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EL BOTÓN VIOLETA

¡Hola a todos!

Probablemente ésta será mi última entrada del 2005.

En mi reciente regreso a la blogsfera he advertido que ahora se ha puesto de moda eso de hacerse un botoncito para el blog.

A pesar de mi ineptitud y mi torpeza para deambular por los entresijos de la informática, creo que he logrado hacerme un botoncito yo también.

Así que aquí lo dejo, para que lo podáis poner en vuestros blogs si queréis.

Es cutre, simplón, inocentón, facilón... Pero es violeta.

Así que aquí les presento, amigos míos, a...

EL BOTÓN VIOLETA

Demasiado violeta

Ya está.

Eso es todo.

Ya les dije que era un poco cutre.

En este ordenador no tengo ni el photoshop...

Además, señor Napier... Mire con qué instrumental he tenido que trabajar...

LAS BAMBALINAS DEL COSMOS

¡Hola una vez más!

Como no tengo nada que hacer, voy a revelaros la naturaleza del mundo, su funcionamiento, su principio último, su arché.

Y cuando comprendáis cómo funciona, os daréis cuenta de que todo esto que os estoy contando es tan verdadero y tan falso como todo lo demás.

Nada de todo esto es nuevo. Cualquiera lo puede deducir leyendo un poquitín de Kant, y un poco de Lao-Tse.

Pero reconozcámoslo:

¿Quién quiere atender a Emmanuelle Kant mientras la profe de filosofía nos lee su Crítica de la razón puta? ¿Por qué pensar en Kant si podemos estar pensando en Christina Ricci?

Porque... ni siquiera la señora de Kant (si es que la tuvo) puede argumentar que el filósofo de Könnigsberg era más guapo que la Ricci.

El señor Emmanuel Kant en todo su esplendor

Y mi amiga Cristina.

Ya lo ven: Hay cosas que ni el mismísimo Kant podría argumentar.

En mi caso, para buscar mi forma de entender el funcionamiento del mundo, recurría bastante a Kant. (A Cristina recurriría para otra clase de cosas).

Muchas veces perdemos la vista en sabidurías orientales (yo el primero) pensando que ellas nos van a revelar secretos sobre el principio último del mundo que no podemos encontrar en occidente.

Tal vez sea una cuestión de estilo. Estética del pensamiento. Perfumar nuestra rancia tradición con alguna que otra florecilla de loto.

Desde los tiempos de Pitágoras, o desde mucho antes, hemos bebido exactamente de las mismas fuentes que chinos y nipones para forjar nuestra filosofía.

Por poner un ejemplo rápido:

Todos hemos oído decir que Matrix es una idea revolucionaria y, en todo caso basada en las sabias tradiciones del Lejano Oriente. Ya saben... el budismo y toda esa vistosa mierda que, dicho sea de paso, adoro.

Pero si analizamos el asunto detenidamente, el referente más cercano a Matrix es el mito de la caverna de Platón.

“¡Tomad, Demiurgos de mierda!”

Y algo similar ocurre con Kant.

Los libros del instituto insistían en el imperativo categórito y todo eso, pero... ¿por qué nadie insiste en la base de la Filosofía Kantiana?

Según él, el mundo que vemos no es el mundo que hay. La auténtica realidad del mundo es algo a lo que no podemos acceder con nuestras miserables limitaciones humanas. Lo que vemos cada vez que miramos, oímos, olemos o pensamos el mundo es sólo una imagen. Una imagen limitadísima, porque nuestra mente es limitadísima. Limitada por una serie de categorías mentales y, sobre todo, limitada por el espacio y el tiempo. Los decodificadores de la condición humana.

Cuando un científico dice que es imposible llegar a otros planetas y a otras galaxias porque la velocidad de la luz bla, bla, bla, bla, bla... probablemente ese tipo estaba pensando también en Cristina Ricci cuando le explicaban a Kant en el instituto.

¡El espacio y el tiempo sólo existen dentro de nuestra cabeza! Los trillones y trillones de miles de kilómetros que componen el universo conocido son sólo una imagen. Algo que está en nuestra hermosa cabecita. Y lo mismo ocurre con los millones de miles de años, siglos, milenios, eones y relojes de cuco que conforman el tiempo.

Sé que es difícil de asimilar.

En fin... El bueno de Kant, al igual que el bueno de Calderón, y el bueno de Buda y el bueno de Lao Tsé, nos enseña que el mundo es una ilusión. Que en realidad no existe.

El bueno de Unamuno, sin embargo, nos decía que “la vida es sueño”, pero que se trata de un sueño compartido. Todos soñamos lo mismo. La mesa sobre la que está el ordenador donde leemos esto la puede ver cualquiera. Y lo mismo sucede con el suelo que estamos pisando, y con el cielo que hay sobre nuestras cabezas, que muchos de nosotros no podemos ver porque nos lo tapa un ilusorio techo.

Si todo es ilusorio... si en realidad no existe nada de lo que existe... si está solamente en nuestra cabeza todo lo que vemos, tocamos, sentimos... ¿por qué lo vemos todos? ¿Por qué lo tocamos todos? ¿Por qué todos lo oímos? ¿Por qué las mismas leyes físicas funcionan igual para todos, aquí o en el sistema solar de Alfa Centauro?

Hombre... Podríamos dar una explicación bastante egocéntrica:

En realidad yo soy lo único que existo en el Universo. El mundo es una ilusión, y todas las demás personas no existen en realidad. Las he inventado yo todas. Soy como Russell Crowe en Una mente maravillosa, como Eduardo Noriega en Abre los ojos. Y por si fuera poco soy un cabrón destripa-películas. Pero da igual, porque no hay nadie a quien joderle las pelis. Son todos mentira. Están en mi cabeza.

Puede que esa teoría sea medio cierta, pero en ese caso, estaríamos tan solos... Si usted, lector, está pensando eso; si piensa que yo sólo existo en su cabeza, le aseguro que usted también existe sólo en la mía. Es su palabra contra la del autor de este ilusorio e inexistente blog.

A mí al menos me arroja mucha luz sobre este asunto el edificio teórico de este entrañable vejete:

Por si alguien no le conoce, le presentaré:

Ese ancianito es Carl Gustav Jung. Un discípulo aventajado de Freud, que acabó formando su propia escuela, y elaboró teorías muy interesantes, y generalmente despreciadas en el ámbito científico.

Porque Jung tuvo la brillante idea de acudir a la sabiduría de los Alquimistas, de las filosofías orientales, de los ritos antiguos... y cometió el pecado imperdonable de combinar esas sabidurías ancestrales con nuestra ciencia moderna.

Supongo que muchos de vosotros habéis oído hablar mil veces del término más famoso acuñado por Jung:

El inconsciente colectivo.

Os mentiría si presumiese de entender a la perfección lo que Jung quería expresar con este término. No sé si el ilustre psicólogo suscribiría lo que voy a decir en esta entrada. Voy a hablar de lo que significa para mí el subconsciente colectivo. Mis deducciones son en parte fruto de mis lecturas de los enigmáticos textos del propio Jung, pero son sobre todo producto de reflexiones personales a partir de la base del concepto y las posibilidades que ofrece.

No sé si Jung se va a revolcar en su ilusoria tumba.

¿Qué es para mí el subconsciente colectivo?

Es la explicación de ese sueño compartido por todos nosotros que mencionaba Unamuno, y que algunos han denominado como Cosmos, mundo, vida...

Los que estéis familiarizados con el concepto me vais a tener que disculpar por explicarlo de la forma más facilona:

Es algo muy similar a como funciona internet. Muchísimos ordenadores conectados entre sí, que comparten información y crean junto, como resultado de compartir dicha información, un mundo nuevo: El ciberespacio.

Ahora imaginemos que ocurre lo mismo con todos los seres pensantes. Imaginemos que también nuestras cabezas están unidas entre sí, como en una especie de internet telepático. Todas nuestras mentes conectadas en red, entrelazadas mediante conexiones que nosotros ignoramos.

En ese caso, ¿no sería lógico pensar que también esa red formada por las mentes de todos los seres pensantes intercambia información para crear un mundo?

Pero en este caso no se trata de un ciberespacio, sino de nuestro propio mundo. Ése que conocemos como “mundo real”.

Miradlo de esta manera:

Es posible que mientras nosotros leemos, trabajamos, paseamos o vemos una peli, una parte inconsciente de nosotros, a espaldas nuestras, se reúne con las partes inconscientes de las demás personas y entre todas se ponen de acuerdo para decidir cómo va a ser nuestro mundo en cada fracción de segundo.

Así pues, en esas reuniones inconscientes y colectivas se decide que el cielo es azul, que la hierba es verde, que la Ley de la Gravedad afectará a todos los cuerpos del Universo y que E=mc2.

Posiblemente cada aspecto del Cosmos es el resultado de una media aritmética de todas nuestras voluntades.

Jung llegó a decir que los OVNIS son creaciones del inconsciente colectivo. Un buen día la Humanidad necesitó ver esas cosas en el cielo, para dar forma a algún anhelo, algún arquetipo, algún impulso ancestral...

No sabemos si acaso un día esa red de inconscientes decidió que era necesario que Newton inventase la gravitación universal. Tal vez antes de ese momento las manzanas no caían de los árboles, y los hombres y las mujeres flotaban por los aires como pompitas de jabón, con sus graciosas pelucas de cortesanos renacentistas.

