Martes, 22 de Noviembre de 200p
Melancádica
No, el título no tiene nada que ver con el post en sí. De hecho pertenecen a cadenas de ideas distintas. Pero señores, la verdad sea dicha, tampoco es que se me ocurran grandes cosas para reflejarlas aquí. Así que haré un homenaje a una de las películas de mi infancia, que volví a ver anoche:


(...) - ¡¡Mostaza!!
- ¿Mostaza? ¡No! ¡Ni que fuera un sandwich!
Limón, eeeso si.
(...)


Lunes, 14 de Noviembre de 200p
Dias grises
Como decíamos ayer, a veces no se trata de vivir, ni tan siquiera de sobrevivir, solo de seguir ahí, respirando a ver qué pasa,qué es lo siguente que nos espera. Yo estoy más o menos en esa fase.
Ya pueden venir tres mil personas (o tres mil millones) a darme un discurso sobre la importancia de la libertad humana y el derecho de elección, pero llegado este punto, me siento feliz de no tener que elegir ni decidir ni sopesar (detesto sopesar). La vida consiste en levantarse todos los días y llegar al trabajo más o menos a tiempo, y eso está bien. Igual que está bien trazarse planes pequeños, sencillos y realizables, porque todo eso ayuda a evitar la frustación.
Todo lo demás, sueños, utopías, epopeyas, pasiones y deseos, ansias, éxito y fortuna...

Palabras.


Lunes, 24 de Octubre de 200p
Marilosofías

(Cartas desde mi celda... lo que viene siendo mi oficina)
Resulta que desde que hace un mes comencé a trabajar, camino diariamente durante dos horas a través de una de las sendas más transitadas de Sevilla, por la cual circulan cada día centenares de personas, una parte de las cuales se cruzan conmigo (o viceversa).
El caso es que tanto tiempo (y tanta observación de personas) da para pensar mucho, y un día, entre mis vagas divagaciones (vagas divagaciones, he ahí una curiosa curiosidad), sorprendí las palabras "gente interesante". Y empecé a preguntarme el verdadero significado de aquello. Quién es interesante y por qué. Y más importante, por qué tiendo a pensar que esa multitud de desconocidos de distintas procedencias (mayoritariamente extranjeros) me resultaba más "interesante" que cualquier multitud de personas, también de distintas procedencias, que me pueda encontrar mientras camino por mi barrio (allá en cádiz), o cuando salgo un sábado cualquiera. Porque la verdad sea dicha, la concentración de personas un sábado por la noche es quizás superior a cualquier otra. Pero no son "interesantes". ¿Por qué?
Bien, he llegado a la conclusión de que es porque inconscientemente, el que una persona nos resulte interesante está íntimamente relacionado con su capacidad para sorprendernos, para sernos desconocidos y misteriosos. Así, una estudiante australiana rubiasca de metro noventa, que camina por una calle hablando por el móvil con un invisible (supuesto australiano de dos metros diez con barba poblada), y de la cual no sabemos nada, es interesante. Por el simple hecho de tener una vida que suponemos intrépida, por estar aquí y ahora cuando podría estar en Australia cazando canguros. Porque no la conocemos e ignoramos que en realidad no es australiana sino de móstoles, y que el hombre que habla con ella es su primo Juan para pedirle que le deje las llaves de la moto para llevar a su chati al cine.
Creo que las personas tienen un cierto grado de interés cuando las conocemos, que se va diluyendo conforme pasa el tiempo y conocemos toda su andadura, todo lo que llevan detrás, a las espaldas. Cuando deja de ser desconocido lo que la otra persona opina de un asunto o cuando oímos por quinta vez aquella historia de cuando estuvo en Egipto. Porque ya no nos sorprende, y nos encanta ser sorprendidos.
Pero esto, afortunadamente, no ocurre siempre. Hay personas que mantienen su interés a lo largo del tiempo, incluso cuando ya no logran sorprendernos. Porque en lo que dicen, o en lo que hacen, o en lo que opinan, hay un deje de genialidad o de chispa. Porque no nos sorprende lo que dicen, pero sí que nos sorprende, y nos admira y nos produce envidia, el hecho de que existan y sean así.
Si conocen a alguien así, reténganlo en su vida. Como sea.


