar los cables necesarios y arreglármelas con mi única toma de enchufe y un puzzle de regletas y ladrones tipo tetris, apreté el botón de power y un rayo de electricidad animó al monstruo que había creado... y el montruo, en lugar de decir “Hoooolaaaaa aaaaamoooooo...” me saludó con un encantador windows 95, un ratón que funcionaba, un teclado que funcionaba, un word que funcionaba... Era el paraíso. Cuando descubrí que también funcionaba la disquetera, me di cuenta de que Dios me había devuelto las alas tras haberlas confiscado por unos meses para limpiarles un poco el polvo.
Aquella tarde apenas pude avanzar en la novela, porque descubrí conforme lo intentaba que aquello de que el teclado funcionaba era una frase hecha. Porque funcionar, funcionaba... pero como funcionan las articulaciones de un reumático. Había que apretar muy fuerte las teclas. Continuamente uno tenía que volver atrás y rescribir las palabras porque alguna de las letras no había llegado a la pantalla. La tecla de las mayúsculas era autista... Y sentía la frustración de notar cómo mi imaginación bullía y sin embargo mis dedos no eran capaces de correr a la misma velocidad. El resultado era una lentitud lamentable. Algo similar a esas manadas de búfalos que podrían correr el doble de rápido, pero que no lo hacen porque les frenan los búfalos más lentos que caminan delante, obstruyendo el paso.
A eso de las siete menos algo de la tarde, no lo pude aguantar más y salí a la calle en busca de un teclado nuevo. Por dieciocho euros compré un teclado decente y un adaptador para las clavijas antiguas, y el cambio se dejó notar de manera asombrosa. No era tan mágico como mi teclado de aquí, de Corralejo, pero al menos ya podía escribir de manera fluida. Noté esa montaña rusa de deslizar a la velocidad de la imaginación los dedos por las teclas, y llegué a sentirme casi pianista. Obviamente, bastante más pianista y mejor pianista que cuando cojo el órgano en casa de Raúl y me pongo a acuchillar el silencio como si fuera un cerdo.
A pesar de ello, la novela no avanza demasiado rápido. Le tengo mucho cariño, y no quiero forzarla. Sólo me siento a escribir cuando realmente tengo ganas de hacerlo, sin prisas ni agobios. A pesar de ello, “Los vientos que te nombran” cuenta ya con unas 12.000 palabras que por el momento me tienen bastante satisfecho, y posiblemente este fin de semana me brinde la oportunidad de continuarla.
Como suele pasarme, la novela, conforme se va escribiendo, va creciendo más y más... así que le calculo unas 50.000 palabras. Lo cual la convierte en una novela no demasiado larga, pero en una novela de verdad, al fin y al cabo.
De todos modos no me interesa el número de palabras o de páginas. La trama es sabia, y ya conoce el momento en que tendrá que detenerse, ya sabe cuándo tendrá que discurrir más rápido o un poco más despacio. Yo me limito a escuchar era música y traducirla al papel lo mejor que puedo.
Intentaré seguir escribiendo partituras literarias estos días, pero antes, aquí van las cinco preguntas de los tres valientes que me las han pedido:
Néstor el Nestoriano, Néstor el destructor, luz de mi vida, pecado mío, alma mía:
1-¿En qué momento de tu vida decidiste que querías estudiar psicología, y por qué?
2-¿Si tuvieses que pasar una ardiente noche de sexo y discusiones freakies con una famosa actriz de cine, a cuál eligirías?
3-¿Podrías contarnos (en el caso de que la hayas tenido) alguna experiencia que roce (o incluso toque de lleno) lo paranormal?
4-Si pudieses solucionar definitivamente uno solo de todos los grandes problemas del mundo, ¿qué problema elegirías?
Y por último, una pregunta cabrona y comprometida:
5-Describa detalladamente su plan de dominación mundial
Enrique, Artesano, Truji, Rata traidora, estimado ayudante:
1-¿Cómo y dónde imaginas tu vida dentro de diez años?
2-Si pudieses salvar de la hoguera de la inquisición solamente una cosa de las que hayas escrito, ¿cuál salvarías?
3-Invéntate una escena en la que Serpiente Pliskin acude a renovarse el DNI
4-Escribe una frase de “La linterna...” cuyos dos adjetivos intenten reflejar la imagen que tiene el propio Enrique de sí mismo.
5-Si tuvieses que elegir entre desprenderte de tu sarantontón de peluche o poder sacarte el carnet de conducir, ¿qué alegirías?
Carmen, Vardita, señorita Elbereth
1-Escribe aquí una frase (o más de una si quieres) que haya cambiado un poco tu vida. Una frase que alguien te haya dicho, o un verso de un poema, o de una canción, o un diálogo de una película...
2-Invéntate ahora mismo un título hermoso que te gustaría ver encabezando a una obra de arte. Y promete que algún día, mañana, o dentro de una semana o dentro de diez años, utilizarás ese título para escribir un cuento, o una novela, o un poema...
3-¿Qué nombre le pondrías a tu hijo? ¿Y a tu hija? ¿Y a tu perro? ¿Y a tu gato?