“Señores, estamos hartos de flotar. Vamos a inventar la Gravedad”. Y acto seguido, todas las mentes se ponen de acuerdo para cambiar la memoria colectiva. Fabrican recuerdos nuevos de un mundo en el que siempre ha funcionado la Ley de la Gravedad. Recuerdos falsos, como los de Blade Runner, o los de Desafio total, o los de cualquier otra historia de Philip K. Dick.

Y también es posible que en el pasado paseasen realmente por el mundo los dioses, y las hadas, y los duendes, y los sátiros, centauros, sirenas y dragones. Simplemente, un buen día el sindicato de inconscientes decidió borrar esas criaturas y dejar sólo su recuerdo, o bien usar formas diferentes para materializar los conceptos o arquetipos que representaban esas criaturas.

Tal vez la película que mejor refleja la naturaleza de nuestro mundo no sea Matrix, sino Dark City.

¿Os dais cuenta de lo que esto significaría?

En última instancia, todo lo que suceda en el mundo depende de nuestra voluntad. De nuestro deseo más profundo. Tendrían razón todos los que aseguran que la fe más profunda y arraigada puede obrar milagros.

Porque las personas más convencidas de lo que quieren... las personas con una voluntad más inquebrantable, tendrían más poder en esas reuniones del inconsciente colectivo para diseñar el mundo.

Posiblemente funciones como el congreso de los diputados, y sea necesario que coincidan en un mismo deseo muchos inconscientes para que dicho deseo se plasme en ese mundo común que todos creamos para vivir en él.

O, ¿quién sabe? Puede que existan personas con una voluntad tan firme y poderosa que consiguen imponerse a las demás mentes y moldear el mundo a su antojo. Una persona con una fe a prueba de bombas, ¿podría conseguir que las montañas cambien de sitio? ¿Qué los ríos empiecen a correr desde el mar hasta la cima? ¿Que nos crezcan alas a todos? ¿Que Japón desaparezca del mapa? ¿Que los deseos de otra persona cambien de repente?

Quizá había más posibilidades de algo así en los tiempos del absolutismo. Puede que cuando la Humanidad decidió crear la Democracia, creó también con ella un límite al poder de cada voluntad individual. No podemos luchar contra la mayoría porque nuestros inconscientes han decidido convencerse de que no tenemos poder suficiente para ello. Pero quizá antes de eso no todas las voluntades aceptaban ese límite, y algunos se convertían en dioses: Seres conscientes capaces de imponer su voluntad de manera palpable. Capaces de convertir el agua en vino. Capaces de convertir la muerte en vida. Capaces de hacer llover rayos y truenos encima del Olimpo...

Dicho así puede sonar fascista, pero nada más lejos de mi intención que defender cualquier orden impuesto, ya sea de izquierdas o derechas. Si tuviese que cantar en este asunto, al igual que en muchos otros, entonaría un canto a favor de la anarquía más primaria.

Pero la Humanidad (o la red de seres pensantes. ¡Quizá no sean sólo humanos!) terminó llegando a la conclusión de que no somos seres preparados para la anarquía, y las mentes acabaron poniéndose de acuerdo en unas reglas del juego; unas leyes que no llovían al gusto de todos, pero que al menos conseguían llover sin ahogar a nadie.

Supongo que normalmente una voluntad en solitario no podrá lograr algo que vaya contra las leyes naturales y ancestrales del mundo, porque para ello tendrá que oponerse ante otras miles de millones de mentes que aceptan esas leyes como lo adecuado, y lo inquebrantable.

Pero si uno encuentra la manera de cambiar y moldear el mundo valiéndose de esas leyes y dirigiéndolas inteligentemente, poco a poco, quizá, logrará persuadir a las demás voluntades, y así conseguiremos que se obren los cambios que deseamos en el mundo.

Eso daría la razón a los que afirman que cuando uno desea de verdad una cosa, o cuando la teme de verdad (otra manera extrema de desear), esa cosa se acaba cumpliendo. Tendrían razón los Paolo Cohelianos que sostienen que “cuando uno desea una cosa de verdad, el mundo entero conspira a nuestro favor”.

Así pues, en nuestro mundo democrático también a nivel inconsciente, la receta mágica para cambiar cualquier cosa es desearla de verdad, confiar en nuestro poder para cambiarla y pensar en la manera de producir ese cambio suavemente, sin entrar en conflicto con la forma de funcionar del mundo, aceptada por las otras miles de millones de mentes.

Intentaré aplicar todo esto a Cristina Ricci.

UN CUENTO DE FANTASMAS

Siempre he pensado que Hitler arrasó medio mundo por culpa de un abrazo. Un abrazo que nunca le dieron.

Si Adolf Hitler hubiese recibido ese abrazo en el momento adecuado, probablemente todo habría sido distinto. El hombrecillo habría sido capaz de amar. Habría encontrado más razones para cuidar el mundo que para destruirlo. Habría sido un “no estás solo”, una respiración boca a boca para salvar su alma.

Pero Adolf Hitler nunca recibió ese abrazo. Y por eso se dedicó a bombardear Polonia, a incinerar judíos, a conquistar Europa...

Algunos años antes, hubo otro pobre hombre conocido como Napoleón Bonaparte. Tampoco recibió nunca ese abrazo, y reaccionó de manera parecida.

Y así podríamos remontarnos a través de los siglos, hasta llegar a los albores de la pre-historia del hombre. Nos daremos cuenta de que la historia de la Humanidad está escrita con sangre sobre las espaldas de los muertos. Está escrita con masacres, con lágrimas, con injusticias, con hermanos devorándose entre sí...

La Historia de la Humanidad está escrita por ese abrazo. Ese abrazo que muchos necesitaron en el momento decisivo... y no lo tuvieron.

Ese abrazo ha provocado la mitad de los males de este mundo... simplemente no apareciendo, no existiendo, no consolando a aquellos que suplicaban no convertirse en ángeles caídos.

La Historia de la Humanidad está forjada con las lágrimas ardientes de Caín. Tal vez el primero en la larga lista de los hombres que sufrieron la despiadada ausencia de ese abrazo... de esa llave única de aquel armario en el que los demonios encerraron todas nuestras carencias, todos nuestros anhelos. Todas esas piezas amorfas, indefinidas... que algún ogro inhumano nos arrancó una vez, para dejarnos incompletos.

¿Y sabéis por qué ninguno de esos hombres recibió el abrazo?

Porque ese abrazo no existe. Es un abrazo fantasma. Es el sonido de una caracola vacía. Es el tornillo que Dios se dejó fuera cuando montó su creación, diciéndose a sí mismo: “ ¡Uy! Me sobra una pieza. Pero no debe de ser importante, porque todo lo demás se tiene en pie.”

Sí era importante. Hay demasiadas cosas que no funcionan aunque se tengan en pie. El mundo gira... y gira... y gira... como el cadáver de un pollo asado... pero le falta un abrazo, aunque el hueco en el que ese abrazo debería encajar sí permanece... vacío... en un millón de corazones que no son capaces de encajar con nada más.

Algunos buscan ese abrazo en Dios, pero Dios no sabe abrazar. No tiene brazos.

Solamente una mujer es capaz de fabricar un abrazo similar. Una mujer fantasma, que se desliza por la serpiente interminable del tiempo, huyendo de nosotros. Una mujer cuya única misión consiste en no estar ahí cuando se la necesita.

Yo he recibido muchos abrazos en mi vida. Pero nadie me ha dado ese abrazo capaz de cambiar las cosas en el momento decisivo. Ni siquiera sé cuál es el momento decisivo. No sé si ya ha pasado, o si todavía está por venir.

Sólo espero no tener nunca el poder suficiente para intentar destruir el mundo yo también.

ARTISTAS PISCIS

¡Saludos, una vez más!

Esta vez escribo desde mi isla. Llegué ayer, y sigo sintiéndome en ella como en casa.

Para que sintáis envidia, os diré que si descorro la cortina que tengo a la izquierda, puedo ver olas de mar y camisetas de manga corta.

Pero lo que os quiero escribir hoy va sobre otro tema:

Piscis. Del 19 de febrero al 20 de marzo.

Se supone que es el signo más sensible y creativo del zodíaco. Y sin embargo, cuando uno piensa en todos los grandes genios del arte, no encuentra piscis, sino tauros, sagitarios, virgos, algún que otro escorpio...

¿Por qué?

¿Por qué el que todos citan como el signo más creativo no nos ha proporcionado a ningún Steven Spielberg (sagitario), ni a ningún Orson Welles (tauro)?

Tal vez se deba a que piscis es también dentro de los doce hermanos zodiacales el signo más desastroso, el más indisciplinado, el más inconstante, el más disperso, el menos luchador... Da igual cuantas ideas creativas pueda tener un piscis. Si no tiene las dosis suficientes de cabezonería, fuerza de voluntad y fe en sí mismo, esas ideas rara vez saldrán a la luz.

No obstante, si uno escarba en el mundo del Arte, se da cuenta de que sí hay unos cuantos piscis distribuidos entre las siete artes.

Esta entrada llega con la intención de enumerarlos. Gracias a la desinteresada ayuda de imdb, he podido recopilar un buen número de ejemplos. Y me he dejado bastantes en el tintero.

Voy a ir citando artistas piscis de cada día del período piscis, desde el 19 de febrero hasta el 20 de marzo. Así que, si no eres piscis, tal vez se te haga un poco largo. En ese caso, sabes que no me enfadaré si prefieres saltarte esta entrada.

¡Bueno! Aquí van nuestros amigos peces:

19 de febrero

Luis Piedrahita: Empezamos con ese gallego woody allenesco del club de la comedia. Yo nunca le he oído, pero dicen que es muy gracioso.