Martes, 11 de Octubre de 200p
Cuentale a Mila...
Estimada señorita Limón:
Siguiendo su consejo, me inscribí en un curso para mejorar mis problemas de indecisión, llamado Asertividad, ... ¿o no?. Los resultados están siendo asombrosos, hasta el punto de que cada día se convierte en una sucesión infinita de decisiones, de las que nunca me había percatado.
Por ejemplo, hoy he Elegido ir a pie en vez de en autobús, he Elegido qué periódico gratuito recibir de manos de los repartidores, he Elegido quedarme a comer en la oficina un sandwich de queso azul con semillas, que he Elegido de entre la gran variedad que ofrecía el Opencor de la esquina. Por supuesto, he Elegido pagar con monedas en vez de usar el billete de cinco euros, dicho sandwich así como los Dedales de Maíz con sabor a Bacon que he Elegido, prefiriéndolos a las patatas onduladas corrientes.
Pero llegado a este punto me surge una duda... debo coger el sandwich con la derecha y las patatas con la izquierda, o al revés? Por favor, sáqueme de este apuro que me tiene desquiciado (y muerto de hambre).

Estimado amigo:
Como todo el mundo sabe, las ensaladas son mucho más sanas, y resultan ideales ante este tipo de problemática. Le sugiero canónigos con tomatitos cherry y piña.
Sinceramente,
Mila Limón


Viernes, 7 de octubre de 200p
El IKEA, Kristian Pielhoff y otras historias
Creo que ya he comentado otras veces mi admiración por Kristian Pielhoff, ese hombre capaz de construirte una piscina: empieza haciendo un "agujerito" y se lía se lía, hasta que al final acaba contratando al socorrista y echandole cremita a las guiris.
El caso es que como media humanidad, el otro día estuve en el IKEA: ese lugar de pasillos interminables llenos de muebles con nombres raros y colores monísimos. Y por cierto, tuve un pensamiento bastante macabro: para qué dejar a los viejos abandonados en una gasolinera, si puedes dejarlos cómodamente sentados en un sofalito llamado Stronghölm o similar; total, si sigues andando un par de minutos, el viejo en cuestión no será capaz de encontrarte en su vida.
Y luego vino hoy el capítulo de montar los muebles, y ahí es donde viene lo triste del asunto. He perdido toda admiración por Kristian Pielhoff. Mi tío, sin toda esa parafernalia del Leroy Merlín, es capaz de montarse un escalímetro con una escoba y un vaso de agua. Como lo oyen, verlo es creerlo. Bricomania ha perdido una de sus mas fieles seguidoras (por el momento).
Buenas noches


Domingo 2 de Octubre de 2005
Cuéntale a Mila...

Querida señorita Limón:
Últimamente tengo un dolor bastante inusual. Está ilocalizado en alguna parte entre mi omóplato derecho y el centro de mi estómago. Incluso a veces me sube a las amígdalas, pero sólo si es domingo y llueve. Es un dolor tímido y pesado, pero se alivia un poco cuando como palomitas o ando por la playa. ¿Debería consultar a un especialista? Muchas gracias por su ayuda.


Estimada lectora:
Me tiene profundamente preocupada ese dolor que dices que sientes. En estos casos de trastornos ilocalizados, lo mejor suele ser cambiar de ambiente por un tiempo. ¿Has estado en Noruega alguna vez? Deberías ir, si te gusta el queso ahumado. Conozco una granja de salmones al este del país donde sin duda estarías muy cómoda.
En cuanto al dolor de amígdalas, es evidente que sufres de amigdalitis post-vacacional severa, que se suele tratar con agua de limón mezclada con yerbaluisa, tres veces al día y a ser posible en vaso de plástico.
Sinceramente,
Mila Limón