4-Ahora estás en la Tierra Media de Tolkien. Los valar se acaban de cabrear con Númenor y están separando Valinor del resto de la tierra media. Debido a tus buenas relaciones con la diosa de las estrellas, los Valar te dejan elegir entre irte con ellos a Valinor o quedarte para siempre en la Tierra Media. ¿Cuál sería tu decisión?
5-Si existe algo que alguna vez quisiste decir a alguien o al mundo entero pero no te atreviste. Si te arrepentiste de no haberlo dicho y sientes que ha llegado el momento de hacerlo, aprovecha y dilo aquí. Si sientes que no es el momento y el lugar adecuado, en lugar de eso, escríbenos un pequeño poema que hable sobre la relación de nuestro mundo con el mundo de las estrellas.
Bueno, esas son las preguntas, y tengo ganas de conocer las respuestas. Pero ahora me voy a tomar una tacita de té rojo, y tal vez a hacer un poco más de “Aiki Tao”, o tal vez a escribir... o vivir, tal vez soñar... como decía el bardo inglés en su tragedia danesa.
CINCO PREGUNTAS Y CINCO RESPUESTAS
¡Vaya! No pensaba regresar al blog tan pronto, pero me acaban de llegar, como rocío de ángeles, las cinco preguntas de Varda. Intentaré responderlas con total sinceridad y desmedida ilusión.
Y creo recordar que las reglas consisten en que haré otras cinco preguntas similares a aquél que las solicite. Así que ya sabéis.
Bueno, vamos allá...
1.-¿Por qué escribes, Juanjo, qué motivos te impulsan a hacerlo?
Lo cierto es que he respondido a esa pregunta de muchas maneras. No creo que ninguna de ellas explique totalmente la causa de mi vocación de escritor, pero entre todas tal vez compongan un puzzle que se aproxime a una respuesta.
He dicho a veces, incluso en mis propias novelas, que cuando escribo en realidad estoy lanzando mensajes embotellados hacia el espacio y el tiempo. En mi interior brotan ciertas cosas, y tengo necesidad de hacerlas salir, de compartirlas con el mundo... y escribirlo es una forma muy fácil para hacerlo sin que te tomen por loco. Es lanzar mensajes embotellados, para que una persona, o dos, o mil, a miles de quilómetros de distancia o a miles de años, encuentre esa botella en cualquier estantería y piensen: “No estoy sola.”
Escribo, también, por la misma razón que me hace dedicarme a las demás artes que (de una forma o de otra) cultivo. Es decir: Porque creo que no sé hacer otra cosa. Podría hacer otras mil cosas, pero ésta es la única en la que me siento como pez en el agua, sin inseguridades, sin sentirme “ocupando unos zapatos que no son de mi talla”, como he dicho otras veces. Es como Val Kilmer, en Willow, cada vez que tenía una espada en sus manos. Hay algunos sabios que han dicho que mi pluma tiene más poder que su espada. A lo mejor esos sabios sentían envidia porque no sabían manejar una espada. :P
Y también escribo, sencillamente, porque creo que nunca podría dejar de hacerlo. Es el estado natural hacia el que tiendo, como una manzana tiende al suelo cuando se desprende del árbol. Aunque no tuviese papel y lápiz, seguiría escribiendo con la mente. Creo que incluso si no tuviese palabras seguiría escribiendo. Si alguna vez dejo de escribir, dejaré de ser Juanjo. Pasaré a ser algo superior a Juanjo o a algo que esté por debajo de Juanjo, pero Juanjo se disolverá como tinta bajo la lluvia.
2.-Elige un sonido, un olor, un sabor y un tacto especiales para ti y explica por qué lo son.
Se trata de cosas tan primitivas y profundas que dudo mucho poder explicarlas, pero haré lo que pueda.
Un sonido: Las cajas de música. No sé qué tienen exactamente las cajas de música, pero elevan o conmueven alguna parte de mi espíritu. Me sugieren cuentos de hadas, hojas doradas de otoño, lugares de cristal en los que el mundo está siempre detenido. Quizás simplemente mi alma tenga algo de caja de música y vibre a la misma frecuencia cuando las escucho. A veces una melodía de caja de música provoca terror, a veces nostalgia, a veces un algo casi místico... Pero siempre es poesía escrita con notas musicales, con vibraciones mágicas.
Un olor: Creo que cualquier cosa que salga de un horno. El olor del mazapán, el pan recién hecho, los gratinados... Bueno... también ciertas verduras cociéndose a fuego lento, o un bizcocho recién cocinado... En definitiva: Lo que tiene que ver con la comida y el fuego. Quizás se refiera a lo material y primitivo de la comida combinado con lo espiritual y elevado del fuego y sus transformaciones alquímicas. O, dicho de otro modo: Puedo llegar a ser un auténtico glotón, y ese camino puede ser tan bueno como cualquier otro para rozar el paraíso.
