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El amor no se mendiga, se merece RLA |
Flash de un perro Si es que acaso pueden ver esto se los recomiendo... está chulo de bonito
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* Croqueta * | Tuesday, September 23, 2003
Al voltear avisté a esa diminuta poodle a la que le gana el volumen del pelo sobre el del cuerpo caminando pomposamente como si estuviera siendo observada por una multitud de súbditos caninos... algo traía en el hocico. Después observé que en el medio del piso del espacio entre sala y comedor, algo más o menos grande para ella, depositaba cuidadosamente sobre él una (y sólo una) pequeña croqueta, una de esas con las que batalla todos los días por masticar dentro o fuera del plato ante la falta de algunos dientes.
Se agacha cautelosamente... olfatea la croqueta que yace en el suelo, resopla y se acuesta sobre las patas delanteras y alzando, a lo más, la pompa con el rabo moviéndose vertiginosamente tan rápido cual si fueran las alas de un colibrí. Ciertamente se halla contenta, aunque no descubro por qué y creo que nunca lo haré. Entonces comienza a intentar morder la croqueta, pero de una sola rápida trascada, a cada cual fallido mordisco (supongo que es a propósito) vuelve a apoyarse sobre las patas delanteras y a resoplar... intenta morderla, se aleja, se acuesta y abanica el rabo... cíclicamente. Ahora añade una nueva modalidad: comienza a dar una o dos vueltas torciendo todo el larguirucho cuerpo para no perder de vista su bienamada croqueta y después intenta morderla de nuevo, alejándose y volviendo a dar vueltas. Sólo que a partir de ahora el rabo se mueve continuamene y no para. Después comienza a dar pequeños saltos, divertida, todo sin perder de vista a la croqueta, siempre intentando morderla, siempre moviendo la cola, junto con toda la pompa, más rápido cada vez. Entonces por fin la muerde... y repentinamente emite un sonoro y agudísimo chillido, seña de que se ha lastimado nuevamente los dientes por tratar de morder una croqueta... vaya, aún no aprende a masticarla. Asustada sale corriendo cual si alguien hubiera osado pisarle una de sus frágiles patas, se esconde debajo de la mesa del comedor escondiendo la cola entre las patas, agachándose, caminando como a gatas. Después de unos cuantos segundos asoma nuevamente la nariz por debajo de la madera, con una mirada desafiante y molesta... ¡pobre croqueta! ¡va a asesinarla! Pero me he equivocado... su madre, que ha saltado de un sillón lejano al oírle llorar, ahora llega moviendo el rabo lentamente, olisqueando para examinar a su pequeña. Y la pequeña mueve la cola nuevamente, haciéndole fiestas a su madre, gruñendo y mordiéndole las largas orejas, y su madre intenta alejarse de nuevo para quitarse a su pequeña molestia de encima. Se alejan las dos corriendo... y la croqueta permanece en el piso, sola y olvidada. by N i T a at 12:30 a.m. |
* Por no verte nunca más * | Thursday, September 11, 2003
Por no verte nunca más vendería el alma opaca e incierta ofrecería la estrella rendida y reseca porque tus ojos se claven en los míos jamás Por olvidar el pasado hiriente daría la piel como abrigo de la noche nublada todas las llaves de mis puertas derrumbadas por animar este corazón inerte Por no sucumbir más a tus sonrisas entregaría el mar de lágrimas derramadas los pergaminos de promesas robadas porque al oírte no me vuelva a hacer trizas Por fin sanar las heridas viciadas otorgaría mis palabras arrastradas al viento el último pedazo de pureza de sentimiento por hacer pesadas las ilusiones livianas Porque algún día anhelaras mi cielo blanco el que ofrecí y rechazares con ganas porque mi orgullo flotase ante tus súplicas vanas por tu arrepentimiento lastimero y cauto Porque de esto nunca nada pagarás quisiera salir del valle de tus tormentos recuperar los sueños y los alientos y no volverte a ver... nunca más Para Elluby N i T a at 11:09 p.m. |
* Mi tertulia inesperada * | Tuesday, September 9, 2003
La pijama no fue pretexto suficiente para quedarme en la refugiante habitación al momento de escuchar las piedras rebotar en la ventana. Si al asomarme estaban dos de ellos, invitándome a lo que ellos llamarían una fiesta. Realmente yo no quería bajar, pero la mirada convincente de la otra incauta en pijama me hizo por fin abrir la puerta.