Benicio del Toro: El oscarizado actor mejicano que habla como si estuviese eternamente fumado. ¡Eso sí que es marcar estilo! Está tremendo en Miedo y asco en las Vegas. También le habéis visto en Sospechosos Habituales, Fanático, Traffic, 21 gramos...

Karyn Ratchman: Aquí donde la veis, esta mujer es la seleccionadora musical de las pelis de Quentin Tarantino. Si alguna vez habéis visto Pulp Fiction o Reservoir Dogs y habéis pensado, “¡Qué gusto tiene el Tarantino para elegir canciones!”. Pues que sepáis que es por culpa de una piscis.

Helen Fielding: Es la escritora que creó a Bridgette Jones. Sí. La mente de una piscis está detrás del asunto. Ya sabéis por qué Bridgette es tan desastrosa y tan loca.

Jeff Daniels: Ahora sabemos por qué tenía miedo a las arañas en Aracnophobia. Es que los piscis son tan sensibles...

John Frankenheimer: Primero fue piloto de fórmula 1, y luego se convirtió en uno de los más aclamados realizadores de acción. Es el director de pelis como Grand prix o... ejem... La isla del doctor Moureau. Su persecución de coches de Ronin está considerada la mejor de la historia del cine. Y hay quien dice que es el responsable de que molen tanto las escenas de acción de El caso Bourne.

20 de febrero

Sophie Evans: Una actriz porno bastante famosa y con bastante encanto.

Kurt Kobain: Sí, amigos… El líder de Nirvana era otro pez. Me temo que un pez fuera del agua. Y como buen piscis, cierto día el mundo fue demasiado para él y decidió no luchar.

Lili Taylor: No es guapa, pero tiene un encanto especial y es una actriz excelente. La habéis visto en Cosas que nunca te dije, Alta fidelidad, Addiction...

Cindy Crawford: A mí nunca me ha hecho demasiada gracia esta mujer, pero si hay por aquí algún fans de ella, pues ya lo sabéis... ¡piscis!

Sidney Poitier: Gran actor, y uno de los pocos de raza negra que nuestras madres consideraban digno de vivir en el mundo civilizado. Si le decís a una mujer de las generaciones pasadas: “Mamá, me quiero casar con un negro”. La madre dirá: “Bueno, pero sólo si es como Sydney Poitier”.

Richard Matheson: El escritor que, junto con Bradbury, más influyó a Stephen King. ¡Un puto genio! Estamos hablando del autor de Soy leyenda, y autor de muchos de los guiones de las películas más famosas de la Hammer y Roger Corman.

Robert Altman: El director de pelis como El juego de Hollywood, Vidas cruzadas, Gosford Park... también es piscis.

21 de febrero

Jennifer Love Hewitt: Jennifer Melones Hewitt, una de las actrices que más morbazo me dan. Rezuma erotismo. La habéis visto de prota en Sé lo que hicisteis el último verano y no debéis perdérosla en Las seductoras.

William Baldwin: Putos Baldwin… Hay tantos que necesariamente alguno tenía que caer en febrero o en marzo...

Arturo Fernández: Joder... joder... joder... ¡Que el galán maduro de Truhanes y La casa de los líos también se une al grupo!

Sam Peckinpah: Un director visionario. Aunque yo siga sin verle la gracia, es uno de los poquísimos tipos que pueden presumir de haber reinventado el cine. Este tipo ha influido más que nadie en Leone, en Tarantino, en John Woo y en todo el cine de acción de Hong Kong en general. Dirigió Grupo salvaje, Quiero la cabeza de Alfredo García, La huída...

Lola Flores: Sí, amigos. La Lola de España era piscis. Típico de un piscis... Vives en la luna, y no se te ocurre pensar en que hay que pagar a hacienda en el mundo real.

22 de febrero

Jenna Haze: Otra célebre pornstar con bastante morbo. ¡Tan jovencita, y ya piscis!

Drew Barrymore: La adoro. Sencillamente la adoro. Físicamente, como actriz, por el valor y el gusto que tiene como productora... ¡Por todo! Esta monada, descubierta por Spielberg en E.T, es hoy día, aparte de famosísima actriz, la productora de Los ángeles de Charlie y ¡¡¡Donie Darko!!!.

Fele Martínez: El freak de Tesis, el Otto de Medem...

Joaquín Cortés: Ole esos piscisss!!

Kyle MacLachlan: Actor fetiche de David Lynch. A mí me encanta. Era el prota de Twin Peak, Terciopelo azul, El efecto dominó...

Luis Buñuel: Uno de los surrealistas más importantes del mundo tenía que pertenecer al signo del pez. Un pez andaluz...

23 de febrero

Dakota Fanning: Una de mis niñas prodigio favoritas. Está impresionate en El fuego de la venganza de Tony Scott. También la habéis visto en La guerra de los mundos y en El escondite.

Natalia Verbeke: ¡La adoro! Como actriz, como físico, como todo... Y me hace mucha gracia.

Peter Fonda: Este día está siendo una fecha de actores. Y, como veis, también tienen cabida los actores veteranos.

Aldo Sambrell: Este tipo sale en todas las pelis de Sergio Leone

Federico Luppi: Posiblemente el mejor actor de argentina. Posiblemente uno de los mejores del mundo. Quien no se lo crea, que vea Martin Hache, o El espinazo del diablo.

Fernando Vizcaíno Casas: Nunca he leído nada suyo. Pero es piscis.

Terence Fisher: Es el director de algunas de las pelis más emblemáticas de la Hammer. Su Drácula y su Frankenstein se han convertido en mitos.

Victor Flemming: Otro director de pelis similares.

César del Álamo: Una joven promesa del cine español. Deudor de De Palma, de Carpenter, de Leone... Está finalizando su primer largometraje de zombies, El síndrome de Lázaro, en cuyo guión tuve el honor de colaborar, y ahora se está embarcando en su segundo largo, Carne cruda, en la que también tengo el honor de ser guionista.

24 de febrero

Fernando Tejero: Sólo un piscis tiene ingenio suficiente para inventar el “Un poquito de por favor”.

Billy Zane: ¡El hombre enmascarado es piscis! ¡El malo de Titanic! ¡El esbirro de Beef en regreso al futuro! ¡El psicópata de Calma Total! Sí, Billy... te están encasillando como malo en barcos. Eso te pasa por ser signo de agua.

Edward James Olmos: Actor que suscita la simpatía de los más freakies por su participación en Corrupción en Miami y su manía de hacer unicornios de papel para los replicantes.

Michael Radford: Que dirigió El cartero y Pablo Neruda.

Pablo Milanés: A mí me empalaga, pero es colega de Sabina y de Silvio... Y compuso Yolanda.

Rosalía de Castro: Una de las pocas mujeres que aparecían en el libro de literatura del colegio. Galleguiña. Una especie de versión femenina de Bécquer. Como Supergirl con Superman.

25 de febrero

Julio Iglesias: ¡Pa que veáis! Si alguna vez os vuelven a decir eso de: “Los piscis habéis nacido pa pobres”, sólo tenéis que replicar dos palabritas: Julito Iglesias.

Sean Astin: El Sam del Señor delos Anillos. El Gordi de Los goonies.

Beatriz Rico: Otra de mis heroínas eróticas. Todos sabemos que hace honor a su apellido. Desde los tiempos de Hugolandioa. Y tiene pinta de ser una chica majísima.

Téa Leoni: Desde que la vi en Dos polis rebeldes mi vida no volvió a ser la misma. También se la puede ver en Deep Impact, Un final made in Hollywood, Family Man y muuuuuchas más.

Edward Gorey: Uno de los dibujantes más originales y revolcionarios de la Historia. Este hombre, sin saberlo, enseñó a Tim Burton a diseñar personajes. Películas como Bitelchús, Eduardo Manostijeras o Pesadilla antes de navidad tienen una deuda impagable con este pez.

26 de febrero

David Summers: Suuuuufre mamóooooon, mi horóscopo moooola maaaazoooooo...

Marc Dacascos: Un chino que a pesar de haber hecho pocas pelis, es ya mítico. Y si alguien protesta por el uso de la palabra chino, es que no ha leído la entrada anterior de este blog. Dacascos es el prota de Craying Freeman y de una serie cutre sobre El Cuervo. También le podeís ver en El pacto de los lobos y en La isla del doctor Moureau, haciendo de criatura semi-animal.

Nacho Cano: Uno de los hermanos Cano es piscis. Como buen piscis, está lleno de incertidumbre. Por eso no sabe si es músico, o coreógrafo, o productor, o misionero...

Johnny Cash: ¡Ésta va por ti, Xavi! Si es que has conseguido aguantar hasta aquí. El cantante de las cárceles. El autor de Ring of fire. Si una peli es un poco freak, tendrá una canción suya en alguna parte. Dentro de poco sale su biopic, Walk the line, donde le encarna Joaquín Phoenix.

Tex Avery: Junto con Chuck Jones y Hanna Barberah, es uno de los responsables de que los dibujos animados tengan la mala leche que Disney rara vez se atrevía a conceder. Hizo cosas de Tom y Jerry, por ejemplo, y no me extrañaría que hiciese también algo para el Correcaminos, aunque esa serie estaba más dominada por Chuck Jones. ¡Pero fue el creador de Bugs Bunny!

Victor Hugo: El fundador oficial del Romanticismo. ¡Era piscis! El creador del Jorobado de Dotredamme y Les Miserables.