Un sabor: En mi caso olor y sabor suelen estar muy unidos. Cuando el olor de una cosa me fascina, su sabor me suele producir el mismo efecto. Así pues, todo lo dicho arriba puede aplicarse también al sabor. Naturalmente hay excepciones. Por ejemplo, me encanta el sabor de la gasolina, y creo que beberla no me agradaría demasiado...
Un tacto: Una piel de mujer, sin duda alguna, y permitidme que mencione, por encima de las demás pieles, la piel de mi querida Ariadna. Mis manos, mis labios, mi propia piel... se han hecho tan amigas de mi querida Ariadna que ya cuando recorren ese territorio se sienten como en casa, pero con una única diferencia: Cada día descubro en esa casa más misterios... más misterios... más misterios...
3.-¿Tienes miedo a algo o alguien? Si la respuesta es afirmativa detalla los motivos.
Creo que cada día tengo menos miedos, pero siempre quedan algunos, y cuando más lo trastornan a uno es cuando ni siquiera sabemos que están ahí. Un miedo que no conocemos es más poderoso que los miedos conocidos. Así pues, mis miedos más arraigados puede que ni siquiera los conoca con el grado de conciencia necesario para describirlos aquí.
Pero últimamente soy muy consciente de un miedo que me lastra muchísimo y del que hago lo posible por desprenderme: El miedo a fallar a los demás, a no “cumplir con mi deber”... esa clase de cosas. Quizá en el fondo de ese miedo se encuentre una tremenda soberbia: La soberbia de creer, al menos de forma subconsciente, que las acciones de uno van a determinar el funcionamiento del mundo entero. Seguiré aplicándome curas de humildad siempre que pueda. *;)
4.-Recuerda un momento importante, quizás determinante, en tu vida y cuéntamelo.
Ha habido varios. El día que decidí que quería hacer cine. El día que decidí que quería ser escritor. Cada uno de los días en que me enamoré de una mujer. El día que decidí que nunca más me enamoraría de nadie de forma obsesiva, insana y contraria al verdadero Amor (eso fue en Grecia). El día que Ari y yo nos encontramos corriendo a mil por hora el uno hacia el otro por una autopista de sábanas en una habitación color lila. Y por último, cierto día de esta semana que termina hoy, en una noche en la que Venus pasó por delante del Sol (cosa que, al parecer, no volverá a ocurrir hasta el año 2012, fecha en que los Mayas sitúan el advenimiento de un Nuevo Mundo; el sexto, si mal no recuerdo). Esa noche mi querida Ariadna y yo nos volvimos a reencontrar, pero de una forma mucho más pura, más mágica si cabe. Fue la noche en que Juanjo empezó a bailar un vals con el mundo, y Ari era parte del mundo, y bailaba el vals incluso mejor que yo!
5.-¿Cuál es tu personaje favorito de "El Señor de los Anillos"? ¿Por qué? ¿Cambiarías algo en él? Dime el qué y por qué razón, siempre y cuando contestes que sí, claro está.
Todos los personajes de El Señor de los Anillos son entrañables, pero sin dudarlo un instante, me quedo con Aragorn. El Montaraz Errante, el rey que, sin embargo, renuncia a todo su poder, a todos sus lujos, a toda la gloria... y se pierde entre las bestias, los páramos y la intemperie a buscarse a sí mismo, o tal vez a huir de sí mismo. Esa nobleza combinada con esa desorientación hacen que uno le tenga a Aragorn una curiosa mezcla de admiración y cariño.
Bueno... ya están contestadas todas las preguntas. Muchísimas gracias, Vardita. Las preguntas estaban muy bien buscadas, y ojalá las respuestas puedan tener la mitad de magia que dichas preguntas.
OTRA PÁGINA VIOLETA EN EL LIBRO VIOLETA
Sí, amigos. Mi vida ha cambiado de página, así que creo que también va siendo hora de cambiar de página en “Demasiado Violeta”. Quien quiera ojear el pasado, ya sabe que lo tiene en los “archivos violetas”.
Unas fuerzas preciosas están provocando terremotos en el interior de mi querida Ariadna. Unas fuerzas que le hacen conocerse, encontrarse a sí misma. Están surgiendo en sus jardines plantas que el mundo necesita, y con ellas, está saliendo al exterior, asomándose como un caracol en una concha de bonita) piedra, la verdadera Ariadna, la Ariadna en estado puro, sin añadidos, ni extras, ni versión del productor.
No sé si debería decir aquí tanto sobre Ariadna, pero es necesario para explicar mi situación actual. Porque, de alguna manera, mi querida Ariadna me ha contagiado sus terremotos y revelaciones. La parte de mi alma que vibra al unísono con la suya también se está limpiando, descubriéndose en algunas cosas, reencontrándose en otras...
De repente, a ratos, el mundo me parece más sencillo, el Infierno más adorable, el Paraíso más asequible, más inconsistentes los convencionalismos sociales... Y esos ratos son cada vez más frecuentes y duraderos. No me extrañaría que llegase un momento en el que se convirtiese en un enorme rato que me acompañase siempre... El gran rato. Señoras y señores, está amaneciendo en mí la era del Gran Rato *:P
La película anda envuelta en las mismas brumas de la incertidumbre, pero cada vez me preocupan menos esas brumas, y cada vez es más firme mi convicción de que todo saldrá bien. Como suele decir mi amigo Jaime, “da igual qué clase de obstáculos se presenten en un rodaje. Al final, por un extraño misterio, todo acaba saliendo bien”. Hay una especie de espíritu que protege a los cineastas locos. Alguien que deshace todo lo que hace el travieso de Murphy.
