Viernes, 31 de diciembre de 2004
Fecha caducada, muy caducada
Despedida al año que se va.
Podría decir que ha sido un año lleno de felicidad y buenos momentos, junto a las personas que más quiero y siendo cada día mejor que el anterior.
Mentiría descaradamente.
Podría decir que ha sido un año terrible, que el transcurso de los días ha sido un suplicio incomparable y que el único consuelo era saber que llegaría este día en que todo habría acabado.
También mentiría.
Ha sido un año... curioso. De todo menos tranquilo. Agitado, tempestuoso, lleno de subidas y bajadas, idas y venidas, cambios repentinos y cambios lentos pero devastadores. Muchas, muchas locuras y muchas, muchas tonterías. Casi podría decir que mirando hacia atrás, no me reconozco en la persona que he sido, y que dudo acerca de la persona que seré.
En algo he acertado: he estado asesorada impecablemente, acompañada en todo momento, soportada incluso en los momentos más insoportables (terriblemente insoportables). Y si tuviera que volver a empezar este año, si me levantara mañana y fuera de nuevo día 1 de enero de 2004... Bien, después de recuperarme del shock, supongo que empezaría a hacer las cosas de una forma parecida, solo cambiaría una cosa. Y dicen que esa unica cosa tampoco es tan importante... no lo se. En cualquier caso
Feliz año nuevo, y que sea, al menos, tan bueno como el anterior.


Jueves, 30 de diciembre de 2004
Fecha caducada
Hoy alguien debería darme un caramelo de esos llenos de droga que siempre anunciaban las madres, pero flojita, ojo, tampoco quiero alucinarme en demasía, que luego tengo visiones y sueños ante los que el mismo Maestro Freud se quedaría atónito.
Lo que me vengo a referir es que ese caramelo alucinógeno me haría dormir plácidamente en cualquier banquito de cualquier plaza gaditana (una no es escrupulosa a la hora de aposentarse), y amás de hacerme olvidar esta punzada gargantil que me sobreviene de cuando en cuando, me mantendría dormida hasta aproximadamente el día 4. (Conste que no digo el día 6 porque aún tengo toneladas de cosas inútiles que comprar para regalar).
¿No sería maravilloso, pues, despertar rodeada de palomas (grises-jaspeadas, por supuesto), para comprobar que el día es azul, la temperatura gélida tirando a fresquita, los pajaritos gorjean en el cielo, y ... fin? Que no hay nada más, que no hay problemas, dudas, frustraciones, razonamientos vacuos, pendencias, estupefacciones, inclinaciones insatisfechas o estupideces insufribles pero sufridas.
Solo frío y pajaritos, quizás algún excremento aleatorio de ave común; pero bueno, la perfección tiene sus pequeñas cositas.
Pues bien, este es mi deseo para el nuevo año: CARAMELOS CON DROGA para todos !!!


Martes, 28 de diciembre de 2004
Que la pena dura tanto como quieras tu seguir llorando
No es lo mismo "ba" que "wa".
Una frase que puede parecer sin sentido así dicha, fuera de contexto, pero que encierra en sí misma una gran parte del significado de la vida.
No, realmente no.
Yo lo que quería decir es que no es lo mismo warau, que significa "reír", que barau, que significa otra cosa, y en mi interior albergaba la esperanza de que barau significara "llorar", para darle a este post un bonito cariz dramático/lírico. Pero resulta que "llorar" se dice naku, con lo cual todo el lirismo se me va a hacer puñetas. Otra cosa que es graciosa es que naku significa también "piar". Con lo cual nos queda la moraleja de que no es lo mismo reír que piar, o como se suele decir en español castizo, que no me confundas el tocino con la velocidad, que es un refrán que nunca entendí.
Fdo: Una que estudia japonés en sus ratos libres.


Domingo 26 de diciembre de 2004
The sweetest thing
Blue eyed boy meets a brown eyed girl
you can sew it up but you still see the tear...



Thursday, December 23, 2004
Cuando te duermas...
Un poema que siempre me recuerda lo que significa Dignidad, cuando se me olvida:

OUT of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find, me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.


Ernst Henley

Buenas noches


Martes, veintitres de diciembre de 2003
que todo se nos va de las manos sin querer...
Una canción puede meterse en tu cabeza y no querer salir.
Aún peor, puede salir de pronto, en los momentos más insospechados e inoportunos. En forma de estribillo estúpido y pegadizo. Eres una bendición...
Un sueño es algo parecido, puedes no recordarlo al despertar, pero de pronto, a lo largo del día, cuando menos te lo esperas, cualquier estímulo te devuelve el recuerdo del sueño, con más fuerza si cabe, con toda su carga de emoción, porque los sueños también producen emociones. Falsas o no, pero emociones al fin y al cabo.
Igual pasa con los recuerdos ordinarios. Una persona, un nombre, una fecha... Se van de la memoria, pero de pronto vuelven a aparecer y queda patente que en realidad nunca se fueron, sino que se escondieron debajo de toda la morralla de pensamientos inútiles, o de recuerdos gastados por el uso. Como una acuarela vieja y corrida.
Así que en el fondo todo queda. Nada se olvida. Pero los recuerdos, como las acuarelas, van perdiendo intensidad. O quizás no es el recuerdo en sí el que se diluya, sino las emociones que una vez lo acompañaron, y que ya, por suerte o por desgracia, no están ahí. Y el recuerdo, despojado de su abrigo de amor, de tristeza o de furia, es como una acuarela cuando los colores se diluyen, simplemente un papel manchado con cercos de humedad amarilla.