27 de febrero

Soledad Jiménez: Xavi, si sigues aquí, lo siento. Pero esto es una de cal y otra de arena. La cantante de presuntos implicados también está en la lista.

John Steinbeck: Nunca he leído nada suyo, pero es uno de los escritores más prestigiosos del mundo. El autor de Las uvas de la ira.

28 de febrero

John Turturro: Actor genial donde los haya, y graciosísimo. Quien no se lo crea, puede verle de la mano de los hermanos Coen en Muerte entre las flores o El gran Lebowski. Impagable también en Ejecutivo agresivo o Quiz Show.

Imanol Uribe: Si algo puedo decir del director de Bwana y Días contados es que sabe tratar los actores y personajes como nadie.

Mike Figgis: O como casi nadie. Porque a Figgis también se le da muy bien, aunque a veces sea un poco pesadete. Es el director de Leaving las Vegas. Sí... Él tiene la culpa de que Amaral sea famosa...

Vicente Minneli: Director clásico veneradísimo, aficionado al musical, al ritmazo y a una particular mala leche que cristalizó en Cautivos del mal.

1 de marzo

Esther Cañadas: A pesar de que las bellezas anoréxicas suelen encajar en uno de mis cien tipos de mujer preferida, a Esther Cañadas nunca le he encontrado demasiada gracia. Pero si a alguno le gusta, aquí la tiene. Es piscis.

Javier Bardem: Uno de los actores más tremendos del cine español es piscis. El hombre ante el que se arrodilla gente como Spielberg o Tom Hank. Aunque se arrodillen ante un papel que, a mi juicio, no es de los mejores que tiene.

Ron Howard: También pertenece al signo del pez el tipo que medio dirigió Willow. Algunos le critican y menosprecian, pero resulta que es el director de Un, dos tres, splash... , Apolo 13, Rescate, Una mente maravillosa, Cinderella Man. Reto a todos los que le vapulean a tener en su curriculum tantas películas que conoce todo el mundo. Ahora está dirigiendo El código Da Vinci.

Harry Bellafonte: El rey del calipso. Gracias a él Bitelchús mola incluso más todavía.

Jack Clayton: El director de Suspense y La feria de las tinieblas. Podríamos decir que este tipo dirigió la parte de Los otros que no dirigió Peter Medak, en director de El final de la escalera.

Federic Chopin: El gran rey de los valses y los nocturnos era piscis.

2 de marzo

Bryce Dallas Howard: Cuando un padre piscis tiene una hija piscis, sale una preciosidad como ésta. Es la protagonista de El Bosque de Shayamalan y de Manderlay de Lars Von Triers. No me importaría casarme con ella. ¡Además de disfrutar de una esposa adorable, tendría a Ron Howard como suegro!

Emma Ozores: Merece ser piscis, porque es casi tan graciosa como su padre.

Jon Von Jovi: A mí sólo me gusta el concepto de Von Jovi muriendo en un submarino con la cabeza reventada, pero aquí está. Le respeto.

John Irvin: El escritor que parió Las normas de la casa de la sidra, El mundo según Gurb y Una mujer difícil, también conocida como La puerta en el suelo.

Lou Reed: ¡Sex, glam and drugs and roll!

Juan Luis Galiardo: Otro mítico actor español para la lista.

Peter Guber: Uno de los productores más poderosos de Hollywood. He decidido ponerle porque gracias a él tenemos el Batman de Burton y a Robert Rodríguez.

3 de marzo

Kim Smith: Una actriz/modelo que tiene uno de los cuerpazos más impresionantes que me vienen a la cabeza. No parece de verdad. Quizá no lo sea.

Miriam Díaz Aroca: La chica de Cajón desastre. ¡También está aquí!

Alfredo Landa: Su mala leche es famosa en toda España, pero no podemos negar que el cabrón es uno de los actores más grandes que ha dado este país.

4 de marzo

Patsi Kensit: No recuerdo bien en qué pelis ha salido. Es la típica rubia cañón. A nadie le importaría hacerle un favor, o dejarse hacer el favor por ella.

Paul W. S. Anderson: Director de Horizonte Final, Resident Evil y otras que no han tenido tanto éxito, como Alien Vs Predator o Soldier. ¡Ahora va a dirigir la peli del Castlevania!

Dominique Pinon: El entrañable actor fetiche de Jean Pierre Jeunet. Podéis encontrarle en todas sus pelis, desde Delicatessen hasta Amélie.

Scott Hicks: Adoro a este tío. Es el director de la oscarizada Shine. También dirigió Mientras nieva sobre los cedros, una de las películas más visualmente bonitas que he visto, y Corazones en atlántida. Este hombre compone los planos como nadie.

Adrian Lyne: Me temo que cada piscis lleva un pervertido en su interior. Por eso aquí tenemos al director de Nueve semanas y media, La escalera de Jacob, Lolita, Infiel...

James Elroy: Uno de los escritores de novela negra más valorados y leídos. Es el autor, entre otras, de L.A Confidential.

Paul Mauriat: Un músico cutre.

Antonio Vivaldi: Uno de los pesos pesados de la música clásica. ¡El autor de Las cuatro estaciones! Obviamente, le correspondía nacer en Primavera.

Juanjo Ramírez Mascaró: Director de Gritos en el pasillo y autor de un puñado de guiones y novelas que posiblemente nunca lleguen a ver la luz del sol. Ya lo sabéis: El día cuatro es mi cumple. ¿Me felicitaréis?

5 de marzo

Neil Young: Ouuuuu yeaaaahhh... ¿No era algo así?

John Frusciante: Sí. El de los Red Hots. Lo dejo aquí para deleite de los freakies de la música.

Piere Paolo Pasolini: Me parece que era el único neorrealista italiano que Welles admiraba.

Rex Harrison: Otro peso pesado de la actuación. Ha hecho tantas pelis que ahora mismo no os sé decir ninguna.

6 de marzo

Tom Arnold: Lo más gracioso de una peli tan divertida como Mentiras arriesgadas.

Rob Reiner: Sólo un piscis podía dirigir La princesa prometida. Este señor también ha dirigido Misery, Algunos hombres buenos, Historia de lo nuestros, Fantasmas del pasado...

Florentino Fernández: A mí no me hace demasiada gracia. Pero sé que a vosotros sí...

Gabriel García Márquez: Que con sus cien años de genialidad no necesita tener quien le escriba.

Andrej Wajda: Un tipo de éstos que hacen pelis con muchas consonantes en el título.

7 de marzo

Rachel Weisz Una de las bellezas más exóticas de Hollywood. Medio rumana, medio judía y medio todo. Preciosa. Me enamoró en las dos entregas de La momia. Ahora hace cosas más prestigiosas, como El jardinero fiel.

Bret Easton Ellis: El autor de American Pshyco. Que sí... que el libro es aburrido, pero también es genial.

8 de marzo

Paco Rabal: Juncal era piscis. Un actor magnífico, aunque doblase al dragón de Dragonheart.

Ruggero Leoncavallo: Gran compositor de ópera. Es muy famosa su obra Pagliacci, que suena mientras se cargan a Sean Connery en Los intocables de Elliot Ness.

9 de marzo

Ismael Serrano: Ismael Serrat, no. Pero piscis sí.

Linda Fiorentino: Durante un tiempo pensaron que iba a sustituir a Sharon Stone como miro erótico, pero luego demostró ser otro tipo de mujer. Yo le tengo un cariño tremendo. Y me gusta que su belleza sea más acogedora que la de una sex-symbol.

Ornella Muti: ... por el foro. Porque no sé qué decir de ella.

Raul Julia: ¡Actorazo! El papá de La familia Adams que, lamentablemente, dejó nuestro mundo llevándose a la tumba su prestigio, pues su último papel fue M.Bison en Street Fighter.

10 de marzo

Benito Zambrano: El director de Solas. Vi la peli. Me gustó. Pero ya está. Pasemos a la siguiente.

Sharon Stone: La reina sin bragas del picahielos. Guapísima, listísima, actrizcísima... Me gusta que sea de mi signo.

Quique San Francisco: El hombre que sólo necesita existir para ser gracioso.

Chuck Norris: ¡¡Síiiiiiii!! ¡El Ranger de Texas! ¡El prota de Desaparecido en combate es piscis! Miradle en las películas. ¡Qué sensibilidad! ¡Qué romántico! Uno de los pocos que tienen los cojones de dejarse la barba para ser héroe de acción. Que sí... que era otra época...

Sara Montiel: Me hace más ilusión lo de Chuck Norris.

Boris Vian: Ha escrito, entre otras novelas, La espuma de los días, que estoy deseando leer.

Leandro Fernández de Moratín: En el libro de literatura era como los diálogos de las pelis porno: Lo pasabas para adelante buscando a Espronceda o algo así.

11 de marzo

Thora Birch: Me enamoré de ella en American Beauty. Me pone muy malito. Probablemente me case con ella cuando llegue a Hollywood. Y probablemente me divorcie unos meses más tarde.

Cristophe Gans: Director de Craying freeman y El pacto de los lobos. Ahora está dirigiendo la ansiada adaptación cinematográfica de Sylent Hill.

David Newman: Compositor de decenas de bandas sonoras de las que, sin embargo, uno se olvida.

Douglas Addams: Un interesante novelista humorístico surrealista inglés, que se está empezando a hacer famoso como autor de La guía del autoestopista galáctico.

Carlos Larrañaga: El marido de Lurditas Cano. El padre de Quique y Guille. Yo también quiero llegar a la farmacia de mi ex cada día con una novia diferente.