Bueno... bueno... bueno... Quisiera inaugurar esta nueva página violácea “pidiendo perdón” al artesano. En realidad se trata de aclarar cosas. En los últimos tempos de la página pasada, hay una pequeña manchita, relacionada con el canto de Ariadna Dédalus.
Creo que hablo por Ari y por mí cuando digo que el Juanjo y la Ariadna que pudieron sentirse un poco indignados o alterados por los “atrevimientos” de ese canto eran distintos del Juanjo y la Ariadna de la última semana.
Y, ¡qué demonios! Si el propio Ray Bradbury utiliza como personajes en Cementerio Para Lunáticos a Fritz Lang y a Ray Harryhaussen, ¿por qué no vamos a permitir también al Artesano que recicle algunas cosas de nuestro mundo real?
Sólo me muestro en desacuerdo con algo de lo que ha dicho Enrique sobre el tema: Se trata de el título de la entrada de su blog, a saber: ”PARA UNA VEZ QUE ESCRIBO ALGO BUENO...”. ¡Por el amor de Dios, Enrique! ¡A quién quieres engañar! Como si eso fuera lo único bueno que has escrito *:P
He de decir que en estos momentos, Enrique, como la rata traidora que es, ha vuelto a abandonar la película para irse con Sindia. Pero no me puedo molestar por eso. Si Enrique se hubiese quedado este sábado, sería una RataTraidora con Sindia, en lugar de con la peli.
E incluso yo reconozco que Sindia es más bonita que nuestra horda de cacahuetes pintarrajeados. Cada uno tiene sus prioridades y sus caminos.
En general... me siento como el señor Banks de Mary Popins, cuando sale recién despedido de su banco con el sombrero roto, recitando “Supercalifragilísticoespialidoso” y cantando de forma desafinada: “Con un pocooooo... de azucaaaaaaar, esa píldoraaaaaa que os daaaaaaaaaaaaaaan...”
Cambiemos de tema:
Últimamente me he acordado bastante de mi viaje a Bosnia. Me fui allí nueve o diez días de ayuda humanitaria, hace algo más de dos años, una o dos semanas después de empezar a salir con mi querida Ariadna.
Estaba allí, recibiendo montones y montones de experiencias, y me decía a mí mismo: “Cuando llegue a casa tengo que hacer un diario detallado de todo esto”. Pero nunca lo hice. En parte porque en aquel entonces tenía a medias Mirella en la página 67 y quería terminarla. Y en parte porque de alguna forma no me apetecía explicarlo todo de forma tan detallada y estructurada.
Así que va a ser ahora, un par de años después, cuando os voy a hablar de Bosnia, y no a la manera de un diario de viajes, sino a la manera de quien selecciona los recuerdos y los colores que han llegado con más fuerza hasta la actualidad.
A pesar de todo, empezaré por el principio. Y el principio es un Juanjo valiente pero asustado (o asustado pero valiente) que cogió una guagua medianoche hacia el aeropuerto de Madrid Barajas; que pasó allí la noche, con algo de frío e intentando en vano dormir en los incómodos bancos de plástico y metal... Animado, eso sí, por los mensajes de mi querida Ariadna, que pasó aquella noche despierta junto a mí.
A las cinco de la mañana empezaron a llegar los otros seis. Eran gente más distinta a mí de lo que podía haber imaginado. Nunca llegué a conectar del todo con ellos, pero fui descubriendo poco a poco que se trataba de buena gente, y de gente interesante.
Fue uno de los viajes más inciertos que recuerdo. Estábamos en la cola de facturación, sin saber si podríamos caber en el avión, sin saber si el avión se retrasaba y nos quedábamos en medio de Europa, lejos de España y lejos también de nuestro Destino. Sin saber si una vez aterrizados nos vendría alguien a recoger o no, o si ese alguien hablaría o no nuestro idioma, o si tendríamos que buscarnos la vida...
Pero todo fue saliendo bien: Avión a Frankfurt, salchicha y cerveza en el aeropuerto de Frankfurt, avión a Croacia, aterrizaje en Zagreb, un croata que nos esperaba en el aeropuerto, que decía venir de parte del padre Ilya (nuestro anfitrión) aunque bien podría haber venido de parte de la Mafia. Sólo hablaba Croata y Alemán. Pero, como en un buen capítulo de Dragones y Mazmorras, había alguien en el grupo que sabía Alemán, y el fue el intérprete (además del organizador de todo el viaje. Un chico unos tres años menor que yo. Signo zodiacal: Cáncer).