Primero fuimos al Oxxo por un poco de parque, quesque íbamos a seguir celebrando mi cumpleaños... si yo de por sí me sentía como ranchera con todo y trenzas que cerraba la calle y durante tres días ofrecía una tamaliza de aquéllas que sólo se saben organizar en mi pueblo... pero bueno, qué podía yo hacer si ya estaba ahí. Me sirvieron una cuba en una taza, a falta de vasos, mientras ellos se tomaban como otras cuatro a mi salud. La música banda coordinada por el único de ellos que estaba sobrio y abstenido de beber una sola gota de alcohol me hizo tranquilizarme un poco, después de todo nos pusimos a bailar, reir y cantar un rato. Cerca de unas dos horas después el DJ sobrio se subió a dormir: -Hay cosas importantes que hacer mañana- fueron las últimas palabras que le oí decir antes de cerrar su puerta con seguro... entonces me cayó el veinte de que debía escapar de ahí. A pesar de que me costó un poco de trabajo por fin pude librarme con el pretexto de ir por una grabadora y al fin quedarme en mi casa, cerrando mi puerta, apagando mi luz y metiéndome en mi cama... por fin a dormir... pobre ilusa. Las piedras en la ventana me hicieron abrir los pesados párpados una vez más y los oídos hacían llegar a mi cerebro una desentonada melodía que iba algo así como -Canto al pie de tu ventana...-. Sinceramente no me atreví a asomarme, aún después de pensar que iban a romper un vidrio. Después sonó el teléfono... pero ni siquiera bajé a contestarlo. Después no pude conciliar el sueño más, y tuve que oír sus cantos, sus llamadas y un montón de ruido en las escaleras... ¿qué estarán haciendo?. La mañana nos sorprendió con los ojos pesados de sueño, y el compañero sobrio ahora era el compañero con la cara más desanimada que había visto: -Me fueron a sacar de mi cama, mira, ahí está mi colchón-; no sabía si reír o compadecerme de él. Fuimos juntos a la escuela mientras los otros dos se quedaban por fin dormidos dentro de la casa. De ahí no volví a verlos en todo el día. Al regresar por la tarde, dispuesta a abrazar la cobijante almohada en mi cama, la compañera de tertulia se presentó a mi casa muy preocupada... se habían ido manejando y realmente no estaban muy bien que digamos. Pero sinceramente no podíamos hacer mucho, todo lo que hablamos para buscarlos fue en vano, y los compañeros desvelados, que ahora sumábamos tres, nos quedábamos más preocupados cada vez. Unas horas después ahí estaba, acariciándole la cabeza al chico enrollado en el sofá cubriéndose de la luz que le lastimaba los ojos, sin mover un sólo músculo. Por más que intenté convencerlo de subir a su cama fue imposible, no quiso moverse de ahí. Y mientras mi compañera desvelada preparaba una buena tanda de canciones a petición del otro chico acostado a fuerza en su cama, según él para dormirse, yo intenté arropar a lo que quedaba del otro, se estaba deshaciendo ahí en el sofá empuñando en la mano derecha un papel con un teléfono... de quién sabe quién. ¡Buenas noches! Descansa por favor- asintió la cabeza, les apagamos la luz y cerramos la puerta ante los cantos cada vez más apagados del chico complacido con la música para dormir. Ese fue el fin de la odisea by N i T a at 09:15 a.m. |
* Crónica de una corrida * | Wednesday, September 3, 2003
Ahí estaba yo, con mis tenis y con la mejor intención, al inicio de la pista de atletismo para comezar a correr las 5 vueltas y media requeridas para cubrir los 2 kilómetros (impresionante lo que uno puede hacer por 5 décimas), en sus marcas... listos... ¡¡ya!!