José Luis López Vázquez: ¿Qué decir de este hombre? ¿Os dáis cuenta de que el pez es el signo de la mitad de los actores más grandes de España?

Raoul Walsh: Uno de los directores clásicos más moviditos. Autor de pelis como Al rojo vivo o Los violentos años veinte.

12 de marzo

Rob Cohen: Si me entero de que una peli es suya, no voy a verla al cine. Ha dirigido Pánico en el túnel, Dragón: La vida de Bruce Lee, Triple equis, The Fast and the furious, Skulls sociedad secreta...

Liza Minnelli: La cabaretera más famosa del mundo.

Jesús Gil y Gil y Tal y Tal: A su manera también fue un artista. ¿O no?

13 de marzo

Akira Fubuki: Una de las porno divas más conocidas de japón. Es tan linda...

William H. Macy: Actor especializado en interpretar a personajes patéticos. Podemos verle en Fargo, Boggie Nights, Magnolia, Parque Jurásico 3, Mystery men...

André Téchiné: Si a alguien le interesan sus pelis, supongo que las encontrará por los alrededores de la plaza de los cubos...

Henry Hathaway: Director clásico de muchas pelis. A mí ahora mismo sólo me viene a la cabeza Niagara.

Antoine Lumiére: ¡Sí señor! Uno de los dos “inventores” del cine era un piscis.

14 de marzo

Idaira: Pues sí. La tinerfeña más querida de Operación Triunfo, tan famosa que hasta yo conozco su cara, es piscis. Siéndolo, estoy seguro de que lloró más de una vez en las nominaciones y todo eso.

Chris Klein: Como Keanu Reeves pero en niñato. Es el prota del Rollerball de Mc Tiernan, y uno de los protas de American Pie. Se tiraba a Katie Holmes antes que el propio Tom Cruise.

Kevin Williamson: Durante una temporada fue uno de los guionistas más cotizados de Hollywood, y por tanto del mundo. Escribió la trilogía de Scream y la primera parte de Sé lo que hicisteis el último verano.

Wolfgang Petersen: Una de cal y una de arena. Es difícil saber si es uno de los peores o de los mejores directores. Ha dirigido La historia interminable, Das Boot, Estallido, Enemigo mío, Troya, Air Force One... Ahora está haciendo la adaptación a la gran pantalla de El juego de Ender. Por favor... espero que ésta sea de arena y no de cal...

Quincey Jones: Conocido músico, que además de hacer la banda sonora de El color púrpura, salía en El príncipe de Bel Air. Me gustan este tipo de descripciones iconoclastas por imaginar la cara que pondrán los admiradores del tipo en cuestión. Es como cuando Alby definía a Marlon Brando como “ese gordo que come hamburguesas y sale en la isla del doctor mureau”.

Félix Rodríguez de la Fuente: Un pez durmiendo con los lobos. La viva imagen del mundo para un piscis. Aunque don Félix tenía más mala ostia que los lobos, según dicen...

Albert Einstein: Dentro del mundo de las ciencias, también él era un artista. De hecho, cualquiera a quien le suspendan las mates y la Física en el colegio es un artista. Y más él, que se dijo: “Si no se me da bien la Física, tendré que volver a inventarla a mi gusto”.

15 de marzo

Sabrina Salerno: Boys, boys, boyyyysssss... De pequeño me gustaba más Samanta Fox. Ahora las veo a ambas y son igual de casposas, pero Samanta es peor. Muuucho meor...

Joaquim de Almeida: También era piscis el malo de Desperado. Otra cualidad famosa de los piscis parece ser la diplomacia. De Almeida hacía buena gala de ella en Desperado. Tenía ese tacto para tratar a sus esbirros...

Ry Cooder: Un músico muy muy personal, y muy asociado a Win Wenders y a Walter Hill. Mete mucha mano en Buena vista social club, y tiene bandas sonoras míticas a golpe de guitarra, como Paris texas, alias informe semanal o El último hombre.

David Cronenberg: Pues va a ser verdad que los piscis somos perturbados mentales… Tenemos entre nuestras huestes al tipo que dirige Crash, La Mosca o pelis en las que un tío vomita huesos por su boca para fabricarse una pistola que dispara dientes...

Blas de Otero: El autor de Ancia, personal como él solo.

16 de marzo

Mónica Cruz: La hermana perqueña de es Pi.

Belén Rueda: ¿Y se lió con otro piscis? Esa relación debía parecer una peli de Burton: Un cuento de hadas pervertido y retorcido.

Gore Verbinski: El director de the Ring, El mexicano, Piratas del Caribe...

Todd McFarlane: Famosísimo dibujante de comics, que metió baza en Spawn, Spiderman... y no soy lo suficientemente freakie para deciros más.

Isabelle Huppert: Buenísima y entregadísima actriz. Nos traumatizó protagonizando La pianista de Michael Haneke.

Pablito Calvo: Es algo así como Joselito pero en blanco y negro. ¿No?

Bernardo Bertolucci: Yo no le soporto. Pero hay que reconocerle genialidad a un tío que ha dirigido Novecento, Belleza robada, Pequeño buda, El último emperador, Último tango en parís...

Francisco Ibáñez: El creador de Mortadelo y Filemón y el botones sacarino y rue trece del percebe y pepe goteras y otilio chapuzas a domicilio. Sólo un piscis puede dejar que Fesser destroce su obra más personal sin mover un dedo. Posiblemente Ibáñez ni siquiera se ha dado cuenta de que han hecho una peli con sus personajes.

Jerry Lewis: Sencillamente, uno de los mejores humoristas que ha parido el mundo. Jim Carrey le debe muchísimo.

17 de marzo

Mark Pellington: Un director muy curioso, que dirigió, entre otras, Arlintong Road y Mothman.

Kurt Russell: ¡¡Bieeeeeennn!! ¡¡Le adoro!! ¡¡Lo idolatro!! Jack Burton es piscis. Serpiente Pliskin es piscis. Un piscis luchó contra la cosa... ¡Dadme una noticia como ésta cada día y seré feliz!

William Gibson: El autor de Neuromante y Johnny Mnmonic. Pa quien le guste.

18 de marzo

Vanesa Williams: A mí me es bastante indiferente, pero no le diría que no a una noche de lujuria y desenfreno.

Luc Besson: El rey del cine espectáculo de Francia. El tío que dirigió Nikita, León el profesional, El quinto elemento, Juana de Arco, El gran azul... El tipo que escribió los guiones de Transporter y Danny the Dog...

Nikolai Rimsky Korsakov: Sí. También era pez el que compuso el vuelo del moscardón.

19 de marzo

Bruce Willis: ¡¡¡Síiiiiiiii!!! John McClaine también es piscis! Por eso tiene el ingenio suficiente para esconderse una pistola en la espalda con cinta adhesiva o adivinar los acertijos de Jeremmy Irons. Puede que como persona sea un imbécil. No lo sé. Pero como actor le defenderé siempre.

Glenn Close: Maravillosa, tremenda, mágica.

Bigas Luna: No suelo conectar con él, pero hay que reconocerle talento a un tío que dirige Angustia, Jamón jamón, Huevos de oro, La camarera del Titanic, La teta y la luna, Son de mar... Y que conste que la mitad de esas películas no me gustan.

20 de marzo

Silvia Abascal: Sólo sé que me conquistó en La voz de su amo.

Jack Napier: Pongo aquí a este tío porque se llama igual que el Jocker de Batman. De hecho, en la peli de Batman, el jocker era piscis. Como curiosidad os diré que buscando encontré también a alguien cuyo nombre es China Zorrilla. ¡En serio! ¿Te imaginas qué de burlas en clase?

Ana Obregón: Que salió en el Equipo A y es bióloga.

Carl Reiner: Hermano mayor de Rob Reiner, si no me equivoco. Ha dirigido muchas pelis buenas, pero yo me quedo con la mala, porque me gusta más: El hombre con dos cerebros.

Y aquí, amigos míos, termina la lista. Siento haberme extendido tanto.

Perdonad que haya dedicado una entrada tan larga a mi propio signo del zodíaco.

¿Quién ha dicho que los piscis somos egocéntricos?

Pues lo digo yo, yo, yo, yo, yo, yo, yo...

¡¡YO!!

CHINOS DE COLORES

Acabo de llegar de ver Siete espadas, de Tsui Hark.

Mira que me suelen gustar las pelis de kung fu, y más si las dirige el señor Hark... pero ésta me ha parecido lamentable.

Pero no he venido aquí a hablar del desperdicio de las buenas ideas, ni de la mala realización... ni siquiera de ese guión tan pésimo que ni siquiera admite esa clásica excusa de “no... es que los orientales tienen una concepción diferente...”

Lo que quiero compartir con vosotros es la profunda reflexión a la que me ha conducido ver/aguantar esta película. Se trata de algo que todos hemos pensado más de una vez. A saber:

Que todos los chinos son iguales a no ser que los vistas de manera diferente.

Así pues, éste es un mensaje para todos los directores orientales que quieran hacer llegar sus pelis a la civilización occidental:

¡Queremos chinos de colores!

Si nos vestís a todos los chinos de forma parecida y los peináis igual, no hay cristiano, protestante, ateo o luterano que los distinga. Yo creo que ni siquiera se distinguen bien entre ellos, porque a veces los buenos se cargan a otro chino bueno sin darse cuenta.