Nos montamos en la parte trasera de una furgoneta, y recorrimos Croacia por carreteras rectísimas y rodeadas de hierba verde. Era un paisaje anodino, pero extraño al mismo tiempo. Recuerdo que había algo ilegal en nuestra situación. Tal vez el número de personas en la furgoneta, o el hecho de que la parte trasera de la furgoneta no tenía asientos reglamentarios, sino un par de sofás, uno enfrente del otro. Viejos, como sacados de alguna casa ruinosa.
Mis compañeros de viaje pusieron una carta de cartón a modo de mesa y empezaron a jugar a las cartas. Juego: “Las siete y media”. Yo no jugaba, porque nunca me han gustado demasiado los juegos de cartas, pero observaba y en unos pocos minutos ya había deducido las reglas del juego y sonreía para mis adentros porque acababa de comprender en toda su plenitud aquellos versos de La venganza de Don Mendo que decían:
Es que su inocencia ignora
que a más de una hora, señora,
las Siete y Media es un juego.
¡Y un juego vil y cerril
que no hay que jugarlo a ciegas,
pues juegas mil veces, ¡mil!
y de las mil vez fabril
que o te pasas, o no llegas.
Y el no llegar da dolor,
pues indica que mal tasas
y eres del otro deudor.
Mas, ¡ay de ti si te pasas!
Si te pasas, es peor...
Luego llegó la frontera entre Croacia y Bosnia. Los guardias de la frontera eran servios, e imponían bastante. Destilaban... cierto mal rollo. Como bien dijo alguno de los viajeros, recordaban a esos policías corruptos de los escombros periféricos de la URSS. La imagen que surge de mi memoria es la de una especie de clones de Dolph Lungren con uniformes negros... Y esos clones pidieron nuestros pasaportes... y la inquietud comenzó cuando se llevaron nuestros pasaportes a la garita. Allí estábamos nosotros, perdidos en una tierra conflictiva, sin nuestros pasaportes de ciudadanos españoles. Sin esos pasaportes que en realidad poco dicen de nosotros, pero que no era agradable ver en manos de un par de tíos armados que podrían haber protagonizado He-man, Rocky IV o, peor aún: Red Scorpion.
La inquietud se acrecentó cuando los polis servios volvieron sin nuestros pasaportes y le dijeron al conductor de la furgoneta que se apeara y los acompañara. Los polis servios desaparecieron con nuestro guía hacia el interior del edificio.
Era preocupante, pero también era tremendamente divertido.
Finalmente ocurrió lo que suele suceder (al menos en mi vida): Que todo sale bien tarde o temprano. Nuestro guía regresó con nuestros pasaportes y pudimos adentrarnos en Bosnia, cruzando un río a bordo de un rechinante y mugriento paquebote.
Cuando nos bajamos del coche a esperar la llegada del paquebote, sentimos por primera vez el gélido, casi despiadado frío de la región. Creo que en ese momento todos nos preguntamos si habíamos traído suficiente ropa de abrigo. Más adelante, la respuesta resultó ser afirmativa, y el frío mucho más soportable de lo que parecía en un principio. No podíamos quejarnos. Al fin y al cabo, estábamos pillando al país en Primavera...
Entrar en Bosnia fue mágico. Fue un cambio tan drástico... Parecía cosa de pelis de Tim Burton o de dibujos animados. Ir recorriendo las hierbas verdes y geométricas de Croacia y, de repente, sin previo aviso, cruzar una línea invisible y encontrarnos con un paisaje más agreste, salvaje, caótico, desolador...
Pero era un paisaje que me encantaba. Mucho más que el de Croacia (la parte de Croacia que pude ver). Árboles desnudos de ramas nudosas y retorcidas, como salidos de una peli de la Hammer o de Sleepy Hollow. Malezas, plantas espinosas, tierra desordenada, como de cementerio. Casas de piedra derruidas, algunas de ellas todavía con enormes agujeros de balas y proyectiles en las paredes. Algunas a medio reconstruir, otras sin esperanza de resurrección...
Y en medio de todo aquel entorno fabricado para Christopher Lee, me impactó muchísimo un detalle que luego seguí encontrando por toda Bosnia, como un motivo recurrente: Alguna gente pintaba sus casas de rosa. Después de todo el horror que habían vivido, algunos querían deshacerse de todos aquellos fantasmas, y pintaban de rosa su casita. Y allí estaban aquellas casas rosas, sonriendo entre los escombros del cementerio Bosnio.
Recuerdo que lo primero que pensé cuando vi las primeras casas pintadas de rosa fue: “Ari ha pasado por aquí”, y no pude reprimir una sonrisa.
También me resultó muy significativo porque en aquella época, aunque aún no había terminado Mirella, había fraguado ya algunos retazos de lo que meses más tarde sería “La isla de las Gaviotas”.
Así pues, los que hayáis leído la novela, sabéis que Ariadna no era el único personaje que había pasado por allí. *;)
La furgoneta, recién abandonado el paquebote, siguió abriéndose camino por senderos de desolación Bosnia. Acabo de darme cuenta de que aquí en Fuerteventura tenemos un paisaje similar: Tetir. Ponle a Tetir agujeros de disparos en las casas y multiplica por cien sus árboles del ahorcado, y tendremos un pedacito de Bosnia. Más tarde descubriría que no toda Bosnia era así, pero no nos adelantemos...
