Reflexiones, Tribulaciones, Pataletas y Autocomplacencia
Jueves, 25 de Mayo, 2006 05:25 p.m. Se va
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
Pablo Neruda - Veinte poemas de amor y una canción desesperada - Poema 20
Lunes, 22 de Mayo, 2006 06:18 p.m. Eso me pasa por leer
Además de escuchar jazz, tengo la mala costumbre de leer libros sobre jazz. Libros sobre la historia del jazz o sobre sus autores más importantes. Y claro, me pasa lo que me pasa. Ahora, cuando escucho el susurro del saxo tenor de Lester Young no puedo evitar sentir el lamento del hombre destrozado por el racismo (incluso no le dejaban entrar, por ser negro, en un bar donde tenía que actuar) y la intolerancia. Cuando oigo volar a Charlie Parker con el saxo alto, siento la urgencia de vivir y de transmitir algo de un hombre que murió a los 35 años consumido por la heroína y el alcohol. Cuando disfruto de un tema de Billie Holiday su voz me hace pensar en la pobre niña que tuvo que trabajar de prostituta con su madre, y que se rumorea que murió en aquel accidente porque en el hospital más cercano no le admitían por ser negra. Al maravillarme con una composición de Duke Ellington siento la elegancia del negro que transmitía el dolor y la lucha de su raza en la música, que por ser negro no podía alojarse en muchos de los hoteles en los que actuaba, y que ha sido superior a cualquier otro compositor blanco de los EEUU. Y Louis Armstrong no deja de contagiarme esa alegría de vivir que un niño travieso y rebelde demostraba siempre que podía.
Música de fondo: Lester Young - These Foolish Things
Viernes, 19 de Mayo, 2006 06:20 p.m. San Petersburgo
El año pasado a New York. Este, como para compensar, a San Petersburgo. Es una ciudad muy bonita, aunque en los dos días que realmente estuve allí, no tuve tiempo de ver demasiado. Los zares estos, como lo vivían. El palacio de invierno, donde está ahora el museo Ermitage, es simplemente alucinante. Las plazas, las catedrales ortodoxas, las gogos del Трибунал-Бар (Tribunal Bar)... Eso sí, una ciudad triste. Oscura de noche, poca gente por la calle, seguridad casi obsesiva en muchos sitios. ¿Herencia del pasado soviético quizá? Una ciudad que espero que vuelva a tener la luz y el esplendor de antaño, y que espero volver a visitar con más tiempo. Por cierto, no fui capaz de que volviese a llamarse Leningrado, cagüein...
Domingo, 7 de Mayo, 2006 06:23 p.m. Aquarela
Numa folha qualquer eu desenho um sol amarelo
E com cinco ou seis retas é fácil fazer um castelo
Corro o lápis em torno da mão e me dou uma luva
E se faço chover com dois riscos tenho um guarda-chuva
Se um pinguinho de tinta cai num pedacinho azul do papel
Num instante imagino uma linda gaivota a voar no céu
Vai voando contornando
A imensa curva norte sul
Vou com ela viajando
Havaí, Pequim ou Istambul
Pinto um barco a vela branco navegando
é tanto céu e mar num beijo azul
Entre as nuvens vem surgindo
Um lindo avião rosa e grená
Tudo em volta colorindo
Com suas luzes a piscar
Basta imaginar e ele está partindo
Sereno indo
E se a gente quiser
Ele vai pousar
Numa folha qualquer eu desenho um navio de partida
Com alguns bons amigos, bebendo de bem com a vida
De uma América à outra consigo passar num segundo
Giro um simples compasso e num círculo eu faço o mundo
Um menino caminha e caminhando chega no muro
E ali logo em frente a esperar pela gente o futuro está
E o futuro é uma astronave
Que tentamos pilotar
Não tem tempo nem piedade
Nem tem hora de chegar
Sem pedir licença muda nossa vida
E depois convida a rir ou chorar
Nessa estrada não nos cabe
Conhecer ou ver o que virá
O fim dela ninguém sabe
Bem ao certo onde vai dar
Vamos todos numa linda passarela
De uma aquarela que um dia enfim
Descolorirá
Música de fondo: Toquinho & Vinicius de Morais - Aquarela
Viendo hoy un documental sobre historia de la música he vuelto a darle vueltas a una idea que lleva tiempo rondando mi cabeza, y de la que estoy cada vez más convencido. La música, practicamente toda ella, se la debemos a los negros (si, negros, sin afán peyorativo pero sin gilipolleces políticamente correctas). Desde los ritmos tribales africanos, las work songs de los esclavos llevados a los EEUU, el blues y el gospel, a sus hijos el jazz, el rock and roll o el soul, a sus nietos, el R&B, las distintas variantes de rock y pop, etc., por no hablar de los ritmos latinoamericanos. La Europa blanca sólo ha aportado la música clásica y cosas como el folk, la chanson francaise y poco más. Cada vez me apetece más mirar a África para ver y oír el origen de las músicas que escucho.
Martes, 11 de Abril, 2006 10:15 a.m. Hay que prohibirlas
Hay palabras o frases que deberían estar prohibidas por ley. Que son escritas como instrucciones a seguir o como recomendaciones, y que, al seguirlas, nos conducen irremediablemente al desastre. "Cortar por la línea de puntos". Pero vamos a ver. Todo el mundo sabe que esa línea de puntos es la parte mas dura del papel, cartón, envase o lo que sea. Es absolutamente imposible poder cortar algo por la línea de puntos. Aunque el resto del objeto sea de titanio reforzado, se romperá antes por cualquier otro sitio que por la línea de puntos. "Abrefácil". ¿Qué se abre fácil? ¿El cajón para sacar las tijeras y abrir el dichoso paquete después de tres horas sudando? ¿El mango del cuchillo que se rompe al intentar abrir el bote? Lo que se abrirá fácil es la cabeza del que diseñó el cierre ese y la del que puso el letrerito de abrefácil. "Para abrir, tirar por aquí". Tirar el envase por la ventana será. ¿Con qué demonios pegan esos cierres, con cianocrilato mezclado con epoxy? No hay forma humana de despegar eso sin destrozar la bolsita. O dejarse media dentadura cuando, ya desesperados, usamos la multiherramienta que son los dientes. "Lea las instrucciones". ¿Pero qué instrucciones? ¿Las que vienen en coreano o las que han sido traducidas con la herramienta de traducción de google y casi se entienden peor que las coreanas? 'Apoyado por Windows 98 (conductores necesitados), Windows 2K o arriba (no necesita conductores)', 'El software de actualizar se puede descargar de la función del reproductor que realza del Web site'. Y así muchas mas. Habría que promover una campaña para flagelar a los degenerados que han perpetrado estas cosas.