Y esto va para también para los japoneses, los koreanos, los tailandeses o los vietnamitas, que a la hora de la verdad todos son chinos. Que tan chino es Kitano como Jet Li, y tan chino es el Kin Ki Duk como el Wong Kar Wai.

Y dad gracias a Buda por que no incluya también a los filipinos ni a los hawaianos. Ni a Lee Van Clift ni al indio ése que sale en las series cutres con Lorenzo Lamas.

“Yo le enseñé todo el kung fu que hace con el jardinero de Falcon Crest”

Que si mi adorada Zang Ziyi (la única amarilla cuyo nombre y apellido al parecer obedecen a la propiedad conmutativa) puede hacer de Geisha, David Carradine puede hacer de Dalai Lama (otro chino).

Pero no os desesperéis, realizadores chinos del planeta, porque vuestro buen amigo Juanjo ha elaborado para vosotros, y para mis queridos lectores del blog, la... TACHÁN TACHÁAANNN...

Infalible tabla de creación de chinos distinguibles.

La Infalible tabla de creación de chinos distinguibles obedece a un mecanismo muy sencillo.

En primer lugar crearemos dos columnas: Una horizontal y otra vertical. Como si estuviésemos jugando a hundir la flota.

En la columna horizontal, que llamaremos X, escribiremos los colores básicos que cualquier ojo occidental puede percibir: Amarillo, naranja, rojo, verde, azul, violeta, marrón, blanco y negro. Éstos serán los colores dominantes de la ropa del chino.

Así pues, tendremos nueve columnas verticales.

En la columna vertical, que llamaremos Y, pondremos todas las combinaciones capilares que puede presentar un chino, atendiendo a las siguientes variables: Que tenga o no tenga pelo. Que tenga o no tenga barba. Que tenga o no tenga bigote. Y, en caso de tener pelo, que dicho pelo sea negro o blanco; o largo o corto.

Permutando, pues, tendríamos las siguientes columnas horizontales:

Calvo lampiño; calvo con bigote negro; calvo con barba negra; calvo con bigote blanco; calvo con barba blanca; pelo corto negro lampiño; pelo corto negro con bigote; pelo corto negro con barba; pelo blanco corto lampiño; pelo blanco corto con bigote; pelo blanco corto con barba; pelo largo negro lampiño; pelo largo negro con bigote; pelo largo negro con barba; pelo largo blanco lampiño; pelo largo blanco con bigote; pelo largo blanco con barba.

Si no me he equivocado al contar, nos saldrían de esta manera diecisiete columnas horizontales.

Así pues, si empezamos a unir columnas verticales y horizontales, tendremos distintas casillas. Y cada casilla corresponderá a un tipo de chino diferente, con un tipo de cara y un vestido distinto.

Multipliquemos el número de filas por el número de columnas para averiguar el número de casillas. Es resultado es... (redoble de tambores “chinos” al pie del Fujiyama)...

¡¡¡153!!!

La Infalible tabla de creación de chinos distinguibles nos permite crear hasta 153 chinos fácilmente diferenciables entre sí. Ya o véis... Hay más tipos de chinos que hexagramas del I-Ching. De hecho, tocan a 2`390625 chinos por cada hexagrama.

Dibujo de un chino distinguible perteneciente a la casilla 2A

Con las mujeres chinas también es aplicable la Infalible tabla de creación de chinos distinguibles, pero es mi obligación moral advertir a Ringo Lam y a Ang Lee que las mujeres con barba y bigote no suelen quedar muy estéticas en la pantalla, y la calvicie sólo le sienta bien a Sinead O`Connor, a Natalie Portman y a cuatro más que, de todos modos, están mucho mejor con pelo.

Y esos 153 chinos podrían ser más si incluyésemos otras variables como gorritos, armaduras, con o sin camisa, gordura o delgadez. Y crecería aún más la cifra si adoptásemos la bizarra y exquisita costumbre nipona de teñir el pelo de cada personaje de un color distinto.

Pero de momento nos quedaremos con la tabla básica, porque para los niveles de percepción y asimilación de información del homo sapiens actual, yo creo en una película de más de 153 personajes relevantes, el público comienza a perderse, aunque la dirija Berlanga o Robert Altman.

Mucho me temo que el número de chinos distinguibles será menor en el caso de los daltónicos, pero... lo siento, muchachos... los habitantes de Daltonia sois un grupo minoritario, y eso significa que nunca podréis apreciar en todo su esplendor una película de chinos distinguibles.

Así que ya sabéis... no me seáis daltónicos. Portaos bien. Y la próxima vez que me hagáis una peli de chinos, ponédmelos variaditos. Tocad cada casilla de la Infalible tabla para la creación de chinos distinguibles como si quisiéseis hundir el destructor imperial de la flota.

ROMPIENDO UNA LANZA POR UNA CIUDAD ROTA

Yo también era uno de ésos que decía que Madrid es un infierno. Y no sólo lo decía. ¡También me lo creía!

Hay que reconocer que se trata de una ciudad que a veces le supera a uno. Cada vez que regreso de mi isla, suelo caer en picado durante un par de días en un estado de tremenda bajona, hasta que vuelvo a acostumbrarme al ritmo de vida de los insectos del hormiguero gris.

Pero hace ya un tiempo que llegué a la conclusión de que el problema no está en Madrid, sino en la clase de vida que solemos llevar los ciudadanos de Madrid.

Madrid también es una ciudad mágica si se la mira con los ojos adecuados.

Pero si es usted ciudadano de Madrid (ya sea legítimo o adoptivo) y no quiere perderse diez mil oportunidades de descubrir esa magia, debería seguir el siguiente consejo:

¡Deje de utilizar el metro para ir a todas partes!

El metro está bien para emergencias; para casos fatalmente ineludibles. Para cuando tenemos mucha prisa, o para cuando nos separa de nuestro destino una distancia exagerada.

Pero cuando se trata de caminar un kilómetro o dos, hacer los trayectos caminando puede ser una experiencia la mar de agradable.

Normalmente el ciudadano madrileño se deprime porque no está expuesto a la ciudad, sino a sus intestinos grises. La gente sale de casa por la mañana, se deja engullir por la voraz boca del metro, esquiva infructuosamente a otro millón de depresivos potenciales, y deja que un tren de raíles inamovibles controle su destino y lo transporte de un lado a otro como un trozo de carne muerta, bajo esas luces fluorescentes tomadas prestadas de algún depósito de cadáveres.

De vez en cuando algún músico ameniza el ambiente en busca de algunas monedas demasiado pequeñas para llenar el estómago, pero la mayor parte de la gente no reacciona. El único sonido al que hacen caso es:

Próxima estación: La mierda de tu vida. Correspondencia con: Líneas 1 y 3. Atención estación en curva. Al salir, tenga cuidado para no introducir el puto pie en el jodido andén. Bastante lío tenemos ya con ese mendigo que acaba de saltar a la vía. Que alguien lo recoja del suelo con una espátula. La ciudad no se puede detener por un cadáver más. En esta ciudad los únicos cadáveres permitidos sois vosotros: Los que os movéis por inercia, accionados por una rata de alcantarilla que da vueltas y vueltas y vueltas y vueltas en la noria de vuestro estómago, moviendo los engranajes oxidados sin llegar a ningún sitio.

También yo vivía de una manera similar, pero desde que me mudé al centro mismo de Madrid, a esa pequeña y entrañable calle que es Noviciado, he podido descubrir otro Madrid.

Cuando uno vive en el corazón de la ciudad en lugar de en una hermosa urbanización situada en las fronteras de la sierra, no es necesario depender de los medios de transporte, y una persona como yo, que adora pasear casi tanto como detesta sumergirse en el metro, descubre que no conocía su ciudad.

Me mudé al centro de la ciudad en marzo de este mes. Por aquel entonces todavía estaba sujeto a unos horarios. Tenía que montar la peli con mi querido Guillo, y para ello tenía que ajustarme a su jornada laboral. Eso significaba pasar todo el día en un búnquer, rodeado de máquinas que zumban, parpadean y te ordeñan la energía vital, profetizando Matrix.

En defensa propia, decidí compensar eso prescindiendo un poco del metro a la hora de ir al trabajo y regresar de él. Me levantaba un poco antes y hacía la mitad del trayecto caminando. De esa manera me ahorraba la mitad de las paradas. Más adelante, terminé haciéndome el trayecto entero a pie.

Calculo que entre ida y vuelta pueden ser unos seis kilómetros, pero merecía la pena. Me permitía “perderme en el trajín de la Gran Vía”, caminar bajo los árboles del paseo del Prado, atravesar los puestecitos de venta de libros de segunda mano... percibir la música de la ciudad, el ritmo de sus latidos, como diría mi amigo Rubén...

Paseando por el Paseo del Prado

Y ahora, que tengo horarios más flexibles, por no decir autoimpuestos, acostumbro a pasear por la ciudad por el simple placer de caminar, de descubrirla, de empaparme en su poesía de electricidad y cemento.

A veces me dedico simplemente a doblar esquinas que no suelo doblar. Si uno se observa detenidamente, se da cuenta de que normalmente tiende a ir hacia los sitios siempre por el mismo camino, que suele ser el más directo.

Probad a dar rodeos. ¡Experimentad otros caminos! Doblad esa esquina que normalmente no elegís porque ignoráis a dónde lleva. Ésa es precisamente la gracia. Cuando no tengáis prisa por llegar a algún lugar, o cuando no tengáis en realidad ningún lugar a donde ir, podéis convertiros en exploradores de vuestro propio hogar.