Llegamos a Garevach (no sé si lo he escrito bien), el pueblo donde nos esperaba nuestro anfitrión, el padre Ilya Matanovich. El padre Ilya era uno de esos curas-guerreros que aparecen en las películas. Había tenido su cargo en el ejército, había estado en las trincheras durante la guerra, había aplicado la extremaunción a quién sabe cuántos moribundos muertos a manos de sus hermanos...
Físicamente, el padre Ilya era como un cruce entre Robert De Niro y Modesto Tomé, mi primer profesor de Aikido. Dicho con otras palabras: El cabrón imponía. Ancho de hombros como un toro, y vestido siempre con su traje negro y su alzacuellos. Era un hombre jovial, y sólo nos podíamos comunicar con él en alemán, mediante nuestro “intérprete”. Cuando el intérprete no estaba disponible, nos las arreglábamos mediante señas y mediante el poco de italiano que tanto él como nosotros chapurreábamos.
El padre Ilya nos montró nuestros aposentos, humildes pero confortables. A su manera, la casa estaba de puta madre. Vivían en ella el cura y una señora ya mayor y muy afable, llamada Marija que cocinaba y hacia las tareas del hogar. No recuerdo si era monja o no.
Las comidas de Marija estaban ricas. O tal vez todo está rico cuando uno vuelve de hacer trabajos físicos muerto de hambre y con un frío invernal. Era todo, eso sí, bastante incompatible con los tratados de dietas saludables del piso segundo de la Fnac. Todo a base de bollitos, pastelitos, féculas, azúcares... Una dieta de todo lo que necesita una persona que hace trabajo físico bajo un frío balcánico.
También había comidas más normales. Sopas, carne... Y en lo que al agua se refiere, mis compañeros de viaje no lo llevaban del todo bien, porque en Bosnia prácticamente se consume sólo agua con gas. Los pozos de agua estaban todos tan infectados, putrefactos y llenos de cadáveres que haber bebido agua de ellos habría sido convertirse en ellos. Y al parecer el propio ambiente de bosnia estaba tan “corrompido” que el agua no draba en buen estado demasiado tiempo. Y como al parecer el agua con gas resiste mejor esa corrupción, pues ¡hala! Todos a beber agua con gas!
Con eso fui consciente de mi ventaja de ser canario: Cuando uno crece en Canarias, beber agua con gas se puede llegar a convertir en algo relativamente cotidiano. Así que era el único que no se sentía a disgusto bebiendo burbjitas.
Los otros, sin embargo, jamás dejaron de protestar, y ya en los últimos días, el padre Ilya tuvo que conseguir unas botellas de agua sin gas, haciendo la clase de proezas y labores de productor ejecutivo que al parecer son indispensables para conseguir en Bosnia agua sin gas.
Pero dejemos de comer y de beber y vayámonos a trabajar. ¿En qué consistía nuestro trabajo? Pues el trabajo en sí consistía en algo que nunca se me ha dado bien: Trabajo físico. El entorno en el que se desarrollaba sí me hacía sentir más cómodo: Un cementerio.
Teníamos que reparar el techo de la capilla del cementerio. Nosotros éramos los peones. Nos poníamos a las órdenes de albañiles croatas, que sólo en el idioma se diferenciaban de los albañiles españoles, y también en que tenían, si cabe, menos sentido de auto-conservación. Se encaramaban como monos en cornisas y lugares insospechados, desafiando a la ley de la gravedad. Te arrojaban tejas enormes a la cabeza, desde lo alto del tejado, para que las recogieras, sin caer en el pequeño detalle de que normalmente para el universitario medio español no está acostumbrado a esquivar trozos de cerámica capaces de abrirle a uno la cabeza.
Supongo que debíamos de ser un elemento exótico para ellos, pero actuaban como si fuésemos expertos constructores y como si entendiésemos su idioma a la perfección. Recuerdo que una vez uno de esos obreros, en lo alto del tejado, empezó a soltarme una retahíla de palabras en su idioma para darme instrucciones. Y, claro... yo que no comprendía... pues como que me lo hacía repetir, y el obrero me hablaba con más vehemencia, como si no cayese en la cuenta de que la torre de Babel se desmoronó hace milenios... Así que finalmente, le dije de forma tranquila y pausada, con un perfecto español “made in Cervantes”: “Lo siento, señor, pero mi Croata está un poco oxidado. ¿Podría explicármelo de otra manera?”
Y, milagrosamente, el croata pareció comprender, se apaciguó y mediante señas y demás recursos universales, me explicó lo que tenía que hacer.
Es curioso: Normalmente cuando uno visita países extranjeros las primeras palabras que aprende son hola, adiós, agua, comer, gracias...
Las primeras palabras que yo aprendí del Croata fueron martillo, motosierra, clavos, listones... Hoy día ya no recuerdo casi ninguna de esas palabras. En cambio, recuerdo que “Voda” significa “agua”, “Dobro” significa bien, “Dobro jutro” significa “buenos días”, “Fala” significa “gracias” y “Fala Leipa” (si mal no recuerdo) significa “muchas gracias”.