Martes, veintiuno de diciembre de 2004
Es hora de morir...
Qué pasa si mañana me toca a mi. Que pasa si mañana cae el último grano de arena dentro del reloj de cristal; se acaba el tiempo... Qué podré pensar entonces en ese último segundo que se alarga hasta el infinito, qué imágenes pasarán entonces por mi cabeza, si es que es cierto que lo último que pasa por la cabeza de alguien que va a morir es toda su vida en imágenes.
Lastimosamente debo decir que pocas son las instantáneas de mi vida que podría recordar. Quizás alguna tarde de ganchillo con mi abuela, preparando la cena en una cocina que siempre olía a gachas, y a patatas viejas guardadas en un cesto junto al frigorífico. Y una tableta de chocolate siempre guardada en el primer cajón, que iba disminuyendo de tamaño en cada visita.
También alguna mañana de playa, de las de antes de los rayos ultravioleta nocivos y los melanomas malignos. De las que acababan cuando el sol apretaba más fuerte y la comida esperaba en casa; mientras la vuelta ciclista recorría una y otra vez España en un periplo incansable que siempre acababa en el mismo sitio.
Y muy seguramente recordaría aquella mañana de Reyes, cuando a las 6 de la mañana irrumpí en el salón con el ímpetu que dan los pocos años y descubrí aquella montaña mágica de lomos de colores y portadas ilustradas. Puede sonar pedante, pero es el año que mejor recuerdo. Y recuerdo que aquella misma mañana, mientras empezaba a leer "El principe y el mendigo", no existían para mí ni las tristezas, ni los agobios, ni las frustraciones. Ni tampoco los males ajenos; en mi imaginación de niña, todo el mundo era tan feliz como yo, y todo el mundo estaba sentado como yo en un sofá, y todo el mundo trataría de hacer trampas para que le tocara la sorpresa del roscón... y desde luego, nadie tenía cosas más importantes en que pensar en aquel día que en recibir regalos, abrir regalos, disfrutar regalos.
Por eso estas fiestas me apenan más que me emocionan. Me entristecen y me recuerdan esa época en que todo era tan cómodo y feliz. Y me hacen amanecer cada uno de enero de cada año nuevo tapándome fuertemente la cabeza con la manta, para evitar descubrir que ha amanecido otro año gris, incierto y seguramente tan desagradable como los pasados, y como los siguientes.
Pero vamos, que Felices fiestas a todos...


Lunes, trece de diciembre de 2004
Y de lo bueno que es beber y beber cuando todo va mal
Es curioso.
Hay días en que me empeño especialmente en estar de mala leche. Me levanto totalmente concienciada, incluso quemo a propósito las tostadas y me abraso en la ducha para lograr ese estado de clímax emocional negativo en que todo es negro, negro, negrísimo.
Pero hoy todo me ha salido al revés. El maldito mundo se ha empeñado en no darme la razón y trastocar mis planes.
He cogido el autobús justo a tiempo, y había un estupendo sitio para sentarse y leer tranquilamente.
En clase no sólo he atendido a las explicaciones, sino que las he entendido y he tomado unos apuntes dignos de entrar en la Historia de la Apuntografía española.
He terminado por fin un libro cuya protagonista estaba sinceramente poniéndome de los nervios.
Las dos mil quinientas abdominales no me han dejado ni una minúscula agujeta.
Y para colmo, he comprobado una vez más que hay personas con las que el mal humor no me dura ni medio segundo. Miento, exactamente tres segundos: el tiempo que tardan en hacer el primer comentario. A dichas personas, gracias por arruinar mis planes.
Buenas noches.


Sábado, once de diciembre de 2004
Cuando te duermas

Tal vez la vida no es simplemente algo que viven los demás. A lo mejor el problema es que se pierde demasiado tiempo en observar, en saber qué es realmente lo que se espera de nosotros, en comprender y aprender en qué consiste la felicidad... cuando la felicidad es precisamente ese conjunto de infinitas cosas sencillas que hacen feliz a cada persona.
Para un cierto individuo, bastante extraño, la felicidad puede ser el abrazo de un amigo, la alegría compartida, una mano que atrapa las suyas y las mantiene junto a sí, sólo por el placer de estar con él. Un mensaje en la noche, una llamada de ayuda; una risa tan contagiosa que crea vivir sólo por escucharla. Unos ojos que iluminan su vida, pero a los que ilumina otra vida... Tal vez sea hora de entender que conformarse a veces no es de cobardes, sino de personas inteligentes, o de aquellas que han comprendido que la vida puede ofrecer muy poco a quienes buscan demasiado.


Lunes, dia de la constitucion de 2004
Marilosofias
Antologia de la estupidez
Y digo yo:
¿No hay cosas en el mundo importantes, y preocupantes, y que merece la pena pensar detenidamente, como para estar inventando y maquinando infinitamente planes maquiavélicos y estúpidos destinados a jorobar al personal?
¿No existen el agujero de la capa de ozono, el rinoceronte australiano, los salarios de los niños fabricantes de balones en brasil, la guerra de Crimea, los alexatímicos crónicos, la alopecia prematura, los impuestos del alcohol, la imprudencia al volante, los robos de retrovisores, la panza de ronaldo, o el precio de los cotillones?
¿No son temas lo suficientemente preocupantes e interesantes para charlar y debatir?
Manda narices...