Yo de esta manera he descubierto muchos rincones que nunca habría imaginado en una ciudad como Madrid. Y cuando uno descubre paraísos perdidos y refugios secretos, se ve invadido por una sensación maravillosa. A mí me pasa cada semana en mis paseos. Creo que no me sentía así desde los tiempos en que jugaba al Zelda de la Super Nintendo y registraba cada recodo de Hyrule en busca de aquel puto martillo.

No. Debajo de ese arbusto tampoco está. Ya he mirado yo...

Tal vez para apreciar Madrid hay que hacer con ella lo mismo que hacía con la paella un perro que teníamos cuando yo era pequeño: Apartaba los guisantes y se comía todo lo demás.

Puede que con Madrid la clave está en ignorar los guisantes. Se puede fabricar una ciudad entrañable encajando sólo las partes bonitas, como si fuera un puzzle.

Y entonces nos damos cuenta de que en el núcleo de la ciudad apenas hay guisantes que apartar. Casi todo merece la pena.

Gran Vía

Tal vez no sea una ciudad tan hermosa como San Sebastián o Roma, pero tiene un encanto especial. Hay una energía muy personal flotando sobre Madrid. Una telaraña invisible que se deja caer como un sudario sobre los edificios y las plazas... un “algo” que se infiltra en los propios ciudadanos y los hace moverse y mirar de otra manera...

Y, por encima de todo, y al contrario de lo que se suele proclamar, Madrid es una ciudad luminosa.

¡No podía ser de otro modo, si tenemos en cuenta que se trata de la capital de un país luminoso! ¡Hay que dar ejemplo!

Me viene a la cabeza, por ejemplo, nuestra famosa Plaza de España. Es una plaza muy simple, que quizá tenga bastante que envidiar a otras plazas famosas de capitales del mundo, pero hay algo majestuoso, espléndido, brillante... en la imagen de esa plaza bajo el sol de Madrid.

Nadie con un poco de sensibilidad puede desdeñar una plaza coronada con ese tótem fálico que es Torre de España, y ese otro edificio del Hotel Plaza, idéntico al edificio de Cazafantasmas. ¿Se puede pedir más? Os aseguro que vivir en esa zona es una maravilla.

Creo que vivo en uno de los mejores barrios de Madrid. Quizás en el mejor. Noviciado, calle del pez, la calle luna, la calle de la Palma, Malasaña... El paraíso de los herbolarios y las tiendas frikis. Callejuelas antiguas en las que uno casi espera que se le acerque el capitán Alatriste preguntando: “¿Qué coño es un cyber locutorio?”.

Me encanta perderme por esas calles. A veces lo hago a las cinco de la mañana, mientras pienso en cómo continuar mis guiones. Laberinto de adoquines, carteles de jamón de pata negra e ideogramas chinos mirándose cara a cara...

Parece mentira que dando un par de pasos, uno desemboque directamente en la Gran Vía, que desemboca a su vez en el siglo XXI.

Y una vez allí, un sin fin de posibilidades... Llegar a la plaza de Callao y meterse en la Fnac : Ese monolito de color naranja, erguido como una ficha de dominó gigante, eternamente abierto, incluso los domingos: Un piso entero de películas y bandas sonoras, un piso y medio de música, un piso y medio de libros...

O podemos seguir subiendo por la Gran Vía y luego, a mano izquierda, tomar la calle Fuencarral, donde uno se cruza con las mujeres con más estilo del universo. Pelos de todos los colores, ojeras, metal, cuero, licra... Uno empieza a sospechar que los maniquíes han cobrado vida y han desertado de los escaparates. Las hijas de Edgar Allan Poe han vestido a sus muñecas con los trapos encontrados en la papelera del escritorio de su padre, y las han castigado a tres meses sin comer ni ver la luz del sol.

Y siempre hay más de una callejuela a la derecha que nos conduce a Chueca. Es un barrio agradable, incluso cuando uno no es gay. Cuando llegué a Madrid pensaba que un “hetero” se debía de sentir muy raro por esas calles. Pero no. Si uno no se fija en los detalles, ni siquiera se da cuenta de que cada puerta que se abre es la puerta de un armario.

La única pega que le pongo a Chueca es que alberga el Ministerio de Cultura, un edificio odioso cuando uno ha tenido que emprender cruzadas burocráticas en él.

¿Qué queréis vistas bonitas? Pues a un tiro de piedra tenéis toda esa zona comprendida entre el Palacio de Oriente y en Templo de Debod. Normalmente pasamos tan deprisa por la zona que no paladeamos el sabor de ese paisaje. Cuando atardece, el cielo parece un lienzo naranjamente desgarrador y desgarrado. Capaz de provocar un síndrome de Stendhal a King Kong.

¡Y el templo de Debod! ¿Qué hace un templo Egipcio en pleno centro de la ciudad? ¿A qué monarca loco se le ocurrió traérselo de África, piedra a piedra? Ese insensato no había leído a Lovecraft...

Pero no todo es asfalto y cemento en la ciudad. Si como yo sois amantes de los árboles y el verde, tenéis dónde elegir. En algún sitio leí o escuché que Madrid es la primera o segunda ciudad europea con más zonas verdes. No lo pongo en duda. Uno casi puede bordear la mitad de la ciudad saltando de árbol en árbol.

Me viene a la cabeza ese maravilloso y enorme ángulo recto que forman el parque del Oeste y los jardines de Oriente. Lo realmente bonito de esa zona es que está tan bien integrada en la ciudad como el esqueleto de adamantium en lobezno (o lobezno en el esqueleto de adamantium). No hay fronteras, no hay murallas, no hay líneas divisorias de ningún tipo. Simplemente uno camina por la acera, da dos pasos... y de pronto tiene la sensación de haber entrado en las lindes de un bosque.

Parque del Oeste

Y si tenéis tiempo y os apetece un cuento de hadas de andar por casa, ¡para eso está el Retiro!

Yo antes despreciaba el Retiro. Me parecía un parque sin gracia. Mi primer contacto con ese lugar fue hace muchísimos años, en el viaje de Fin de Curso de octavo de EGB.

Obviamente, los profesores que te vigilan a esa edad no se atreven a dejar que te pierdas en los lugares más inaccesibles, y te enseñan sólo lo típico: El laguito de los hidropedales, los patitos, el mimo mamón...

Descubrí que el Retiro puede ser algo más que eso hace relativamente poco, en una visita a Madrid de mi amigo Néstor. Me reuní con él y con una amiga suya que se llamaba Rocío o alguna otra cosa empezada en “R”. Entramos en el parque del Retiro por una puerta distinta a la que yo solía utilizar las pocas veces que quedaba con alguien allí... y descubrí un parque distinto.

Sólo entonces fui consciente de hasta qué punto es grande El Retiro. El trozo de parque que yo conocía hasta entonces era un pedazo insignificante. Era como decir que conoces Portugal habiendo estado sólo en esa puntita que tiene forma de nariz.

Desde aquél día empecé a elegir también el Retiro como sitio en el que perderme para pensar en mis guiones. Sí... Así da gusto trabajar. En serio... hay rincones del Retiro que parecen un auténtico bosque. Y a la sombra de los árboles crece la magia. Uno llega a desorientarse. Acaba olvidando por dónde está la salida (aunque siempre la encuentra) y se pierde no sólo entre la vegetación, sino también dentro de sí mismo. Los senderos sinuosos de piedrecitas que el caminante recorre proyectan un reflejo en el interior de la mente. Una segunda red de senderos, imaginaria, que hace que nuestros pensamientos también paseen por mundos nuevos. Es lo mejor para desatascarse y solucionar bloqueo creativos.

Y caminando por esa ilusión de bosque uno encuentra de todo. Edificios antiguos, estatuas, puentecitos de madera para cruzar los riachuelos, patos, ardillas, mini-lagos con cascadas... e incluso algún que otro humilde brujo dispuesto a recibir unas monedas a cambio de sus alubias mágicas.

Y a pocos pasos de alguna de las puertas del Retiro, tenemos el Museo del Prado, la mayor pinacoteca del planeta, entrada gratis los domingos, varios pisos de los pinceles más valorados en el mundo entero. También allí hay que separar los guisantes para comerse el resto de la paella. En este caso es cuestión de gustos. Cada uno decide qué se considera guisante y qué no.

Yo, por ejemplo, aparto todos esos retratos de santos pastelosos, y vírgenes destetadas, retratos de familias reales y de enanos que deberían estar vendiendo lotería o adornando películas de Terry Gilliam. Muchos de esos cuadros que yo guisantizo son auténticas obras maestras, rebosantes de talento...

... pero yo me quedo con mis niños predilectos. Con ese rinconcito de las pinturas negras de Goya, con ese Saturno empeñado en darle la razón a Freud, y esas brujas, y demonios, y colosos y pinceladas salvajes, radiografías de una locura sin vendas en los ojos...

Y me quedo con los flamencos, con esos cuadros del Bosco (en uno de ellos, si miráis atentamente en la esquina inferior izquierda, hay una bruja camuflada entre las hierbas. Solamente unos pocos elegidos pueden verla). Y... ¡¡ohhh!! ¡¡El Triunfo de la Muerte, de Pieter Brueguel!! ¡¡Está allí!! ¡¡Existe de verdad!!

Y muy cerca del Prado está otro de los grandes museos: El Reina Sofía. Os recomiendo encarecidamente que lo visitéis... armados con una escopeta de cañón recortado, disparando y gritando: ¡¡Morid, intelectuales de mierda!! Provocando una orgía de sangre, vísceras y gafas de pasta volando por los aires.