Comencé a trotar y precisamente para no cansarnos mi acompañante y yo dejamos de hablar entre nosotras, entonces me fui envolviendo en mil pensamientos, uno y otro venían a revolotearme en la cabeza. Pensé que llevábamos un buen ritmo y que sí lograría cubrir la distancia en los 15 minutos... quién sabe, quizás menos. Pensé en las mil veces que me propusieron entrar al equipo de rápido y, la única vez que tuve la intención de hacerlo, no pude soportar la tercera vuelta corrida a las dos canchas de fútbol soccer... ni siquiera llegué a tocar un balón. ¡Niet! no me gusta hacer deporte y precisamente lo peor que puedo hacer es correr, si acaso me gusta cansarme haciendo algo es nadando, o más aún, bailando un zapateado... ¿por qué no me pudieron poner a bailar un zapateado y punto? No no no, tenía que ser precisamente lo peor que se hacer, sí claro, como los 5 hombres y una mujer de la clase juegan rápido no van a tener problema, pero ¿qué nosotras?, y lo peor del caso es que ya me estoy cansando y mi amiga parece más motivada cada vez... yo cada vez veo la pista más lejos... el cielo más denso... el aire más pesado. A mi cabeza llegaron mis años de infancia, esos en los que era feliz corriendo y andando en bicicleta tres horas diarias, pero esos tiempos estoy tan segura que ya no volverán. Recordé la competencia de natación de mi hermana, en la que casi sale desmayada... los partidos de basket en la secundaria, los eternos ensayos de zapateado... otra vez el zapateado. Y a mi abuelo jugando tenis sin parar y con más vivacidad que la mía, pero lo peor es que él es cerca de 60 años más grande que yo. En serio... ¡soy mala para esto! Pero tenía que mentalizarme de otra forma: lo tengo que lograr. Ana Guevara puede hacerlo, yo también, por algo somos tocayas... ok ese no fue buen incentivo, ya hasta me siento peor, la cabeza comienza a darme de vueltas y mi respiración es más dificil cada vez de controlar y, para colmo, tengo gripa. Definitivo, casi no puedo más. - Muy bien, primera vuelta completada- fue lo que resonó en mis oídos cuando mi amiga habló por primera vez desde que empezamos a correr... hace unos 4 minutos. ¡¡NO ES POSIBLE!! llevo UNA sola vuelta y ya... ¡ya me estoy muriendo! by N i T a at 09:57 a.m. |
* Es distinto * | Sunday, August 31, 2003
A veces por parecerse algo a algo más queremos etiquetar o al menos eso hicimos y eso siempre queremos pensar; tan solo que en el largo camino que representa la vida podemos vivir engañando nuestro saber porque eso es lo que nos hicieron creer una vez pero no es posible vivir cambiando lo que en realidad es pues sino un día la verdad nos puede llegar a sorprender No es lo mismo ser más grande que más sabio ser ni un compañero que un amigo o un hermano tener o un vaso medio lleno que uno medio vacío ver como no lo es el pasado con el temprano ayer quizás uno con otro se puedan relacionar pero no podemos definirlos igual por simple comodidad No es lo mismo guardar algo que ahorrar como no lo es el callar por prudencia que el callar por callar ni así la paciencia que el saber esperar o tampoco el mucho planear que el simple soñar de estos uno puede llevarnos a lo siguiente pero sí es posible que tan sólo uno de ellos se presente No es lo mismo confiar que sacrificar no es lo mismo el amar que el sufrir y llorar ser feliz ante el mundo que reir para disfrazar el caminar hacia el frente que el querer a toda costa avanzar a pesar de todas las vueltas que puede darnos la vida aunque ambos vengan juntos hay que saber separar No es lo mismo enojarse que a todos, aún sin querer, lastimar ni es igual el ser fuerte que el querer siempre mandar abrazarte a tu fe que el refugiarte en ella para huir de tu realidad el ser libre que hacer la responsabilidad resbalar el querer ser escuchado que el no querer escuchar como no lo es el identificar que el querer criticar pues ése es mi principal error que siempre es un reto sortear No es lo mismo el decir que el actuar el forzado acabar que el tener que volver a empezar la costumbre que lo que nos gusta hacer más las raíces que la propia esencia principal con uno podemos hacer para el otro una máscara pero lo que es cierto tarde que temprano se deberá destapar No es lo mismo el creer porque lo ves que el creer porque lo sentiste más de una vez ni es lo mismo el primer rayo de sol que el amanecer o el convertirte en alguien por deber que el convertirte porque lo quieres ser el vivir porque naciste y el vivir por sólo vivir querer escribir para ser famoso... que escribir para tus ideas poder leer Quizás esta lista pueda hacerse interminable pero la idea que puede dar eso es lo más importante si de verdad queremos ser originales primero hay que aprender que aunque dos cosas se parezcan muchas veces no tienen que ser iguales. by N i T a at 10:54 p.m. |
* Colección * | Monday, August 25, 2003
Quién no tuvo un álbum en sus años de infancia en el que anhelaba llenar hasta el último espacio, sufriendo porque en la bolsa de papitas no aparecía más que la estampita que tenías repetida cientos de veces y que, hasta cerrabas los ojos diciendo para tí - que no me salga esa que no me salga esa. Intercambiabas en la escuela uno que otro tazo que ya tenías por otro que no, siendo lo mismo para tu otro amigo... esos sí que eran trueques.