Pues eso: Tuvimos que desmontar el tejado viejo de la capilla, retirando las tejas y echando abajo la estructura de vigas de madera ya podridas, y acto seguido colocamos las vigas nuevas y volvimos a cubrirlas con las tejas anteriormente quitadas. Parece fácil, pero llevó unos cuantos días. Había que tratar las maderas, cortar por aquí, barnizar por allá, llevar escombros, subir y bajar elementos pesados... Nosotros actuábamos como peones de los experimentados albañiles, y era bonito ver cómo los demás croatas del pueblo también se pasaban a ayudar cuando podían, poniéndose a las órdenes de los jefes. Nadie hacía aquello por dinero. Era un pueblo unido. Las mujeres aparecían por allí con pastelitos y bollos que habían hecho para el almuerzo. No nos matábamos a trabajar, pero tampoco hacíamos el vago. Cuando no tenía nada que hacer, me daba paseos por el cementerio y visitaba las tumbas, buscando las más raras y antiguas. Pero no eran muchas veces, porque casi siempre había cosas que hacer.
Aunque el cementerio estaba a cinco minutos a pie de la casa del cura, nos llevaban y nos traían siempre en coche, porque no convenía que nos viesen andando solos por allí. Los habitantes podían tomárselo como una ofensa, porque eran servios.
Ya sabéis que Bosnia es un país en el que conviven tres culturas diferentes: Los bosnios (musulmanes), los croatas (cristianos), y los servios (ortodoxos). Durante las guerras todo se puso patas arriba, todos intentaron conquistar las tierras de los otros, todos quisieron expandirse y matar a los demás. Y así Bosnia terminó manga por hombro. Fue relativamente fácil encontrar el consenso en Montenegro, o en Macedonia, o en Croacia... pero Bosnia es un caso más complicado, porque del mismo modo en que Croacia tiene una mayoría de croatas, y Servia una Mayoría de servios... en Bosnia la cosa no es tan fácil. Hay tantos bosnios como croatas, y tantos croatas como servios. Y no sólo se odian a muerte, sino que los unos ocupan los sitios de los otros.
En un lugar de Bosnia vimos dos ciudades separadas por un río. Si mal no recuerdo, una ciudad era de los Croatas, y la ciudad de enfrente era de los Bosnios. Pero los Croatas estaban ocupando la ciudad de los Bosnios, y los Bosnios estaban ocupando la ciudad de los Croatas. Parece lo más sencillo del mundo, ¿verdad? Pues nos intercambiamos las ciudades! Pero al parecer no resulta tan sencillo.
¡Son como niños!
Así es Bosnia: Un país de grupos que odian a otros grupos como en las rencillas de niños pequeños. A veces cuesta trabajo tomarlos en serio. Hay que pensar en las personas que han muerto y en el arsenal que hay escondido debajo de cada casa para darse cuenta de que la cosa es más seria y menos infantil de lo que parece.
O tal vez no. Tal vez sean sólo niños. Pero niños con el poder de matar.
Y la cosa de los bandos no está tan clara. En general la enemistad más clara suele estar entre croatas y servios, pero no es ni mucho menos una constante. La guerra de bosnia fue un sinsentido. En cada región había bandos distintos. Había ciudades donde los croatas y los bosnios se aliaron contra los servios, y hubo lugares en los cuáles fueron los bosnios y los servios los que se aliaron contra los croatas. E incluso se dieron casos de servios y croatas aliados en contra de los bosnios.
En esas tierras no hay bandos definidos. Sólo caos. Supongo que una especie de incitación a la guerra y a la incomunicación humana vibra en los Balcanes desde tiempos inmemoriales.
El mejor símbolo de lo que es Bosnia lo encontré en el viaje de camino a Sarajevo. Desde la ventanilla del coche vi una casa que habían empezado a construir por el tejado. ¡En serio! Solamente estaba el tejado a dos aguas y unas columnas que lo sujetaban. Habían puesto ese tejado en lo alto y luego se disponían a seguir construyendo lo demás.
Eso es Bosnia: Una casa empezada a construir por el tejado. Da igual lo que diga o haga la ONU. Da igual que pongan allí a sus tanques y a los vigilantes y obliguen a los habitantes a adoptar una actitud democrática y tolerante. Es empezar la casa por el tejado. La gente de Bosnia dice que en cuanto esos tanques y esas “naciones unidas” se marchen, la guerra volverá a sus pies. Recuerdo que cuando nos dijo eso el padre Ilya y alguien le preguntó que quién iba a empezar de nuevo la guerra si eso ocurría, el cura contestó: “Yo el primero”.
Porque obligar a esa gente a comportarse de determinada manera es empezar la casa por el tejado. Hay tejado, pero no hay cimientos ni muros para sostenerlo, y en cuanto se vaya esa columna que es la ONU, el tejado se volverá a derrumbar. Hay que construir la casa desde los cimientos, y los cimientos de Bosnia están abonados con sangre y con cadáveres. Habrá que tener paciencia y confiar en las nuevas generaciones, en la gente joven...