Y luego, mientras esperáis tranquilamente, con orgullo, a que venga la Policía a recogeros, podéis contemplar una cabeza de caballo muy bonita que había, pintada por Picasso, o ese Miró que, según dicen, inspiró a Steven Spielberg para diseñar E.T.

Y si los polis tienen dos dedos de frente y en lugar de detenerte te felicitan por tu labor social, puedes ir a continuar dicha labor a la Plaza de los Cubos, delante de la puerta de cualquiera de los cuatro cines de versión original.

La última página de “La Gran Ilusión” se llenará de esquelas.

Los subtítulos dirán “PANGG!!” “RATATATATA!!!”, y los infelices, amortajados por su propia bufanda kitch y su boina intelectual, comprenderán demasiado tarde que no se trata del título de la última peli del último director iraní. Porque las pelis iraníes son igual que el kaviar iraní : Uno no aguanta dos horas comiendo eso, y donde se ponga un buen huevo frito con papas y chorizo...

Y hablando de comidas... Otra cosa buena que tiene Madrid es la infinidad de sitios en los que comer. Hay restaurantes de todos los tipos, nacionalidades y precios. Eso daría para una entrada entera, pero... ¿acaso me veis cara de guía michelín?

Bueno... está bien... Recomendaré sólo un sitio. Nuestro restaurante chino favorito: La buenaventura.

Es fácil de encontrar. Está al lado de Plaza de España. ¿Tenéis todos localizada la esquina de la plaza en la que hay una tienda de fotos? Pues justo al lado está ese restaurante chino. Visto desde fuera (y desde dentro) parece un McDonald. Sin embargo, es uno de los pocos chinos de Madrid donde, además del típico repertorio de comida china occidentalizada (arroz tres delicias, rollito de primavera, etc) uno puede probar la auténtica comida china: La que toman ellos.

De hecho, si uno se fija en la clientela del local, se dará cuenta de que más de la mitad de ellos son chinos y japoneses. Ésa es la regla de oro para elegir bien un chino: Asegurarse de que haya chinos comiendo en él.

En serio: Si vivís en Madrid o pasáis por la ciudad, dadle una oportunidad. Es bastante barato, y la comida es riquísima, variadísima, originalísima...

Comida china de verdad, amenizada por un botellín de Tsing Tao, una cerveza china riquísima y genuina. Dan ganas de imitar a Jack Burton y a su colega chino de “Golpe en la pequeña China”, haciendo apuestas sobre quién es capaz de partir la botella por la mitad con un cuchillo. Nunca lo he probado, pero supongo que me echarían del local.

Me encanta que haya tanta población china en Madrid. Si uno pasea por mi barrio, o por la zona que hay entre La Latina y Tirso de Molina, puede llegar a la conclusión de que dentro de poco tendremos en Madrid un China Town.

Es lo bonito de Madrid. Uno se siente acogido, porque hay más inmigrantes que madrileños. Todos son de otros lugares de España, o de Sudamérica, o China, o India, o Francia, o Inglaterra, o África...

Voy a terminar ya, porque me estoy excediendo en la duración. Me quedan mil cosas más que contar. No he hablado de la Latina, ni de la Plaza Mayor, ni de mi lista de teterías a las que acudir según la parte de Madrid en la que uno se encuentre... Y de la belleza y la poesía que también podemos encontrar en las propias catacumbas del metro, si uno lo observa con la actitud adecuada.

Me dejo esas cosas en el tintero.

Y en el cajón de los guisantes me dejo olvidadas las sirenas de policías y ambulancias, las bocinas de los coches, el empujón de ese señor malhumorado que te aparta de su camino sin siquiera mirarte, y los mendigos, y el humo que se te mete por debajo de las uñas, y el piiiii piii piiii piiii piiiii del semáforo en verde, similar al despertador de mi compañero de piso Raúl, que está sonando en estos momentos y que, como suele ser habitual en él, seguirá sonando durante otros veinte o treinta minutos hasta que Xavi entre en su cuarto y lo apague.

Vaya... Hoy me he pasado de listo. Raúl acaba de apagar el despertador por sus propios medios.

Saludos para todos. Espero no haberos aburrido dibujando esta ciudad que, como todas las cosas, es hermosa y terrorífica.

EL REY HA VUELTO

Sí, nenas y caballeros. He regresado, y esta vez espero que sea por mucho más tiempo.

He colgado mi capa violeta en el perchero y he sacudido el polvo de los muebles. Las telarañas voy a dejarlas donde están. Son una obra de arte.

Grito, “¿Hay alguien en casa?”, y un eco helado acude a recibirme. Es la melodía del abandono y la desidia.

Intentaré encender de nuevo la chimenea del castillo, barreré los tablones del puente levadizo, para que podáis entrar de nuevo sin sentiros estúpidos...

Me vuelvo a sentar en el trono violeta, y veo que no han cambiado demasiadas cosas a mi alrededor.

Pero creo que yo sí he cambiado... y no sé si me gusta la forma en que lo he hecho.

Supongo que el mundo nos va moldeando a base de desengaños y golpes, y uno se va endureciendo. A veces me contemplo a mí mismo y me asusto un poco. No os voy a aburrir con todo eso de la inocencia perdida, el cordero que se transforma en lobo y bla, bla, bla...

Pero tengo miedo de estar volviéndome cada vez más frío, más nihilista, quizá más egoísta...

Llega un momento en que uno apura hasta el fondo el vaso amargo del cinismo y empieza a confundir los sabores hasta encontrarlo dulce. Llega un momento en que uno deja de creer en todo lo que el hombre ha edificado durante decenas de miles de años, y empieza a creer en la ley de la selva, en el animal que todos llevamos dentro, en el poder de la sangre. Llega un momento en que a uno le resulta más fácil entender a la mantis religiosa arrancando la cabeza de su pareja que los endebles y farragosos párrafos del código civil...

Tengo el corazón traspasado por una piedra negra. Un meteorito negro que aterrizó en mi pecho y se hundió, perforando las costillas hasta llegar al músculo. No fue un CRASHH estrepitoso. Sucedió muy lentamente... Esa piedra negra extiende sus tentáculos y ennegrece mi corazón. Le enseña otro idioma a mis latidos. Hay días que anestesia mis sentimientos y los convierte en roca muerta. Otras veces produce un algo tan intenso que no sabría decir si me quema o me congela las entrañas. Pero duele...

Todo parece indicar que al final he caído en la trampa. A mi loca manera, os estoy soltando el típico rollo que pretendía evitar.

Al menos intentaré ser un poco más original confesando que el mundo no tiene la culpa. Fui yo quien convocó a ese meteorito negro que me conquista por dentro. En realidad el meteorito es parte de mí. También soy yo. No vino de las profundidades insondables del espacio exterior. Llegó de las profundidades insondables del espacio interior.

Voy tomando decisiones en mi vida. A veces una parte de mí se encalla en un arrecife y tengo que amputármela para seguir adelante. A veces es tentador quedarse varado junto al arrecife. Las sirenas cantan entre las rocas afiladas, haciendo promesas vacías que uno llena con sus propios anhelos.

Últimamente me he arrancado un par de pedazos del alma y los he dejado agonizando en esos arrecifes del pasado. Fue doloroso. Quedaron atrás, convulsionándose como rabos de lagartija, hijos bastardos, trocitos del estúpido que fui. Del estúpido que a veces echo de menos cuando llega el momento de intentar creerse los cuentos de hadas.

Es la eterna cuestión: ¿Morir en el palacio de cristal, o sobrevivir en el Infierno?

No os asustéis. Tiendo a ser un tanto drástico cuando me pongo metafórico.

De momento no está todo perdido. Sigo percibiendo la enorme suerte que tengo, y sigo inventándome cosas por las que luchar. Quizá no me las creo tanto como antes, pero me estoy convirtiendo en un experto en fingir que me creo lo que finjo.

Creo que sigue habiendo un niño dentro de mí, o tal vez más de uno. Dos pequeños Hansel y Gretel, sobreviviendo entre las paredes del oscuro laberinto que edifico en mi interior para mi propia y vacua gloria. Dejando migas de pan para dar de comer a los cuervos, porque también se merecen comer lo pobrecitos... intentando demostrar que aún quedan en el mundo casitas de chocolates sin brujas antropófagas...

A veces me acuerdo de uno de mis chistes favoritos de Quino. En la historieta aparecía un gran dictador, con sus medallas y sus atuendos militares. Negociaba con traficantes de armas del mundo entero, y esos traficantes le explicaban los efectos devastadores de las armas que se disponían a venderle. Misiles, bombas atómicas... artilugios capaces de destrozar el mundo...

El dictador se reía y se jactaba con ellos. Cerraba el acuerdo con un fuerte y enérgico apretón de manos. Luego se metía en su limusina, donde nadie le veía... y se abrazaba a su osito de peluche, lleno de terror y desconsuelo.

Tengo miedo de que todos nos estemos convirtiendo en ese dictador... y tengo miedo de no encontrar un osito de peluche al que abrazar... y tengo miedo de abrazar al osito demasiado fuerte y descubrir demasiado tarde que en lugar de estar relleno de plumas...

... está relleno de alfileres...

Intentaré ser más positivo en las siguientes entradas. Si alguien se siente nostálgico y quiere rememorar los viejos tiempos, ya sabéis que podéis encontrar el pasado en los ARCHIVOS VIOLETAS

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Aula Zombie: El Diario del Superviviente

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