Después se te fueron ocurriendo coleccionar otras cosas, como los cd's de tu artista favorito (bueno esos son más comunes), postales, gorras y llaveros (como suele hacer un primo mío), fotografías, playeras, zapatos, ceniceros, platos de varios lugares del mundo (y si no vean la pared de la escalera de mi casa), muñecos de cierto tipo específico, videos... la lista es interminable. Mi madre dice que eso es la naturaleza misma del ser humano, que es natural que a uno se le ocurra coleccionar cosas. Pero a mí se me ha ocurrido coleccionar algo que ha llegado a ser catalogado desde ridículo hasta basura: boletos de cine. Creo que no comencé a hacerlo solo por el simple motivo de calmar la natural manía de coleccionar algo, sino porque una de esas idas al cine fue un rato agradable en compañía de amigos que jamás pensé que pudiéramos salir juntos a ningún lado... ese primer boleto de cine me haría recordar un momento muy agradable, que me pareció buen detalle conservarlo. Entonces fue que comencé a hacerme adicta a ir al cine, además de que por estos tiempos a todo mundo le gusta hacerlo, y cada vez que iba a ver una película nueva iba en compañía de alguien agradable, o por un momento especial, o porque realmente fue una gran película, porque esperábamos ansiosos el estreno, porque queríamos desahogarnos después de un horrendo examen... o porque no tuve compañía alguna para hacerlo así que tuve que ir sola. Creo tener solamente unos tres años de boletos de cine guardados (y eso que muchos se perdieron en algún agujero negro) y siempre que me pongo a leer cada título recuerdo exactamente con quién fui a ver el filme, el motivo, el evento transcurrido ese día, aunque se sorprendan uno puede guardar muchos recuerdos por solo leer El Senor de los A (comprendan: no entra todo el título en el iche boletito y no tiene eñes). Con solo mencionar algunos puedo recordar la primera erupción del Popocatépetl, la primera pelea con el primer novio, la compra del boleto con una semana de anticipación, la premiere súper organizada, la escapada a la media noche sólo por ver el estreno, la reunión con los amigos que no se ven en todo el año, los solitarios días deprimentes en los que se hace imposible permanecer encerrada, los enojos por plantones, las que surgieron así de repente después de observar el lago tirados en el pasto... son todos esos los motivos. Así que, la próxima vez que alguien me pregunte -¿Para qué guardas ese montón de basura? me limitaré a sonreírle, contestarme a mí misma y contestarle a su vez: -Me gusta coleccionar este tipo de basura. by N i T a at 11:11 p.m. |
* De vuelta * | Thursday, August 21, 2003
Otra vez estoy de regreso a la vida cotidiana... esta vida cotidiana que está a punto de terminarse. Cada año la gente más pequeña aumenta y cada año las personas que estaban cuando llegué aquí van desapareciendo poco a poco... este año no queda nadie más que mis propios compañeros y yo.