Un atisbo de esperanza, por ejemplo, lo encontré en un muchacho que venía a veces a ayudarnos a levantar la capilla. Era muy buena gente, había mucho cariño entre él y todos los demás, ayudaba en todo, trabajaba con ilusión... Y al final nos enteramos de que ese muchacho era servio. Un servio entre croatas, ayudando a una minoría croata en un pueblo lleno de servios.
Recuerdo uno de los últimos días de trabajo en la capilla. Yo era uno de los que se encontraban entre la estructura del tejado, limpiando escombros mientras los demás ponían por encima nuestra tablones que nos iban encerrando poco a poco en la bóveda del tejado. Cuando terminamos, sólo quedaba en lo alto un agujero para poder salir. Y no habría podido hacerlo si no me hubiese ayudado ese muchacho servio tendiéndome la mano desde arriba. Unas manos de un servio de mi edad, que habían matado a gente en la guerra, pero que ahora estaban allí, construyendo y rescatando a alguien. Toda una experiencia.
Ahora debe de haber en la capilla una foto en la que estamos todos los que trabajamos en ese tejado: Croatas, servios y españoles.
Me impactó también mucho nuestra visita a Sarajevo. Me llamó la atención encontrar tan buenas vibraciones en un lugar que había sido cuna y testigo de tanto sufrimiento. Era como si la gente, harta ya del horror, o consciente de ese horror hasta la médula de los huesos, hubiese aprendido a disfrutar de la vida y a agradecerla con toda su alma. O tal vez era yo el que estaba optimista aquél día y lo veía todo teñido de positividad.
Paseando por Sarajevo uno se da cuenta de hasta qué punto los Balcanes son la línea que separa Oriente de Occidente o que UNE Oriente con Occidente. Si miras a tu izquierda, te encuentras una mezquita. Si miras a tu derecha, una catedral cristiana. Miras al frente y... ¡una iglesia ortodoxa! Y si ante ti tienes unos callejones que parecen sacados de Estambul, no tienes más que girar 180 grados para ver unas montañas primas hermanas de los Alpes. Estoy convencido de que si alguna vez consigo visitar Transilvania, me encontraré algo muy parecido a Bosnia.
Las mujeres de Sarajevo eran bellísimas y tenían mucho estilo. La comida turca que almorzamos, sabrosa y baratísima. La misa en croata obligatoria dentro de la catedral, infumable, pero bueno... al menos era una variación con respecto a la misa croata habitual en la iglesia del pueblo.
Podría escribir páginas y páginas sobre Sarajevo, hablando del viaje de ida y el de vuelta, de cómo se las arregla alguien que sólo lleva euros en los bolsillos, de los enormes cementerios de cruces blancas que rodean la ciudad, como palillos de dientes en una tortilla de papas... Y podría seguir durante páginas y páginas hablando de Bosnia en general, de la empresa quijotesca del padre Ilya de predicar ante una minoría de Croatas en un pueblo habitado por servios que ocupan casas que en realidad fueron de croatas expulsados por los servios. De los esfuerzos del cura, que fructifican muy poco a poco, de hacer regresar a los croatas a ese pueblo; podría hablar de nuestras conversaciones con un miembro del cuerpo diplomático español que nos hacía de guía y que al final resultó ser el hermano del jefe de mi prima, allá en Madrid; podría hablar de cuando nos metimos dentro de la base militar, o de cuando regresamos desde el cementerio hasta la casa del cura nosotros solos, andando, observados desde las puertas y ventanas por los servios como en esos pueblos de las pelis del Oeste cada vez que llega un forastero o como en, una vez más, Sleepy Hollow. Podría hablar de la última vez que jugué al fútbol en mi vida, allá en Bosnia: Españoles contra croatas; de la paliza que nos dieron, de cuando a uno de mis compañeros de viaje le dio por hacer un día para comer tortilla de patatas (papas para los andaluces y canarios), de las pesquisas del cura para reunir los ingredientes, de cómo las sartenes bosnias hicieron de aquello algo más parecido a un revuelto de papas y huevo, de cómo Marija se estuvo el resto del viaje riendo del pobre hombre que intentó hacer esa tortilla, de cómo me sentía un poco solo por ser el único freakie del grupo, de cómo hubiese deseado que mi acompañantes no fuesen de empresariales y derecho sino, como mínimo, aunque sea, treakies (inciso: están echando ahora en Calle 13 un capítulo de Columbo en el que el malo es Spok!! Ya no podré ver Star Trek con los mismos ojos!! ¡Claro que no!! ¡Porque nunca he visto Star Treck!). De cómo me alegré cuando descubrí que al menos uno de los viajeros había leído los libros de Harry Potter, y cuando pude hablar con otro de ellos sobre extraterrestres, fenómenos paranormales... ¡e incluso, con otro, de Filosofía!
Podría hablar de muchas cosas, pero creo que no es ahora el momento.
Así que, de momento, me vuelvo a Fuerteventura.
¡ABRAZOS PARA TODOS!
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