Esta vez la organización de los eventos académicos y sociales está a cargo de mis amigos, algunos a mi cargo, algunos por ambos. Ahora es mi turno de realizar el gran proyecto de fin de cursos, enfrentar los problemas de investigar un trabajo, encarar a los directores y asesores en un examen profesional... ahora es nuestro turno, el de prepararte para la última salida. Estoy de vuelta en casa, viendo las mismas caras de los últimos cuatro años y pensando si las volveré a ver en un año más. Conviviendo con las personas de la puerta contigua, cortando el pasto juntos (eso estuvo genial), bromeando y preparando el torneo semestral de juego de baraja nocturna entre nosotros. De vuelta sin computadora, la cual se ha tenido que ir a visitar al doctor, con un montón de cuentas por pagar, con el frío recibimiento de esta ciudad, con las lluvias que me han hecho enfermarme. De regreso al último año de lo que he tenido que hacer siempre desde hace 18 años a la fecha: estudiar. Pero aún así, volviendo a ver miradas perdidas del pasado, sonrisas, saludos, abrazos eternos en medio de la multitud inmensa. Con miedos, con presiones, con más trabajo del que he tenido siempre, con las últimas ilusiones por cumplir, a punto de terminar este proyecto emprendido por mis padres y por mí... pero estoy de vuelta. by N i T a at 11:21 a.m. |
* Algo inesperado * | Tuesday, July 29, 2003
Tropecé con algo inesperado... de la persona más inesperada. Una persona que, ciertamente quiere mucho a su pareja, pero jamás se lo decía de forma abierta. Su idea es precisamente no decírselo para que la pareja nunca esté segura y no se vaya lejos... o algo así me comentó una vez.
Pero tropecé con algo inesperado... de una relación estable, a veces distante, pero siempre segura. De todas formas hasta yo llegué a pensar que no era necesario decirle a la otra persona que se le quería... era algo muy obvio, o era algo que debía ser así. Sí, tropecé con algo inesperado... era una carta de amor de esa persona que estaba dispuesta a no decirle a su pareja lo que sentía... pero lo hizo. Me conmovió mucho, me movió tanto, que cuando estaba terminando de convencerme de que el amor no existía encontré la mejor de las pruebas... sí existe... existe porque YO estoy aquí. by N i T a at 09:39 p.m. |
* Licuado de momentos * | Monday, July 28, 2003
Si en un momento estuve asomándome en un laboratorio de electrónica buscando a alguien y me sentí intimidada por tantas miradas de varones en mí, en otro estuve encerrada en una sala de juntas... sola... y con un examen de seguros en la mesa con toda la presión encima. En otro asomaba la vista a los plantíos de piña recorriendo el estado más largo de mi país... fue un puño de momentos en donde al final comencé a destensarme.
Después me hallaba sentada en la mesa del comedor... hogar ducle hogar... con cuatro amigos foráneos sentados en ella compartiéndoles un buen desayuno. En otro relajaba el largo viaje contando mis no tan buenos chistes... y solo por petición de los presentes para conseguir risas secuenciadas por lágrimas. Una noche estrellada iluminando el rostro dormido de una amiga... selva a la izquierda, selva a la derecha, carretera detrás y carretera delante. El contraste del momento fue mi cuerpo tendido en una alberca con agua deliciosa, un clima fenomenal pese al pasado huracán, música, un cielo azul intenso perdiéndose con el color turquesa del mar y la arena blanca. En otro momento alzaba la vista al pozo de luz que iluminaba el agua fría y la caverna que cubría el río en el que me hallaba nadando... un juego de pelota y folklor espectacular culminando con un vuelo de aves exóticas en todo el recinto. Una cocina llena de gente que se hacía de comer lo que podía y como podía, risas y bromas, amigos y diversión. Luego una vista preciosa del boulevard desde el segundo piso de un autobús que nos conducía al siguiente bar... un espectáculo de Beetlejuice en el Coco Bongo... dos varones perdidos (no porque no supieran a donde ir) que se rehusaban a subir al vehículo que los llevaría de vuelta de la juerga. Me halle nadando entre manglares, peces multicolores, barracudas y mantarayas... un espectáculo inolvidable. Una visita por centros comerciales que parecen pequeños pueblos... una representación de los musicales de Chicago al aire libre. Una desesperada búsqueda de internet (demasiado caro, como todo), un berrinche y una disculpa. La culminación de un bronceado para empezar una quemazón en un yate. La negativa de dejarme manejar mi propia camioneta, mil y un fotos, mil y un conversaciones afables. Un regreso, una travesía bíblica hacia el hogar... el último recorrido al lado de una laguna de las ilusiones... la despedida. Las invitaciones, el descanso excesivo, los pensamientos revolviendo la mente otra vez... pero menos angustias dentro, menos presiones, menos decepciones, menos tristezas... todo se me fue cayendo en el trayecto. Ese es mi licuado de momentos, mi descripción de las provechosas vacaciones... ahora se vienen otro tipo de momentos encima... después volveré a licuarlos y los guardaré en la memoria. by N i T a at 01:26 p.m. | |
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